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Juntos, podemos
Trabajar en equipo
No
suelo seguir el fútbol ni veo partidos por la televisión. Pero he
formado parte de este fenómeno que ha sido el Mundial en España. Y no
puedo menos que resaltar lo que más me ha gustado de esta selección
española que se ha coronado como la mejor del mundo: su capacidad de
trabajo en equipo, su humildad, su deportividad, su estar pendiente los
unos de los otros... |

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No sólo España, sino
todo el mundo, se enfrenta retos económicos y sociales muy importantes. He
aquí un pequeño ejemplo de que juntos, buscando todos el bien común, podemos
salir adelante y vencer los obstáculos. También podemos decir los mismo de
la Iglesia, que a veces anda en desbandada, cada uno por su lado. Que el
Señor nos dé la unidad y la fraternidad que han exhibido estos jugadores.
Juan Yzuel Sanz |
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Palestina en el
corazón
¡Paz a
Isaac, paz a Ismael!
Creemos en el
derecho del Pueblo Judío a tener una patria. Como ningún otro pueblo en
la tierra, ha sufrido la persecución y el genocidio a lo largo de toda
la Historia. A la vez, creemos en el derecho del Pueblo Palestino a la
dignidad y la justicia que se le han negado desde la creación del Estado
Judío.
Creemos, además, que ambos pueblos pueden
coexistir y cooperar juntos para hacer de Tierra Santa un lugar de
convivencia y tolerancia. Para ello apoyamos a todos los que buscan la
paz de corazón, a sabiendas de que ésta sólo puede venir de la justicia
y la verdad, de reconocerse que ambos son hermanos, hijos de Abraham en
la fe. |

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Los últimos
acontecimientos, la matanza de voluntarios que llevaban ayuda humanitaria al
sufrido pueblo de Gaza en la flotilla de la paz, nos llenan de dolor y
rabia. Llueve sobre mojado. Aún están sin cerrar las heridas del terrible
ataque del año 2009 a la franja por parte del ejército israelí. Todo esto
sigue añadiendo leña al fuego para justificar el radicalismo islámico que
sufren muchos pueblos.
No a la impunidad de los responsables de
todas estas matanzas. Apoyamos las campañas de diversos colectivos para que
se investigue imparcialmente este nuevo atentado a los Derechos Humanos.
Pero la cuestión no es buscar simplemente a un culpable de la última
violencia. Todos hemos fallado, todos somos responsables últimos de la
tragedia. Nadie, ni europeos ni estadounidenses, ni israelíes ni palestinos,
ni árabes ni ningún otro pueblo, ni cristianos, ni judíos, ni musulmanes
pueden alegar que han hecho todo lo posible para resolver este sangrante
conflicto que recorre ya tres generaciones. Por eso hay que gritar: "¡Basta
ya!"
No esperamos nada de los líderes políticos
del mundo. El entramado de intereses económicos y geoestratégicos es tan
complejo que no vemos a ninguno, en este momento, suficientemente libre y
valiente para emprender verdaderas acciones que pongan orden en este caos.
Menos aún cuando, los que de veras podrían hacer algo, están tan centrados
en la economía. Pero tampoco nos podemos cruzar de brazos. Humildemente, con
el convencimiento de que los católicos podemos y debemos hacer mucho más,
pedimos a nuestra jerarquía que se implique en buscar una solución a esta
herida purulenta de la gran familia humana. Y nos comprometemos nosotros
mismos, como cristianos de a pie, a hacer todo lo posible por apoyar y
animar cualquier pequeño gesto que traiga esperanza.
¡Paz a Isaac! ¡Paz a Ismael!
Juan Yzuel Sanz |
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Luz de luz
Tú, no
nosotros,
eres la Luz verdadera
Señor
Jesús,
a quién nuestros hermanos mayores
llamaron "Luz de luz":
En esta Pascua
en la que tantos se escandalizan
de Tu Iglesia,
tu Cuerpo,
del que formamos parte
a pesar de ser tan pecadores,
a pesar de ser tan tercos a Tu Palabra,
a pesar de ser tan indignos seguidores tuyos,
llena nuestras vidas de Tu luz.
Que no confiemos en la nuestra,
en nuestras relaciones públicas,
en nuestra mercadotecnia,
en nuestra sabiduría,
en nuestro poder.
Danos una confianza sencilla
en tu Luz que no se apaga
y viene a llenar la noche
de nuestras vidas y del mundo
con la esperanza y la alegría. |

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Juan Yzuel Sanz
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30 años de
testimonio
Óscar
Romero,
pastor y mártir nuestro
El 24 de marzo de
1980, caía asesinado Monseñor Óscar Romero (1917-1980), arzobispo de San
Salvador (El Salvador) mientras celebraba la misa en la capilla de un
pequeño hospital. En su última homilía, el día anterior de su muerte,
hacía un llamamiento especial a las bases de la guardia nacional y de la
policía: |

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“Hermanos, son de nuestro
mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de
matar que dé un hombre, debe de prevalecer la Ley de Dios que dice: No
matar... Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de
Dios... Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... Ya es tiempo de que
recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden
del pecado... La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de
Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante
tanta abominación. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven
las reformas si van teñidas con tanta sangre... En nombre de Dios, pues, y
en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada
día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios:
¡Cese la represión!”
Hasta llegar
a ser “la voz de los sin voz”, Óscar Romero anduvo su propio camino de
conversión en el que, lentamente, descubrió que la vivencia del evangelio en
un contexto violento y fratricida como la guerra civil de El Salvador le
obligaba a tomar partido por los más oprimidos.
Al ser nombrado obispo auxiliar de San Salvador (1970), Óscar Romero era un
sacerdote conservador que chocó frontalmente con los sacerdotes más jóvenes,
especialmente los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA), entre
los que estaban el español Ignacio Ellacuría y otros compañeros que también
fueron asesinados en 1989. Su falta de sintonía con la línea pastoral de la
archidiócesis llevó a Romero a dejar incluso de asistir a las reuniones del
clero.
Cuando fue nombrado obispo de la diócesis de Santiago de María (1974),
monseñor Romero se encontró con un experimento piloto de pastoral popular
basado en las indicaciones de la II Conferencia de los Obispos de América
Latina. Ésta había tenido lugar en 1968 en Medellín (Colombia), tras el
Concilio Vaticano II, y fue el origen de la Teología de la Liberación y la
opción preferencial por los pobres. El experimento incluía la lectura de la
Palabra de Dios en clave de concienciación política, desde la ortopraxis (la
práctica correcta y comprometida de la fe). Romero lo frenó, pero luego lo
dejó seguir con algunas correcciones. El contacto con los campesinos
terminaría haciendo mella en él, aunque no hasta el punto de condenar la
represión que sufrían. En junio de 1975, un grupo de campesinos que
regresaban de una celebración litúrgica fue ametrallado por la Guardia
Nacional. El gobierno alegó que portaban armas, aunque sólo llevaran encima
sus biblias. Romero consoló a los familiares de las víctimas pero no condenó
públicamente la masacre, limitándose a enviar una carta de queja al
presidente Molina.
Su tibia reacción en la condena hizo creer al Gobierno y a la oligarquía que
era un obispo a su medida, y aplaudieron su nombramiento como arzobispo de
la capital el 3 de febrero de 1977. Para el grueso del clero, sin embargo,
el nombramiento de Romero fue una mala noticia. Pero sólo veinte días
después de tomar posesión, asesinaban al jesuita Rutilio Grande y a dos
campesinos. El asesinato de su amigo Rutilio provocó en Monseñor Romero una
verdadera conversión: “Rutilio me ha abierto los ojos”.
Para condenar aquel asesinato y exigir que se investigara, Romero, a
instancia de sus sacerdotes y religiosos, decidió convocar una gran misa en
la catedral, única para toda la archidiócesis. Tanto el nuncio como sus
amigos católicos de la alta sociedad intentaron disuadirlo. Pero Romero
había optado ya, en conciencia, por estar al lado de sus curas y del pueblo
sin voz antes que agradar a los poderosos. La eucaristía reunió a casi
100.000 salvadoreños, llegados de todos los rincones del país. Desde aquel
día recurrió sin temor a los textos de la Conferencia de Medellín y pidió
una mayor justicia en la sociedad. Durante los tres años siguientes, sus
homilías, transmitidas por la Radio diocesana, denunciaron la violencia
tanto del gobierno militar como de los grupos armados de izquierda,
condenando especialmente los horribles asesinatos cometidos por los
escuadrones de la muerte y la desaparición de personas a manos de los
cuerpos de seguridad.
A Roma empezaron a llegar informes de algunos obispos y Romero decidió
viajar allí para aclarar malentendidos y desmontar maquinaciones. “¡Ánimo!,
no todos comprenden, pero no desfallezca”, le consolaba Pablo VI. Su primer
encuentro con Juan Pablo II, sin embargo, fue desolador. Romero, se cuenta,
salió llorando: “El papa no me ha entendido, no puede entender, porque El
Salvador no es Polonia”. En enero de 1980, monseñor Romero tuvo su segundo
encuentro con Juan Pablo II, mucho más cálido. El papa le escuchó largamente
y le animó a continuar con su labor por la justicia y la paz, pero
advirtiéndole de los peligros del marxismo. Romero, con su habitual espíritu
de obediencia, le respondió que “el anticomunismo de las derechas no
defiende a la religión, sino al capitalismo”. Lo había denunciado el 15 de
septiembre de 1978: “Hay un ateísmo más cercano y más peligroso para nuestra
Iglesia: el ateísmo del capitalismo, cuando los bienes materiales se erigen
en ídolos y sustituyen a Dios”.
Alentado por el Papa, intensificó los llamamientos a todas las fuerzas
políticas, económicas y sociales del país para colaborar en la
reconstrucción de El Salvador y organizar un sistema verdaderamente
democrático. El 17 de febrero de 1980 escribió una larga carta al presidente
estadounidense Jimmy Carter, pidiéndole que cancelase toda ayuda militar,
pues fortalecía un poder opresor, el mismo que acabó con su vida un mes
después.
Muchos vieron en Romero a un profeta, e incluso se le propuso para el Premio
Nobel de la Paz. Su voz sigue resonando hoy en los corazones de todos los
que creemos que ser cristiano implica estar al lado de los excluidos de la
Historia. Ante el testimonio de Monseñor Romero, pastor y mártir nuestro,
seguiremos proclamando: otro Mundo, otra Iglesia, son posibles.
Juan Yzuel Sanz |
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Haití somos todos
Crónica de
una tragedia anunciada
La
tragedia
que ha
asolado Haití en las últimas semanas ha golpeado también nuestras
conciencias con una intensidad de fuerza 7 en la escala de Richter, pues
es fruto de un doble desastre: el natural y el social.
No podemos prever, con la tecnología
actual, el momento en que un terremoto va a asolar un territorio, de
igual forma que no sabemos cuándo se va a desprender una roca de un
acantilado por cuya base discurre una carretera. Pero sí podíamos haber
previsto que una sociedad tan empobrecida como la haitiana respondería
con gran dificultad a una emergencia de tal magnitud.
Con un origen histórico heredero de la
esclavitud, nueve millones de habitantes en un territorio pequeño y
esquilmado, largas dictaduras a sus espaldas y unos gobiernos
democráticos débiles, Haití necesitaba desde hace un cuarto de siglo un
verdadero "Plan Marshall". |

