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Nº 3 - Diciembre 2000

  "En esto conocerán
   todos que sois
   mis discípulos,
   en que os amáis
   unos a otros."

             
Juan 13, 35

 

Nº 3
Dic. 2000
Sumario Autores
Editorial Hacia una comunidad virtual

Tema de Portada

Un niño se nos ha dado... ¿uno? José Luis Graus

Testimonios

Tres infancias Gema García, Nekane Abalia, Patricia Castillo, Juan Yzuel

Evangelio

De ellos es el reino de los Cielos José Luis Graus

Teología de la Educación

No hagas eso, que está el niño... Carlos Díaz

Galería de testigos

Chinchachoma, el que decidió hacerse niño de la calle Ismael Gómez Gordillo y Juan Yzuel

Didáctica

Didáctica de los Derechos del Niño César Rollán
Cristina Plaza

Discipulado

El acogimiento familiar como alternativa al internamiento Esther Velasco

María

Tres miradas sobre María Dolores Aleixandre

Cristología

Estado actual de la investigación histórica sobre Jesús Julio Lois

Teología Social

Balance de la opción por los pobres en la teología latinoamericana José María Vigil

Actualidad

Más sobre Dominus Iesus... Varios teólogos y
Leonardo Boff

Colaboración

¿Política católica o católicos en la política? Manuel González Granados

Catequesis

Contra la tortura Amnistía Internacional

Revista de prensa

Tres maestros rurales Olegario González
de Cardedal

Relato

Abajamiento José Luis Coll

Arte

La exposición de la Fundación Kolbe Fundación Kolbe

Ecos

Asamblea 2000 - Encuentro MoCeOp... Varios

Humor

Viñetas - Bill va al infierno - El cura Varios

Echar la red

Webs pastorales de interés Rafael Castellano Pamiza

Reseñas

Recensiones de libros y materiales Varios

 

Creando comunidad virtual

En estos tres meses desde nuestra última salida hemos recibido visitas y comentarios de muchos cientos de personas, y las subscripciones a la revista superan ya los tres centenares. Por otro lado, la Biblioteca Nacional española nos ha concedido un número del ISSN, el código internacional que permite identificar todas las publicaciones, incluidas las puramente digitales, no impresas.

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todos podemos echar una mano para ir desarrollando
este ministerio

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    Pero hasta aquí no hay nada novedoso que nos pueda distinguir del objetivo inicial de aportar algo a las revistas ya existentes en papel. ¿Qué nos falta?

       Nos queda la interactividad. Internet nos da una serie de recursos para el contacto interpersonal y la creación de comunidades virtuales de personas interesadas en los mismos temas o luchando por las mismas causas.

       De allí que estemos preparando, y que os invitemos ya a todos vosotros (o ustedes, respetando el estilo de hablar de la mayoría de nuestros lectores) a ir pensando en participar en salas de charla en la red (chat) sobre diversa temática. En los próximos meses comenzaremos a ofrecer estos servicios.

       Para ellos, todos podemos echar una mano. Mantener un ministerio en Internet es laborioso. Por ello os lanzamos ya este reto: en este nuevo año, comencemos de veras a formar una comunidad virtual que no solo lee, sino que se realiciona, dialoga y... ¿reza junta también? ¿Que se apoya en la distancia? ¿Que es capaz de entablar relaciones de ayuda mutua?

PORTADA

Un niño
se nos
ha dado...
¿Uno?

  ueridos amigos de discípulos. Cuando las fiestas navideñas se encuentran tan candentes, en estos momentos no podemos por menos que dejarnos llevar por el espíritu profundo de lo que en este tiempo celebramos y mirar la realidad que resalta de un modo especial.
       ¿Acaso podemos dejar de pensar en los niños, y menos en Navidades?. En cualquier ocasión los niños son capaces de captar nuestra atención y cuanto más ahora que celebramos la vida hecha vida, la carne hecha palpitación ardiente por las mujeres y hombres de todos los tiempos.  
        Pretendemos con este número acercarnos a la realidad de la infancia, ofrecer algunas reflexiones que nos ayuden a tomar mayor conciencia si cabe sobre la realidad de nuestros pequeños y pequeñas.  
        Hacer una reflexión creyente sobre esta cuestión en unas fechas donde todo invita a la ternura, al cariño, al afecto derrochado de modo incontrolado, creemos que es una osadía o cuanto menos un atrevimiento.  
        No es nuestra intención amargar las fiestas de nadie, pero no podemos cerrar los ojos ante una realidad que está impregnada de dolor y sufrimiento. Atrevámonos a mirar el mundo de la infancia, atrevámonos a escuchar su voz casi balbuceante, atrevámonos a dejar nuestro corazón a la intemperie de Dios,... ¿qué sucede?.  
        Compartimos con vosotros una serie de cuestiones que nos parecen importantes. Está en el espíritu de discípulos buscar respuestas, juntos, a las grandes preguntas que se plantean en el seno de nuestro corazón. ¿Que Navidad estaríamos celebrando en estos momentos si Jesús hubiera sido un de los 30.500 niños que cada día pierden la vida?.  
        Por las palabras de Jesús podemos creer profundamente que él está en cada uno de esos niños, que él esta, que él es cada uno de los tres millones de niños y  niñas que cada año son infectados del virus del sida, que él está, que él es cada uno de los doscientos cincuenta millones de niños y niñas que cada día se levantan sabiendo que lo que les espera es una dura jornada de trabajo,  que él es uno de los ciento treinta millones de niños y niñas que no pueden acudir a una escuela para formarse y poder realizarse plenamente como personas...  
               La pregunta que nos surge ante esta realidad es ¿de qué forma podemos celebrar la Navidad cuando al mirar el mundo de niños y niñas, lo primero que descubrimos  es dolor?.  
               Mirar la realidad de los niños y niñas de hoy en los países que viven situaciones de gran pobreza o en aquellos en que se vive una opulencia ficticia, es arriesgarse a que el corazón se te quede primero encogido, después afectado y por último urgido a ponerse en marcha contra tanta injusticia injusta.  
        Reconocer el rostro de Jesús en tanto niño doliente es arriesgarse a quedar tocado por su amor y hacer nuestra su causa y luchar para que todos los niños y niñas puedan recibir el amor que les ha sido regalado y que por justicia se merecen.  
        Ojalá este número pueda ayudarnos a crecer en nuestro esfuerzo por hacer un mundo más justo y mejor para todos, y de un modo especial para los niños, sin olvidarnos nunca de que la última palabra siempre la dice Dios con la Resurrección de su Hijo, Jesús.
       Paz.  

 

 

 

 

 

 

 

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