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La caída del último dictador
Duvalier en 1986 abrió las puertas a la esperanza, pero ni los EEUU, ni
Francia, ni la ONU han querido, sabido o podido generar un verdadero cambio
a la velocidad que requería la situación del país más pobre del hemisferio
occidental.
Haití es hoy una gran
prueba para la Humanidad, justo cuando acabamos de salir del gran desengaño
de la cumbre sobre el cambio climático de Copenhague. Ante tanto
sufrimiento, ¿aunaremos fuerzas para poder sacar adelante un proyecto de
reconstrucción de Haití? Visto nuestro historial, ¿podemos esperar algún
milagro? Pero, si no lo hacemos, ¿podemos tener un futuro como planeta, como
gran familia humana? Si, de una vez por todas, no dejamos de buscar
nuestros propios intereses nacionales, económicos o de influencia política y
no nos centramos simple y llanamente en buscar lo mejor para los haitianos,
ni ellos ni nosotros tendremos futuro. Haití somos todos.
Juan Yzuel Sanz |
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Tres buscadores de
la luz
La
salvación viene
de lo pequeño
Los
"Tres Reyes Magos", como los conocemos en la tradición hispana, son una
bella historia con un contenido más teológico que histórico. Hoy, por
esta razón,
son pasto de
los columnistas y los programas de radio "ilustrados", que se ríen de
las incongruencias del texto, la estrella de Belén y el colofón de la
matanza ordenada por Herodes, héroe de los sufridores clientes de los
restaurantes a quienes les ha tocado una mesa cercana donde los
padres/madres pasan de controlar a sus hijos.
Pero hay
algo de profético y universal en estos tres sabios de la historia del
evangelio de Mateo, estos tres buscadores de la luz y la verdad:
la salvación no está en el poder y la riqueza, sino en lo pequeño, lo
humilde, lo pobre y despreciable de este mundo. |

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Podemos aplicar esta pizca de sabiduría a un ejemplo reciente.
Acabamos de sufrir todos una gran frustración: nuestros líderes mundiales no
han sabido trabajar en serio en la cumbre del cambio climático de Copenhague
para paliar y reparar las consecuencias gravísimas del cambio climático. Los
más influyentes, al final, han hecho lo que les ha dado la gana. A la luz de
Belén, acordémonos de que sí podemos hacer algo si todos los pequeños y
no-importantes del mundo nos comprometemos a cambiar nuestros hábitos de
consumo y a construir con todas nuestras fuerzas, creatividad y generosidad
soluciones serias y plataformas políticas y sociales que no se plieguen a la
presión de los ricos y poderosos. Hace ya unos años, otro sabio, E. F.
Schumacher, nos enseñó que "lo pequeño es hermoso". Hoy debemos añadir que,
además, es imprescindible para garantizar el futuro.
Y no nos olvidemos de la crisis económica que azota nuestras vidas y la de
nuestros amigos cercanos. No esperemos más soluciones de alto nivel, aunque
también haya que gestarlas y parirlas: podemos resolver los problemas
inmediatos compartiendo entre los "prójimos", habrá que inventar
otras formas de vivir, producir y consumir. Otro mundo es posible,
y lo haremos en 2010 entre todos. Feliz Año Nuevo.
Juan Yzuel Sanz
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¡Maranathá!
La (contra)cultura
de la Esperanza
Desde
niños nos enseñaron que hay tres virtudes teologales: la fe, la
esperanza y la caridad. La fe la entendíamos bien y, más aún, la
caridad, pero la esperanza se quedaba en poco más que una criada de la
fe, una especie de corolario: si uno creía en Dios, era lógico que
esperara en Él y confiara en su auxilio.
Pero, andando el tiempo, la esperanza y la
fe se han ido distanciando. Según las encuestas, resulta que cada vez
hay más personas –y cristianos- que, creyendo en que “algo tiene que
haber”, o incluso en un Dios personal, hecho y derecho, andan flojos de
esperanza. Muchos no esperan que haya un más allá, ni una resurrección,
ni probabilidad de que Dios responda a sus oraciones. Así hemos ido
aterrizando en un mundo de cristianos “desesperanzados”.
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Parte de este fenómeno se debe a la visión que diversas ciencias proyectan.
Antes creíamos que éramos el ombligo del universo, los únicos seres
inteligentes en un mundo creado para nosotros expresamente. Ahora sabemos
que somos un granito de arena perdido en la inmensidad de nuestra galaxia,
según se sale a mano derecha. Sobre este planeta, que podría estar tan seco
y muerto como los demás, hay un fino musgo, de tamaño infinitesimal respecto
a la Tierra, compuesto por un capricho evolutivo de la Materia llamado
“Vida”. En él está el ser humano, una mutación genética de un primate al
que, un día, se le ocurrió coger una quijada de burro y hacerse la primera
herramienta. De allí al acelerador de partículas de Ginebra hay unos miles
de años que, en tiempo geológico, es un abrir y cerrar de ojos. Con Google
Earth nos vemos como células de un tejido que invade el planeta hasta
asfixiarlo, derritiendo los polos y colocando a las castañeras al borde de
la extinción. ¿Qué esperanza podemos tener si estamos a merced del
comportamiento aleatorio de las placas tectónicas, el anticiclón de las
Azores, el Euribor, la nueva Ministra, la parrilla de TVE, el responsable de
selección de personal o la quiniela? Desde esta visión dejan de ser
significativas una conciencia moral personal o un compromiso a largo plazo,
desaparecen las utopías sociales y el trabajar por alentar cambios radicales
que nos hagan mejores. Solo existe el Presente, donde hay que buscarse la
vida, que es un ratico.
De allí que la Esperanza, con mayúsculas,
sea hoy contracultural, casi “contrarreligiosa”. Porque la religión a la
carta que impera hoy, la de la “nueva era”, habla más de voluntarismo
personal (“Usted sí puede ser feliz -si quiere, claro-“) que de confianza y
entereza cuando, a pesar de todo nuestro esfuerzo, las cosas salen mal y los
inocentes sufren, mueren y caen en el olvido. No es fácil levantar los ojos
a los montes esperando que venga el auxilio, reconociendo que Dios tiene la
última palabra sobre nuestra maltrecha realidad y en Él podemos confiar. No
es sencillo seguir dándole al mazo, construyendo Historia, mientras rogamos.
A veces, como a los discípulos de Emaús, se nos ve por los bares tomando un
café con los amigos mientras repetimos la letanía del “nosotros
esperábamos…”. Escasean hoy quienes apuestan integralmente por Jesús y,
cuando les asaltan las dudas, responden como los apóstoles: “¿A quién
iremos, si sólo Tú tienes palabras de vida eterna?”
Para todas y todos los pequeños, los
pobres, los sencillos, los limpios de corazón, los pacíficos, los
perseguidos, los que lloran y los misericordiosos que esperan, resuenan
frescas en este adviento las palabras del profeta: “El pueblo que habitaba
en tinieblas vio una luz intensa: habitaban tierra de sombras, y una luz les
brilló” (Is 9,1). Metidos ya en el fragor de la navidad comercial,
resistamos y esperemos hincando la rodilla. Otro mundo es posible.
¡Maranatha!
Juan Yzuel Sanz
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Nueva película de
Amenábar
Las
verdades de Ágora
Ágora es la última película de Alejandro Amenábar. Sobre el telón de
fondo de la vida de Hipatia, filósofa neoplatónica que vivió en
Alejandría entre 355 y 415 y murió a manos de una turba de cristianos,
el director presenta el eterno duelo entre la razón y el fanatismo
religioso, siendo los cristianos los que peor parados salen en esta
película. No es de extrañar, por tanto, que en muchos medios católicos
se haga una fuerte crítica de la cinta, bien por razones históricas,
bien por la ideología subyacente del director-guionista. |

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Poco se sabe de Hipatia, lo justo
para poder afirmar que fue la primera matemática de la historia y que reunió
a discípulos cristianos y paganos en la búsqueda de la verdad científica.
Con estos brochazos amplios, más los datos de otras fuentes históricas que
muestran la extraordinaria violencia en la que vivió Alejandría por aquellos
décadas y que llevó al asesinato, entre otros, de dos obispos, Amenábar
monta una historia que no deja a nadie indiferente.
La película me resulta incómoda como cristiano. Pero no por sus errores
históricos, por la licencia creativa que Amenábar utiliza o por su carga
ideológica, sino por las verdades que contiene. Quienes amamos a la Iglesia
y estamos comprometidos en que se parezca más a la comunidad que Jesús
fundó, haremos bien en tomar nota de esas verdades que escuecen.
La primera de
todas es que la película es de rabiosa actualidad, pues la intolerancia y
violencia religiosas que denuncia siguen dándose en el presente. Es posible
que esos extremistas, que en la película salen con una estética un tanto
talibán, no se den hoy, en su versión más cruda, dentro de la Iglesia,
pero no podemos mirar para otro lado como si no tuviéramos trapos sucios que
lavar. Hay un extremismo más sutil que los católicos seguimos practicando
cuando se excluye al hermano que piensa distinto, cuando no se toleran
ciertas opciones morales, cuando se cierra el diálogo con la ciencia y la
cultura modernas…
La segunda
verdad afecta a la desmitificación de la historia de la Iglesia de los
primeros siglos y, en especial, del siglo IV en adelante. ¿Alguien, en su
sano juicio, puede pensar que la religión cristiana pasó de ser perseguida a
ser la oficial del imperio romano sin violencia? Que se lo digan a todos los
que sufrieron las persecuciones contra las herejías a partir del siglo V, a
los largo de la Edad Media y en las guerras de religión del Renacimiento a
esta parte.
La tercera, y
que la película presenta con claridad, versa sobre el papel de la mujer en
la comunidad cristiana. Jesús fue una persona inclusiva que colocó a la
mujer en pie de igualdad dentro de la comunidad primitiva, como corresponde
a una familia donde el modelo patriarcal queda abolido porque “sólo hay un
Padre y todos vosotros sois hermanos y hermanas” (Mt 23,1-12). Pero los
primeros siglos del cristianismo dieron al traste con este modelo al
importar formas negativas de ver a la mujer basadas en filosofías dualistas.
Finalmente, la
película presenta una estructura jerárquica de la Iglesia paralela a la
autoridad imperial, enfrentada en ocasiones a ésta, colaborando con ella en
otras. La declaración de religión oficial trajo consigo un enorme incremento
del poder en los obispos y en el papado, la clericalización del ministerio
cristiano y la mimetización de ciertas estructuras imperiales por parte de
la Iglesia. La dogmatización de la fe, que comenzó a ser definida hasta la
última tilde, generó a la larga una triste historia de persecuciones de
herejes, el oscurantismo de la Inquisición y las guerras de religión que
asolaron el mundo y cuyas consecuencias todavía arrastramos. Dicen muchas
teólogas, y no sin razón, que toda esta violencia tiene también mucho que
ver con la falta de lo “femenino” en los órganos de decisión de la comunidad
cristiana.
Al término de la
película, en el culmen de la violencia más brutal, hay una chispa de amor
que nos da esperanza. La misma esperanza que tenemos tantos cristianos que
creemos, desde el Concilio Vaticano II, que la Iglesia debe volver a las
fuentes, al Evangelio, a la sencillez de un Jesús que es buena noticia para
todos, sobre todo para los “extras” de esta gran película que es el mundo y
que mueren por exigencia del guión sin merecer luego aparecer en los
créditos.
Juan Yzuel Sanz |
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Año de la
Astronomía
Galileo Galilei
Estamos celebrando
el Año Internacional de la
Astronomía al conmemorarse que en el año 1609 Galileo Galilei apuntó
por primera vez al cielo con un telescopio. Fue el comienzo de 400 años
de descubrimientos que aún continúan.
Me
gusta tener mi propia galería de cristianos ilustres, que no sólo
incluye a algunos santos de mi particular devoción, sino a hombres y
mujeres que han vivido en medio de la polémica o cuyas vidas no siempre
han sido ejemplares, pero que están iluminadas por la dignidad especial
de todo el que se ha dejado la piel por ser consecuente con su
conciencia. Hay muchos cristianos de a pie que pueden estimularnos en
nuestra lucha diaria por ser fieles al evangelio en el siglo XXI. Entre
ellos está
Galileo Galilei, investigador y buscador de la verdad, condenado por
la Iglesia y reconocido luego como uno de sus hijos ilustres.
Galileo es un paradigma para nosotros ante la esta efervescencia de la
investigación científica y de los cambios sociales que vivimos. Nos
impresiona su legado principal, que fue la puerta de grandes avances en
la comprensión del cosmos.
Pero no es menos importante su itinerario espiritual y de fe.
Es difícil conocer cómo vivió Galileo esa condena de su obra y sus
descubrimientos. Todavía influenciados por esa falsa leyenda del "eppur
si muove" (‘y sin embargo se mueve’), frase que se atribuye a Galileo al
pronunciar la fórmula de abjuración que le impuso el Santo Oficio, es
preciso descubrir al hombre real. ¿Cuál fue su reacción íntima, cómo
respondió interiormente al Señor desde su arresto domiciliario, cómo
encajó el abandono o la traición de antiguos amigos y benefactores tras
la sentencia de la Inquisición? |

No todos renegaron de él. Casi ciego y necesitado
de ayuda, un hombre de la talla de
San José de
Calasanz envió a vivir con él a dos escolapios que le asistieran en
sus trabajos y aprendieran de su sabiduría. Es un ejemplo de que no
todos los católicos de entonces vieron con buenos ojos aquella condena.
También hoy hay "galileos" en la Iglesia,
silenciados, condenados, apartados de la docencia o la pastoral...
Galileo y su historia nos iluminan, tanto para pensarnos dos veces
cuando condenamos a alguien como para vivir con paciencia y confianza en
el Padre ante el castigo injusto o ayudar al silenciado.
Juan Yzuel
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Verano 2009
Dos
pensamientos
para las vacaciones
Antes
de que cerréis maletas y marchéis de vacaciones, quiero meter entre
vuestro equipaje un par de pensamientos.
Con frecuencia a los cristianos se nos identifica más con unas ideas y
con unas leyes morales que con el seguimiento de Jesús. Pero Benedicto
XVI, en su Encíclica “Deus caritas est” advierte: “No se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro
con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una
orientación decisiva”. Y el dominico Albert Nolan abre su estupendo
libro "¿Quién es este hombre?" (Ed. Sal Terrae) con la siguiente
expresión: "A lo largo de los siglos, muchos millones de personas han
venerado el nombre de Jesús; pero muy pocas le han comprendido, y menor
aún ha sido el número de las que han intentado poner en práctica lo que
él quiso que se hiciera". Ambos textos ocupan en tu bolsa de viaje muy
poco, y alimentan muy mucho.
Jesús ha sido un personaje muy admirado en la historia de la humanidad.
Pero son pocos los que se proponen seguirle con decisión. Y lo dicho
sirve también para los que formamos la Iglesia, para ti y para mí. A
Jesús sólo se le conoce de verdad cuando se le sigue. Hemos de
preguntarnos, con paz pero con sinceridad, si el seguimiento de Jesús es
la esencia de la vida cristiana de muchos cristianos de hoy. No debemos
olvidar las advertencias conciliares sobre la coherencia entre la fe y
la vida. "El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos cristianos
debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra
época". Y en otro lugar, al referirse al ateísmo señala: “En este origen
del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes que, con
los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más que
revelado el genuino rostro de Dios y de la religión” (G. S. 43 y 19).
Aunque siempre nos queda esa multitud de gente buena, entre la que
queremos contarnos, que vive el evangelio con sencillez en sus propios
ambientes, y esos
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“cristianos anónimos” de los que nos habló K. Rahner, todos aquellos que
dan contenido real a las palabras de Jesús en Mateo 25 (“Venid, benditos
de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer”), muchas veces
sin conocer a Dios.
Hoy, en
este mundo tan dado a los ídolos y a la imitación de los “famosos y
famosas”, los cristianos deberíamos interrogarnos seriamente por la
calidad de nuestra “imitación” de Jesús, y cómo podríamos iniciar a
otros en el conocimiento, admiración y seguimiento de su persona.
Recuerdo que en una ocasión, hablando con unos amigos sobre Charles
Chaplin tuve la impresión de que, sin pretenderlo, les estaba
traspasando la admiración que yo sentía por ese personaje. Tal era el
entusiasmo con el que yo hablaba de Charlot. Y sentí una especie de
vergüenza al pensar que ése debiera ser también el entusiasmo con que yo
hablase a otros de Jesús.
“Sígueme” es la primera y última palabra de Jesús a Pedro, y a todos los
cristianos de todos los tiempos. A ti y a mí. Un abrazo y feliz verano.
Lucio Arauzo
arauzogomez@gmail.com
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Pentecostés
¡Ven, oh Espíritu!
Con
los antiguos patriarcas
en sus noches estrelladas
y las viejas chamanes
de las praderas;
con los
monjes cristianos
en las montañas
y los místicos sufíes en el desierto;
con las fraternas monjas de Teresa en sus aventurados conventos
y los compañeros del hermanito Carlos
que tardaron décadas en llegar;
con los niños de África,
ebrios de Esperanza,
y los jóvenes de Europa
hambrientos de Espiritualidad,
con los enfermos que dan gracias
por cada nuevo amanecer
y los voluntarios que construyen
un mundo mejor silenciosamente;
con los misioneros
en sus mil culturas
y los padres que enseñan a rezar;
con los Pastores
que lloran por su rebaño
y las madres que velan sin desvelo.
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Con ellos
te invoco,
oh, Espíritu Santo,
en esta noche que nos envuelve.
Mira nuestra pobreza
y nuestra tibia fe.
Fluye en nosotros
como savia fresca,
como sangre nueva
y danos Vida.
Tú, regalo de Jesús,
escucha nuestra oración
y ven.
Ven siempre. Ven pronto.
Juan Yzuel - Ciberiglesia
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Pascua 2009
Creo que Cristo
ha resucitado
Porque
he experimentado Su presencia.
Porque me siento amado.
Porque nunca me siento solo.
Porque siento gran amor a mis hermanos.
Porque vivo la experiencia y la cultura del perdón.
Porque tengo paz y confianza y las transmito.
Porque ha puesto en mí una fuente de alegría que no se agota.
Porque en mis noches siempre me queda una luz.
Porque mis sufrimientos ya tienen sentido junto a la cruz.
Porque hago míos los sufrimientos de los hermanos. |
Porque no me seducen los dioses de la tierra.
Porque los pobres son mis preferidos.
Porque prefiero dar la vida antes que quitarla.
Porque sólo espero en Jesús.
Por todo esto, querido amigo,
feliz aquel en cuyo corazón
Cristo
resucita cada día.
José Antonio Jimeno (Jimmy)
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Año 2009
Un mundo que nace
Nadie podía hacernos pensar, a principios de esta
década, que el futuro que algunos llamaron el fin de la Historia,
fuera a resultar semejante montaña rusa de acontecimientos.
Al comenzar el año 2009 la agenda mundial
está repleta de urgencias: cambio climático, crisis alimentaria, crisis
económica, crisis ideológica, guerras en Oriente próximo y medio...
Las agendas de mucha gente también están
que arden:
dificultad para llegar a fin de mes, creciente empobrecimiento de la población mundial,
aumento del paro, inseguridad, parálisis de los proyectos migratorios,
desconfianza generalizada en el sistema...
A fecha de hoy seguimos sin saber hacia dónde vamos.
Sólo nos consuela esperar que Obama traiga esos
prometidos cambios. |

Para cada
cristiano, para cada ser humano, toda crisis es una oportunidad de
empezar de nuevo, de replantearse la vida, de limpiar la mochila de
lastre que no nos ayuda a caminar. También de hacer más comunidad.
Quizá, en la crisis, nos demos cuenta de que andábamos cada uno a
nuestro aire.
Un mundo nuevo está naciendo. Juntos
podemos hacerlo habitable.
Juan Yzuel
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Otro Sistema es posible
¿Estarán los Ninjas en la gran cumbre?
Hace unos meses, para explicar el inicio de la presente crisis
financiera mundial, en especial el oscuro término hipotecas subprime,
el profesor Leopoldo Abadía publicó una artículo en su blog titulado
La crisis ninja. En él se explica que esas hipotecas se
ofrecieron a un tipo de clientes arriesgados: los ninja (no
income, no job, no assets). O sea, personas sin ingresos fijos,
sin empleo fijo, sin propiedades. Y no por caridad, sino para sacar
mayor tajada del boom inmobiliario y la oportunidad de cobrar más
a quienes tenían riesgos más elevados.
Nuestros políticos, ante la que
está cayendo, andan de aquí para allá intentando salvar el mercado
financiero. El 15 de noviembre de 2008 tendrá lugar una gran cumbre en
Washington y hay una gran preocupación en países como España por saber
si podrá sentarse en este foro donde se tomarán decisiones cruciales
para el futuro. Pero, ¿y quién representará a los ninjas? ¿De qué
modo se oirán las voces de los pobres del Primer Mundo? ¿Y las de los
verdaderamente pobres, aquellos a quienes no les llega ni para entrar en
el término ninja? Porque éstos viven (o vivimos) en el Norte,
pero los pobres de entre los pobres viven en el Sur y a ésos, más que la
hipoteca, lo que les preocupa de verdad es el pan de cada día, el
incremento brutal de los precios de los alimentos básicos, el agua
lejana y contaminada, la salud escurridiza, el acceso a la educación,
los efectos del cambio climático...
Los
Objetivos del Milenio, que pretendían erradicar la pobreza para el
2015, se van a ver muy demorados ante la premura de salvar, ante todo,
el sistema financiero de los países más ricos. De nuevo, parece que la
factura y los platos rotos del fenomenal desaguisado de la gran Banca la
pagarán los que menos tienen, que verán sus expectativas postergadas
sine die.
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Resulta escandaloso y paradójico que los países más ricos del mundo no
fueran capaces de garantizar 50.000 millones de dólares para endorsar la
consecución de los Objetivos del Milenio en la cumbre de la ONU del
pasado 25 de septiembre y, unas semanas después, no hayan tenido ningún
rubor en garantizar más de 3 billones de dólares para apuntalar lo que
se pretende llamar un nuevo orden económico mundial. Pero
mientras el pretendido orden se base en un desorden de las
prioridades humanas, no será tal, porque el problema fundamental de la
Humanidad hoy en día no es que se paralice el crecimiento económico,
sino la permanente sangría de vidas humanas por la injusticia y la
pobreza a la que han sido condenados miles de millones de seres humanos
desde su nacimiento.
La refundación del Sistema no
puede ser a cualquier precio y sin aprovechar la ocasión para un gran
cambio. No puede olvidarse de los que nada tienen y siguen sin acceso a
una vida digna. De allí que sea imprescindible que la voz de los sin voz
pueda escucharse en la cumbre del próximo 15 de noviembre a través de
ONGs de prestigio. Sería también importante que los seguidores de Jesús
recordáramos la parábola del Buen Samaritano y nos quedáramos atendiendo
a las víctimas, los ninjas
y sus primos más pobres, mientras los sacerdotes del Dios Dinero pasan
deprisa para no llegar tarde a su cumbre. Unamos nuestras voces para
reivindicar que “otro sistema es posible”.
Juan Yzuel
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Pobreza globalizada
¿En dónde están los
profetas?
Se
nos acumulan las causas, las urgencias, las situaciones de extrema
necesidad. Los retos a los que la gran familia humana, en especial los más
pobres, se está enfrentando aumentan día a día. A los ya existentes
(Sida, desempleo, falta de respeto a los Derechos Humanos, pobreza,
guerra, desarraigo...) se van añadiendo el cambio climático, la brutal subido
del petróleo, la crisis económica, el alza de precios de los alimentos básicos,
la nueva carrera de armamentos, la emigración
forzada, la pérdida de derechos laborales...
Como comunidad cristiana, estamos llamados a realizar gestos proféticos
claros. No es preciso salir en los medios de comunicación para poder
hacerlo. Puede ser tan simple como un compromiso personal y comunitario
con una acción que, sabemos, produce un efecto sanador, equilibrante,
solidario. |

Lo cual no quita que, como Iglesia, con
mayúsculas, se nos pida algo más. En algunos países
ricos, la Iglesia parece haber perdido parte de su autoridad moral en
áreas como la paz, el desarrollo, los derechos humanos... Nuestra
velocidad de reacción ante la cascada de acontecimientos es muy lenta.
Mientras, los problemas se enquistan. Hay que
decir y hacer algo en Darfur. Hay que evitar que nos olvidemos de
Birmania. Hay que hacerse oír sobre los recursos
básicos. Hay que luchar porque la solución al problema económico no sea
rebajar a todos y todas los derechos laborales tan dolorosamente adquiridos.
Señor, envíanos profetas, hombres y mujeres que nos hagan salir de nuestra
apatía y conformismo. Y abre nuestro corazón y nuestra mente para
descubrir tu Palabra en ellos.
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Inclusión y compasión
¿EL
HOMBRE O EL SÁBADO?
En
estas últimas semanas se han publicado muchas opiniones sobre el caso de
un niño celiaco cuyos padres han pedido al Obispado de Huesca que se le
permita hacer la Primera Comunión con una oblea elaborada con harina sin
gluten. A esto se ha opuesto el Obispado alegando la doctrina de la
Iglesia sobre la composición exacta del pan que debe usarse en el altar,
que debe ser de harina de trigo sin adulteración, y recordando que la
comunión es completa bajo cualquiera de las dos especias, sea la del pan
o la del vino. El niño puede hacer perfectamente la comunión bebiendo
del cáliz, de igual forma que la mayoría de los fieles comulgan
perfectamente compartiendo sólo la patena.
Ante esta situación se ha desatado todo un
vendaval de opiniones, desde las más ortodoxas hasta las más
anticlericales, pasando por las políticamente correctas, que en este
caso denuncian que un sorbito de vino podría ser el origen de una
adicción al alcohol. Dios me libre, en estas breves líneas, de entrar al
trapo de unos o de otros. Mi intención es añadir al debate algo de luz
para entender porqué la Iglesia es tan reticente a permitir oficialmente
el cambio en la composición del pan de la Eucaristía o, en el caso de
sacerdotes alcohólicos, el que celebren la eucaristía con mosto y no con
vino.
La cuestión toca uno de los temas centrales
de la Teología sacramental. Si la Iglesia admitiera que se puede cambiar
la composición del pan en el caso de los celiacos, debería admitir lo
que miles de misioneros han venido demandando desde hace siglos: que se
clarifique la esencia del sacramento y se dé libertad a las iglesias
locales para adaptar algunos elementos secundarios. Si Jesús era judío
y, para instituir la Eucaristía usó los alimentos básicos de su cultura,
el pan y el vino, ingredientes de la cena pascual, ¿no sería lógico usar
para el sacramento el pan y el vino de cada cultura, especialmente
aquellas que, por su lejanía de las culturas mediterráneas, apenas
comparten alimentos comunes? Así lo comenzó a plantear Mateo Ricci,
misionero jesuita del siglo XVII en China y profeta de la inculturación,
y lo siguen proponiendo muchos misioneros y teólogos actuales que
trabajan en sociedades donde la dieta básica se sustenta en el arroz, el
maíz o el mijo, o donde el “vino” proviene de estos cereales y no de la
uva. Cuando la Eucaristía se celebra en un poblado africano pobrísimo,
con un pan y un vino que deben importarse de Europa, ¿no se está
sacralizando la “forma” del sacramento y minusvalorando su “esencia”?
Porque la Eucaristía es, ante todo, expresión del amor fraterno, la fe
compartida y el compromiso con la causa de Jesús, y no un rito cuasi-mágico
donde la presencia del Resucitado estaría condicionada por una harina
que no superara los “controles de calidad”.
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No es
justo exigir a un párroco, ni al obispo de Huesca, que se salten las
leyes de la Iglesia, máxime cuando la comunión del niño está garantizada
con la sangre de Cristo. Pero tampoco nos podemos quedar de brazos
cruzados ante una situación que nos deja incómodos a muchos. Es deber de
todo cristiano trabajar para que la Iglesia siga profundizando en el
Evangelio, tarea en la que parece estar estancada. El Concilio Vaticano
II hizo enormes esfuerzos por comenzar a responder a los problemas,
esperanzas y sufrimientos del hombre y la mujer de hoy. Pero llevamos
casi tres décadas asustados ante los siguientes pasos que la dinámica
iniciada en el Concilio nos exige y que supone, entre otras cosas, la
revisión, a al luz del Evangelio, de las estructuras sacramentales,
pastorales, ministeriales, jerárquicas…
Desde esta perspectiva, podemos
preguntarnos: ¿qué hubiera hecho Jesús en este caso? La lectura del
Evangelio nos da bastantes pistas. Por de pronto, es muy improbable que
Jesús pusiera el acento en la “pureza” o composición del pan, algo por
lo que los fariseos sí habrían sostenido largas y acaloradas
discusiones. En una de esas controversias con los fariseos, un sábado en
que Jesús había permitido a sus discípulos alimentarse arrancando
espigas– y profanando así, según la interpretación legalista, el
mandamiento del descanso semanal-, Jesús repuso: "el sábado está hecho
para el hombre, y no el hombre para el sábado"(Mc 2,27). Es decir, les
recordó que, por encima del rigorismo formal, se encuentra la ley
suprema del amor y ésta debe llevarnos a la compasión, la acogida, la
inclusión… Él, como entonces, nos vuelve a decir en este caso y en todos
los casos: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Con nocturnidad
Es la hora de las
tinieblas
A
Jesús lo fueron a arrestar de noche, y él increpó a los
acompañantes de Judas: "Habéis salido a prenderme con espadas y palos
como si fuera un bandido. A diario he estado enseñando en el templo, y
no me apresasteis..."
Hoy,
como entonces, como en tantos momentos antes, las vidas y las puertas de
mucha gente buena han sido arrancadas a patadas, de noche, por los
poderosos y sus sicarios. Hoy, como entonces, millones de inocentes han
sido arrastrados a culatazos hacia Sanedrines, tribunales populares,
consejos de guerra o simples jaurías humanas para ser crucificados,
ahorcados, quemados, apedreados o fusilados en las cunetas de la
Historia.
Jesús
hizo suya la causa de los más pobres y débiles, los olvidados y los
marginados. Y acabó haciéndose totalmente uno con ellos, sometiéndose
incluso a la muerte, y una muerte de cruz. |

Al
compartir la Eucaristía, asumimos plenamente participar con él del
mismo cáliz, de la misma entrega, de la misma suerte. De allí la
obligada pregunta: ¿En qué bando estoy yo, con quienes podrían ser
arrastrados a patadas o con los que llegan con palos a prender a otros?
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Cuaresma 2008
Desnudos y vulnerables
El
desierto forma parte de los "espacios sagrados" de muchas tradiciones
religiosas. A él fue también Jesús, según nos cuentan los evangelios,
para orar y ser tentado.
La cuaresma
nos recuerda ese tiempo de la vida de Jesús, y nos invita a caminar con
él, desnudos y vulnerables. Porque, en el desierto, sentimos como en
ningún sitio nuestra enorme fragilidad y dependencia. Y también nuestra
resistencia al cambio y nuestro desequilibrio.
Cuando todo
calla, cuando nada nos distrae, cuando sólo el silencio y la soledad son
nuestros compañeros, salen de nuestro interior lo que verdaderamente
llevamos dentro. No tenemos nadie a quien engañar, nada que pretender,
nada con lo que tapar el vacío, el miedo o las dudas que nos habitan. |

Y sólo caven
dos opciones: salir corriendo de allí para volver a drogarnos con los
sucedáneos de espiritualidad con los que nos inyectamos muchos días, o
aguantar el tipo y enfrentarnos a nuestra realidad.
Si hacemos lo
segundo, entramos de veras en ese espacio sagrado en el que Dios nos
muestra su verdadero rostro. Desnudos, pobres y necesitados ante Él,
renovamos nuestra filiación más profunda.
El desierto no
está en un sitio determinado. Podemos ir al Sáhara y no aprender nada de
él si nuestra actitud es la de un simple turista. Por el contrario, en
medio de nuestra ciudad, en nuestra vida diaria, podemos entrar en el
gran silencio si buscamos de veras al único Señor.
Feliz
cuaresma. Feliz libertad.
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Adviento 2007
Dios-con-nosotros, inseparable
de nuestra aventura
El
que viene nos enamore
y su Amor nos “queme las entrañas”.
El que viene nos descoloque
y su Camino “nos proponga cambios de sentido”.
El que viene nos habite
y su Verdad “nos haga libres”.
El que viene nos interpele
y su Vida “nos sane las heridas”.
El que viene nos ilusione
y su Luz “nos sostenga en la confianza”.
El que viene nos recree
y su Pobreza “nos provoque vértigo”.
El que viene nos cuestione
y su Alegría “nos encuentre buscando la felicidad en él”.
El que viene nos contagie
y su Palabra “nos encienda el corazón”.
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El que viene nos
espabile
y su Espíritu “nos arranque las viejas formas y costumbres”.
El que viene nos
"okupe"
y su Promesa “nos mantenga con la fuerza de su fidelidad”.
El que viene nos movilice
y su Esperanza “nos haga soñar y profetizar”.
El que viene nos aliente
y su Encarnación “nos impulse a optar por los más débiles”.
El que viene nos irradie
y su Pasión por la Humanidad “nos proyecte a Anunciar la utopía de la Cruz”.
Juan Ignacio Villar (Vily)
vilypassio (arroba) hotmail.
com |
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Nuevos mártires
Una oportunidad de perdón
y de gracia
Este
28 de octubre van a ser beatificados 498 mártires de la persecución
religiosa durante la guerra civil española.
Este hecho tiene muchas lecturas, y van a
levantarse personas con opiniones muy distintas sobre la conveniencia de
esta beatificación en este momento preciso. Por eso es necesario
posicionarse desde la Teología y el compromiso para reconocer que este
acontecimiento puede ser un momento de perdón y de gracia.
Justo cuando se está tramitando en España la Ley
de Memoria Histórica, es bueno recordar que hubo miles de personas que
sufrieron el martirio por el sólo hecho de ser cristianos. Esto no se
enfrenta ni debiera utilizarse como argumento contra la necesidad de
recordar a los que fueron perseguidos por sus ideas políticas o fueron
víctimas de la revancha de los vencedores. Todo lo contrario: cada
persona y cada familia o grupo es digno de recordar y honrar la memoria
de todas víctimas innecesarias de una guerra terrible y fratricida.
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Por otro lado, la beatificación debe volvernos a recordar que siguen
faltando mártires: los de la persecución religiosa en el lado nacional,
sacerdotes, religiosos y laicos que dieron su vida también por Cristo
desde posicionamientos sociales y políticos contrarios al régimen
militar de Franco. Que también ellos sean reconocidos por la Iglesia es
una tarea inaplazable.
Ésta es una oportunidad de dar gracias por
la generosidad de estos 498 hombres y mujeres. Que su sangre sea
fermento de cambio en una Iglesia española necesitada de testimonio y
credibilidad. Una buena ocasión, este día 28, para renovar
nuestras promesas bautismales.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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¡Necesitamos fuego!
Sopla,
Espíritu de Dios
Espíritu
Santo, Espíritu de Jesús,
sopla como el viento huracanado de Pentecostés y ven como un fuego.
Un fuego que temple nuestra fe
y
nuestro amor.
Un fuego que nos suelde a toda las
criaturas y nos haga sentirnos UNO con la Creación.
Un fuego que acrisole
los mejores dones de
cada cristiano/a
y lo ponga al servicio de la comunidad.
Un fuego que nos purifique
de tantas cosas que nos sobran.
Un fuego que limpie tanto añadido
al
Evangelio a lo largo de los siglos.
Un fuego que hornee el pan
de un
eucaristía comprometida y fraterna. |

Un fuego que ilumine
a cuantos
caminan en la noche.
Un fuego que nos haga abrasarnos
en el
amor a Cristo.
Un
fuego que venga a calentar
el frío ambiente
de tantos rincones de nuestra
Iglesia.
Un fuego que nos marque en la piel
como
hijos e hijas de Dios
para vivir como hermanos.
Un fuego que nos empuje a tomar riesgos
y
asumir nuestro reto histórico.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Abril, 2007
Resucítanos, Señor
Danos fe y luz
Señor
Jesús,
aprendimos de niños que habías resucitado al tercer día y que la fuerza
de aquella experiencia pascual había transformado de tal manera a los
apóstoles que, en poco tiempo, la Iglesia se abrió paso en un mundo
hostil gracias al testimonio de tu Resurrección y al amor que reinaba en
las primeras comunidades.
Nuestra tentación hoy es quedarnos
felices con esta fe, encerrados en nuestras vigilias pascuales, sin
hacer nada por llevar tu luz a un mundo que necesita esperanza. Y, para
ello, necesitamos una valentía nueva. Es difícil caminar sin seguridades
en una sociedad y un mundo que piden pruebas de todo y donde, además,
tampoco nuestro testimonio como comunidad es nada del otro mundo. ¡Con
la que está cayendo!
Llénanos de tu Luz en este día. No
nos dejes en la noche. Vuelve a caldear nuestro corazón partiendo el pan
en Emaús. |

Ayúdanos a comprometernos, como tú, con los olvidados de la historia,
los abandonados en las fosas comunes, los sin-nombre que siguen colgados
de tantas cruces. Danos la luz de la Vida. Resucítanos contigo para
seguir trabando para que otro Mundo y otra Iglesia sean posibles.
Aumenta nuestra fe para seguir gritando por los caminos: ¡Cristo ha
resucitado! ¡Aleluya!
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Tiempo de reconciliación
¡Feliz Cuaresma!
Sí,
Feliz Cuaresma, porque un año más Dios nos vuelve a regalar una
oportunidad, y van tantas, de conversión y eso no deja de ser motivo de
gozo en nuestra pequeñez.
Feliz
Cuaresma, porque re-iniciamos un camino que sin eludir la muerte, nos
conduce a la Vida Verdadera, gracias a la Resurrección del Maestro y eso
no deja de ser motivo de esperanza en nuestras miserias.
Feliz
Cuaresma porque ante las tentaciones de vivir en blanco y negro, Dios
nos habla en colores, intensos y vivos, y nos ofrece la reconciliación,
Su Reconciliación como instrumento de conversión y de cambio.
Os
proponemos, nos proponemos vivir esta cuaresma, estos días, este camino
regalado desde la reconciliación. El mundo que estamos viviendo, la
realidad que nos acontece, está rota, divida, fragmentada, casi muerta,
sino del todo, en viernes santo permanente, por eso la necesidad de
hacer feliz esta cuaresma desde la reconciliación. No desde la nuestra,
sino desde la que Dios se empeña en regalarnos cada día.
Reconciliación con Dios, Principio, Amor de nuestras vidas, Misericordia
regalada a cada instante, Abrazo de Madre/Padre, como a hijas e hijos
que regresamos al hogar después de haber dilapidado la herencia.
Reconciliación con quien no deja de reconciliarse eterna y fielmente con
cada una, con cada uno.
Reconciliación conmigo. A pesar de mis miserias, de mi pecado, de mi
limitación, de todo lo necio, lo inmaduro, lo pobre… que hay en mi,
puesto que Dios, Abbâ, no ha dejado de amarme ni un solo instante,
puesto que me ha hecho una persona amable a Sus Ojos y a los ojos del
resto de la humanidad, no puedo ser yo quien me haga odiable. Es
necesario en esta cuaresma hacer un pequeño ejercicio de acogerme y
reconciliarme conmigo, para así poder ofrecerme y entregarme a esta
humanidad nuestra de cada día como lo hizo Jesús Nuestro Maestro.
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Reconciliarme con mi entorno más próximo, crear lazos de religación como
decía Zubiri. Reconciliarme con mi familia, con mis vecinos y vecinas,
con mi trabajo. Reconciliarme y mientras lo hago, sanar heridas, ofrecer
abrazos, amar mucho y amar bien, pues solo el Amor recibido y entregado
es el que transformará lo cotidiano, pasando de la muerte a Su Vida.
Reconciliarme con la Creación, con la humanidad y con la naturaleza y
por tanto vivir en coherencia con mis Hermanas y Hermanos sufrientes,
dolientes. Vivir en armonía ecológica con la naturaleza, desde el
compartir, más que desde el consumir, desde el trabajo por una realidad
sostenible y solidaria…
Tratar de
vivir estos días que se nos regalan, en clave de reconciliación nos
ayuda a asumir las muertes y La Muerte que no dejan de producirse en
nosotros y por nosotros, pero también nos ayuda a luchar, a colaborar en
la tarea de transformación de la realidad. Nos ayuda a creer, a Creer
que Su Muerte tuvo sentido y que como dice Pedro Sus Heridas nos han
curado…
Por eso y
con eso me atrevo a deciros y a desearos Feliz Cuaresma, Hermanas y
Hermanos en Jesús Resucitado por Dios Abbâ de la muerte. Feliz Cuaresma.
José Luis Graus
esteryjose (arroba)
telefonica.net |
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Abbé Pierre
Un testigo del Evangelio
en el siglo XX
El
Abate Pierre, fundador de la asociación de caridad Traperos de Emaús y
reconocido trabajador en favor de los derechos de las personas sin
hogar, una de las personas más conocidas y queridas de Francia, ha
muerto a la edad de 94 años.
El Abate Pierre fundó la primera comunidad de Emaús en 1949. Desde
entonces, ha sido un infatigable luchador por los más desfavorecidos,
especialmente la gente sin hogar y sin derechos. Su constancia a favor
de los derechos de los más pobres le ha valido el cariño y la admiración
de toda Francia. El propio presidente de la República, Jacquea Chirac,
ha lamentado su muerte y elogiado su figura. A través de un comunicado,
se ha dicho “sobrecogido al conocer la muerte del Abate Pierre, por el
que sentía un inmenso respeto y un profundo afecto”. Al igual que el
presidente, “toda Francia está dolida. Pierde una inmensa figura, una
consciencia, una encarnación de la bondad”.
Se llamaba en realidad Henri Groués y había nacido el 5 de agosto de
1912 en Lyon en el seno de una familia numerosa y acomodada. Estudió en
los jesuitas hasta que a los 19 años entró en los capuchinos, la más
pobre de las órdenes mendicantes, pero tiene que abandonar la orden por
enfermedad poco después de ser ordenado y asignado a la diócesis de
Grenoble. Durante la ocupación nazi, entra en la clandestinidad y
colabora con la resistencia. Incluso llega a ser detenido por los nazis,
pero logra escapar a Argelia. Luego, es elegido diputado en 1945.
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Pero su verdadera obra comienza en 1949,
cuando funda la primera de las Compañías de Emaús, un hogar para pobres, el
primero de una organización que ahora tiene albergues en 50 países del
mundo. Poco después, en 1954, lanza su famoso discurso en Radio Luxemburgo a
favor de la “insurrección de la bondad” a causa del terrible invierno del
54, que afecta a muchas personas de la calle. Comienza entonces una lucha
por los sin techo que ha durado más de 50 años, en los que su organización
no para de crecer. Cuarenta años más tarde de su primer discurso
radiofónico, volvió a subirse a la escena para denunciar “el cáncer de la
pobreza”, lanzando una segunda petición de ayuda para los 400.000 sin techo
de Francia y por el derecho de todos a la vivienda.
Su lucha incansable por los sin hogar ha tenido como escenario la calle, la
televisión, la radio e incluso la Asamblea Nacional francesa, donde
intervino en enero del año pasado. Fue nombrado en 1992 Gran Oficial de la
Legión de Honor francesa, aunque en 2001 se negó a llevarla para protestar
contra el rechazo del Gobierno a proporcionar alojamiento a los sin techo
cediéndoles viviendas vacías. En 2004, se le elevó la condecoración a Gran
Cruz de la Legión de Honor. |
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Ahora sí...
Al descolgar las luces
comienza la verdadera
Navidad
Ya
han recogido las luces de navidad, la realidad vuelve de golpe a la
normalidad, casi sin darse cuenta, casi sin darse tiempo. Los
villancicos dejan de oírse hasta el año que viene. Los Magos de Oriente
descansan a años luz.
Parece como
si hubiera pasado una riada que se lleva todo; el jaleo, los nervios de
la gente menuda, los cartones y envoltorios de los regalos… En las
casas, guardamos los belenes, aunque parece que más que recogerlos, los
escondemos.
Las
navidades han terminado. Y ahora que terminan, es cuando recobra más
fuerza que nunca la NAVIDAD.
Tres
palabras pueden definir este nuevo tiempo de Navidad que nos empieza:
Contemplar el Misterio de la Encarnación.
Contemplar
como llamada a educar la mirada, a no consumir imágenes a apreciar las
variaciones de gestos en los rostros de las personas, a reír con la
sonrisa de quien está al lado, a dejarnos afectar por las lágrimas de
tristeza o de dolor. Contemplar, dejar que la realidad me hable y
escucharla y acogerla y descubrir la Presencia de Dios en medio de las
personas y de los acontecimientos. Contemplar, dejar que todo,
absolutamente todo lo que entra por los ojos, llegue al corazón y lo
transforme y no lo deje indiferente y lo mueva. Contemplar…
El Misterio,
pues no todo tiene respuesta, pues lo más importante no puede ser
aprendido. Pues el Misterio de la vida requiere de nosotros apertura,
humildad, acogida, gratitud, confianza, abandono. Pues en la Vida
regalada de Dios, cada mañana al levantarnos se nos da la oportunidad de
vivir desde el Misterio, de vivir en el Misterio. De Contemplar el
Misterio.
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De la
Encarnación. Dios ha decidido hacerse carne, un@ con-por-en nosotr@s.
Frágil, pobre. Encarnación, bajar a las profundidades más profundas de
nuestra existencia para provocar que emerja nuestra Hermosura. Nadie sabe
cómo, pero se Encarna, por eso es un Misterio. Acogiendo nuestra humanidad
en su cuerpecito de bebé, acoge todas y cada una de las humanidades y por
eso con “brotes de olivo” cantamos Cristo nace cada día… en tantas y tantas
realidades que se nos cruzan ante los ojos, ante los corazones.
La navidad no es
el recuerdo de lo que en Belén sucedió, sino actualización una y otra vez
del Misterio Encarnado de nuestro Dios, que no deja de llamarnos a la
Contemplación, para que desde esa fuente, tan amorosamente regalada nos
dirijamos a cada rincón de la realidad y ahora sí, ahora con más fuerza,
ahora con más empeño, ahora con más creatividad, ahora con más austeridad,
ahora con más esperanza, podamos decir sin desfallecer FELIZ NAVIDAD, Cristo
Nace cada día, FELIZ NAVIDAD.
José Luis Graus Pina
joseluisgraus(arroba)yahoo.es |
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Navidad 2006
No hay sitio
para muchos
En
los días próximos a la Navidad ha habido en España varias
manifestaciones de personas que, por diversas causas, entre las que hay
que resaltar la brutal especulación inmobiliaria, ven que su capacidad
de llegar a tener una vivienda digna se va alejando cada día más. En un
país que construyó casi un millón de nuevas viviendas en los últimos dos
años y donde hay centenares de miles de pisos vacíos y sin alquilar, los
jóvenes, los inmigrantes y las familias de pocos recursos ven casi
imposible llegar a tener una vivienda digna.
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Navidad es un momento para
recordar que muchos no acogieron a aquella humilde familia de Nazareth. En
este paradigma están representados los miles de millones de empobrecidos de
hoy en día. No hay sitio para muchos. Una gran parte de la humanidad
es empujada a vivir en la periferia de la justicia y la dignidad.
Entre ellos se hizo uno Jesús de Nazareth.
Vino a los suyos y los suyos no le reconocieron. Abramos los ojos y
contemplemos su rostro en los desheredados de la Tierra. Él está cerca.
Juan
Yzuel Sanz
Gracias a Fernando Bernabé
(Nano) por su dibujo |
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Gracias, Manantial
El cierre de una librería
Cada librería que cierra –y hemos visto cerrarse unas
cuantas en nuestras ciudades en estos últimos
años- nos deja huérfanos a quienes encontramos entre sus paredes la luz
y la compañía de los libros, de sus autores y, también, de los libreros
que nos señalaron el camino hacia lo que íbamos buscando.
En esta
próxima semana cerrará sus puertas la librería Manantial
de Zaragoza. Junto con ella cierran las otras librerías del grupo
Manantial en Teruel, Valencia, Ciudad Real y Pamplona. Estos centros,
especializados en pedagogía, temas religiosos, infantiles y juveniles,
fueron impulsados por el Instituto Secular Vita et Pax. La actividad del
grupo Manantial comenzó a pequeña escala, en un quiosco de prensa de la
Estación de Autobuses de Pamplona, en 1952. La primera librería fue la
de la calle Sancho el Mayor de Pamplona en 1955, año en que se abrió
también la de Valencia. En 1961 comenzó su andadura la de Zaragoza.
La decisión
del cierre, que comunicó el pasado 25 de agosto a sus clientes Rosa
Arrizabalaga, directora de Manantial, se ha tomado como consecuencia de
las "pérdidas generadas y a pesar de los esfuerzos de inversión y de
renovación humana" de la empresa en estos últimos años. Estas mujeres,
que han dedicado su vida a esta tarea, esperan que “nuevas formas de
transmisión de la cultura del libro tomarán su relevo”. Por el momento,
sin embargo, nuestra ciudad sufrirá una grave pérdida, paliada sólo en
parte por el hecho de contar con otra librería de parecidas
características (Ars). Pero en otras pequeñas ciudades, como Teruel,
quedará un hueco imposible de llenar.
La Librería
Manantial ha
sido para muchos cristianos aragoneses un espacio de encuentro, amistad,
cariño y agradecimiento. ¡Cuántos libros, postales, iconos, discos y
regalos no habrían llegado a nuestras manos sin el esfuerzo de estas
mujeres! Aunque, en teoría, vivimos en un libre mercado donde fluyen
todas las mercancías, son necesarias las personas especialistas que
acercan un determinado producto al consumidor. O, en clave de letras, un
cierto libro al lector. Muchas pequeñas editoriales no pueden dar a
conocer sus fondos por no contar con los distribuidores necesarios. Y
allí entra la labor del librero profesional, esa persona cuyo prestigio,
desgraciadamente, hemos visto
|

minado por el debate
sobre si las grandes superficies podían o no vender más barato. La gran
superficie es el terreno abonado del best seller. Libreros “de
siempre”, los vocacionales, son quienes se arriesgaron y abrieron las
ventanas de nuestro país cuando nos ahogaba el aire viciado de la dictadura.
Libreros auténticos, los que se leían los libros antes de recomendarlos, son
los que nos han acompañado de la mano, en algún momento de nuestra vida,
hasta un oculto anaquel para ser presentados a un maestro que, en algunos
casos, ha transformado totalmente nuestra vida.
Manantial
cerrará. Y ese día deberemos hacer examen de conciencia porque, de seguir
así, esa parte de la cultura que suministran los pequeños libreros irá,
paulatinamente desapareciendo. Es posible que una parte de esa luz siga
cabalgando a lomos de las redes informáticas, pero no toda. Algo muere
cuando una lengua se deja de hablar; algo se debilita en nuestra sociedad
cuando la voz de las minorías deja de oírse en la plaza. De ello todos somos
un poco culpables. El top manta mata la música de los “otros”, los
que invierten lo poco que tienen para dejarnos oir su voz. Las grandes
cadenas de distribución silencian a esos otros “pequeños” que nunca lograrán
colgar su libro o su disco en los selectos estantes de “los más vendidos”.
Pero, en el fondo, somos nosotros, los que compramos en uno u otro sitio,
los que decidimos quien debe o no seguir viviendo. Somos nosotros los que
debemos decidir, mientras suena un nuevo réquiem, si la dirección que
está tomando el mercado del libro debe guiarse, única y exclusivamente, por
motivos económicos.
Si queréis
mandar unas palabras de agradecimiento:
manantial@manantial.net
Juan
Yzuel Sanz |
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Víctimas y terroristas
El don del perdón
José
María Múgica Eras, hijo de Fernando Múgica, dirigente socialista
asesinado por ETA, reconoció “sin lugar a dudas” a Francisco Javier
García Gaztelu “Txapote” como el asesino de su padre en la Audiencia
Nacional y expresó que la familia no perdonará jamás este crimen. Muchas
personas se han solidarizado con ese sentimiento, resaltado por la
inhumana actitud de desprecio del etarra ante la familia en el mismo
juicio.
No son las únicas
familias que no pueden perdonar. Tras los atentados de Londres del 7 de
julio de 2005 también hay personas que no pueden olvidar ni perdonar. En
marzo, Julie Nicholson, ministra de la Iglesia Anglicana, dimitió como
responsable de la parroquia de St. Aidan en Bristol por no poder
perdonar a los terroristas suicidas que mataron a su hija Jenny. Tras
meses de lucha espiritual admitió: “es muy difícil para mi celebrar la
Eucaristía y dirigirme a la gente con palabras de paz, reconciliación y
perdón cuando yo me siento muy lejos de ello”. Llama la atención la
lucha interna entre lo que la sacerdotisa anglicana sabía en su fuero
interno que debía hacer para seguir las exigencias del Evangelio
y su imposibilidad personal de perdonar. La dureza adicional de los
atentados suicidas se encuentra en que el terrorista desaparece en el
mismo acto criminal, por lo que no deja lugar al perdón, no hay un
rostro a quien dirigirse. Tampoco dejan lugar al perdón los terroristas
no arrepentidos que son capaces de seguir escupiendo a la cara de las
víctimas en nombre de una sacrosanta ideología.
La paradoja es que
nuestro amor a las víctimas nos debe llevar a ayudarles a perdonar. Pero
el perdón, a pesar de ser uno de los elementos más profundos de la
espiritualidad cristiana, no se puede imponer. En la práctica, muchos
cristianos encuentran difícil perdonar y, en nuestra cultura ha
catalizado esa actitud en una frase ambivalente: “perdono pero no
olvido”. No se puede perdonar por obligación, ni porque exista un
mandamiento. El verdadero perdón no se puede conseguir apretando un
botón. Para perdonar hay que iniciar un proceso personal en el que son
necesarias muchas ayudas humanas y divinas. Aunque hemos escuchado desde
niños que no puede haber verdadera paz sin reconciliación y perdón y
muchos líderes de todas las tradiciones religiosas han insistido en este
mensaje a lo largo de los siglos, el perdón personal no viene de forma
sencilla. Se requiere recorrer un largo camino que pasa por el duelo, la
aceptación de la nueva realidad, el renacer de las ganas de vivir y el
deseo de liberación de las ataduras de un pasado que convierte en
víctimas permanentes a quienes no son capaces de desapegarse de la
terrible herencia de la violencia sufrida. |

En España, con las
puertas abiertas al fin de la violencia de ETA, toda la Sociedad deberá
hacer un mayor esfuerzo en esta dirección. Un ejemplo a seguir podría ser la
experiencia de Sudáfrica tras la revolución pacífica de Nelson Mandela que
llevó al final de apartheid. La Comisión de la Verdad y la
Reconciliación (TRC, en sus siglas inglesas), liderada por el arzobispo
Desmond Tutú, organizó cientos de sesiones públicas en las que tanto las
víctimas como los responsables y autores de la violencia pudieron escucharse
mutuamente. El objetivo de la TRC fue conseguir la dignidad y la reparación
moral a las víctimas y dar la posibilidad a los violentos de dar a conocer
lo que sabían y pedir perdón. El éxito de la experiencia anima la esperanza
en un mundo donde es tan fácil resucitar viejos odios tribales, heridas
históricas nunca bien sanadas, ofensas no vengadas, herencias envenenadas de
odio pasadas de generación en generación, susceptibilidades interreligiosas
que impiden un verdadero diálogo y encuentro.
Los cristianos de España
tenemos una triple labor en este aspecto. Por una parte debemos sumarnos
humildemente a los gestos de arrepentimiento que propició el Papa Juan Pablo
II en torno al jubileo del tercer milenio. La Iglesia debe pedir perdón por
su participación en toda esta violencia. Peligrosa forma de idolatría, la
ideología nacionalista de diverso signo, que está en la base de todo este
sufrimiento, ha sido disfrazada de virtud y predicada por muchos curas,
religiosos, maestras y catequistas durante siglos y, sobre todo, desde la
guerra civil. En segundo lugar, la Iglesia del País Vasco debe reconocer que
olvidó a las víctimas de la violencia etarra y que les debe una reparación
moral y espiritual. Y, en tercer lugar, los cristianos debemos reconocer que
sólo en Jesús, y no en simples terapias, está la fuerza para ayudar a las
víctimas a perdonar, pero que esta gracia no es algo mágico ni mecánico,
sino que se obtiene cuando nos ayudamos mutuamente a levantar las manos y
orar por una vida digna y libre de las ataduras terribles de la violencia,
por un futuro en paz para nuestros hijos e hijas. No todos lo conseguirán,
pero merece la pena hacer todo lo posible para que el perdón fluya.
Juan
Yzuel Sanz |
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Salvar el planeta
Junio
2006
El Espíritu, que llena la
Tierra, nos alienta
En
los últimos años crece la preocupación de la población de todo el mundo
por el estado de nuestro planeta, nuestra casa común, el único lugar en
el que la Humanidad y toda la Creación viva conocida puede existir.
Como en tantas cosas, también son los más
pobres quienes, a pesar de ser lo que menos contaminan y utilizan
recursos energéticos, sufren las peores consecuencias del cambio
climático, la contaminación y la escasez de agua.
Los relatos de la Creación, en el libro del
Génesis, dan al ser humano la misión de cuidar de la obra de Dios. Pero
nunca hemos estado tan cerca de provocar desastres que hagan imposible
la Vida en nuestro planeta.
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El Espíritu Santo, que "llena la Tierra",
sigue alentando a personas generosas que dedican su existencia a "salvar" el
mundo, y nunca mejor dicho. Pero poco se puede hacer sin un cambio profundo
de mentalidad, sin una conversión hacia un estilo de vida más sencillo y
menos agresivo.
En este tiempo del Espíritu, tiempo de
Pentecostés, oremos al Señor por un profundo cambio de actitud en todos
nosotros. Que la Iglesia sea modelo y testimonio vivo en esta lucha. Y eso
empieza por ti y por mí, ahora, ya, en este mismo momento de certeza.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Pascua 2006
El don del perdón, fuente
de toda verdadera paz
En
España, con el anuncio del alto el fuego permanente de ETA, se abren
nuevas puertas a la esperanza.
En este momento crucial de la historia de
nuestro país, pero también de la historia de la gran familia humana,
porque cada proceso de paz es una "buena nueva", los cristianos estamos
llamados a cooperar en esta nueva situación ayudando a las víctimas de
tanta violencia, y a los violentos, a entrar en un verdadero proceso de
reconciliación. |
Jesús subraya en sus parábolas, y lo vivió hasta los últimos momentos de la
cruz, que como hijos del Padre hemos de ser capaces de perdonar y de recibir
el perdón. Unidos a Él, en el misterio pascual, oramos por la paz y la
reconciliación. Que juntos podamos edificar un futuro de convivencia desde
el respeto. No va a ser fácil, pero para ello murió y resucitó el Señor.
¡Feliz Pascua!
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Cuaresma 2006
Disfrazarme de mí mismo
Hubo
una vez un hombre que en Carnaval se disfrazó de sí mismo, y parecía
otro y fue muy feliz, aunque el miércoles de ceniza volvió a ser el de
todos los días, es decir, el que los demás querían que fuera”.
Lo digo con
tiempo, para que quienes ya están pensando lo que van a hacer en el
Carnaval que se avecina, se preparen, entre otras cosas, el disfraz que
seguramente más necesitan: “disfrazarse de sí mismos”, es decir, ser
ellos mismos. Y no ser lo que los demás quieren que uno sea. Lo digo
con pasión y quizá con rabia: “Estoy harto de ir por la vida
representando un papel”, o sea, estoy cansado de hacer el cómico y no
ser yo mismo. Según lo que de mí espera la gente que me conoce, cada
mañana, cuando me levanto, me disfrazo de cristiano, me disfrazo de
cura, me disfrazo de jesuita. También me pongo algo de hombre de
estudios, para que muchos me vean como quieren verme, como un
intelectual. Y así me paso la vida: representando papeles. La pura
verdad es que, a fuerza de ser una cosa y parecer otra, muchas veces ni
sé lo que soy.
Y si somos sinceros, a todos (a cada cual en su medida) nos pasa lo
mismo. Somos lo que los demás quieren y esperan que seamos, pero no lo
que en realidad somos, cuando somos nosotros mismos.
Por el
ambiente en que vivo, yo sé de obispos que son lo que Roma quiere que
sean, pero no lo que ellos mismos piensan o sienten. Y sé de curas que
son lo que el obispo quiere que sean, pero no lo que ellos mismos dicen
cuando están solos. Y sé de jesuitas que van por ahí como la gente
quiere que sea un buen jesuita, pero no como ellos son en realidad. Como
también sé de intelectuales, de gente de derechas y de gente izquierdas,
que, según el sitio a donde van, se ponen el disfraz que les conviene.
Normalmente,
cuanto más alto está uno en la escala de lo religioso, lo social, lo
intelectual, más peligro tiene de verse obligado, cada día, a ponerse el
correspondiente disfraz. La gente de abajo, los que no pintan nada en la
vida, ésos van como son. No tienen nada que representar. Ni nada que
aparentar. Las personas de buena familia, los sabios, los poderosos, no
tienen más remedio que aparecer como tales. Por eso les importa el “¡qué
dirán!”, el “¡qué van a pensar de ti si te ven así!”, etc, etc. |
O también:”Este año se lleva esto o se
lleva lo otro”. Hay que aparecer como quieren que aparezcamos los que
imponen la moda, los que imponen los usos y costumbres, los que imponen lo
que se come y cómo se come. O sea, vivimos en un perpetuo miércoles de
ceniza aunque sea navidad o viernes santo. El gran teatro del mundo.
En el fondo, el
problema está en que le damos más importancia al parecer que al ser. Uno
puede ser un egoísta, un orgulloso, un ambicioso, un auténtico estúpido,
pero lo que importa es no aparecer como tal. Es la hipocresía. Dueña y
señora de nuestras vidas y de nuestras conductas. Con un agravante: que
estamos convencidos de que así es como hay que ser. Con lo cual se perpetúa
la farsa. Y todo lo falso, lo convencional, lo hipócrita, se superpone a lo
auténtico, a lo verdadero. Y, sobre todo, se impone la mentira, por encima
de la felicidad de las personas. Más aún, se impone toda la farsa y el
engaño del mundo, a costa de que los más desgraciados se vean cada día más
hundidos en su miseria. Porque la industria y el comercio de los que visten
y alimentan a los notables de la sociedad, los que cada día se tienen que
vestir y tienen que comer donde se viste y come la gente importante, eso
cuesta mucho dinero, demasiado dinero. Y, claro está, luego no queda en los
presupuestos, de la familia y del Estado, para subir las pensiones de los
viejos que se mueren solos, ni hay dinero para hacer más hospitales, ni para
tener nuestras ciudades más limpias, ni por supuesto para dar el 0´7 % en
favor de los mil millones de criaturas que se mueren de hambre en el mundo.
La industria del “parecer”, que es la asombrosa industria de los disfraces,
resulta demasiado cara. Pero estamos tan apegados al “parecer”, que, por no
“ser” lo que en realidad somos, hacemos lo que sea, aunque eso cueste
demasiado dolor, humillaciones indecibles y la eterna desgracia de los que
vamos por la vida haciendo de comediantes, para que todos nos vean como
quieren vernos. Y así, todos contentos. Como decía un viejo amigo mío: “si
cada hipócrita llevara un farolillo, ¡qué verbena”.
Autor de la
fábula: Mariano González Mangada |
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¡Feliz Año 2006!
40 Años del Concilio
Vaticano II:
Otra Iglesia es posible
Ocho
de Diciembre de 2005: 40º aniversario del final de Concilio Vaticano II.
Para los más jóvenes, un acontecimiento lejano que les resulta difícil
de apreciar en su radicalismo y atrevimiento. Para los mayores, una
fecha aún cálida, un camino ilusionante, lleno de cambios vertiginosos,
de aciertos y errores... Para todos, el comienzo de unos cambios en la
Iglesia que supusieron una profunda puesta a punto de la estructura de
la Iglesia, el comienzo de un mensaje pastoral más evangélico y
comprometido con el mundo, y el renacer de una liturgia que pudiera ser
entendida y apreciada.
Muchos caminamos o heredamos la luz de
aquel concilio que nos hizo soñar y transformó nuestra Iglesia en una
comunidad más parecida a la comunidad de Jesús. Demos gracias a Dios por
lo que hemos podido vivir gracias al trabajo de quienes lucharon y
soñaron con este aggiornamento, esta puesta al día. |

Pero queda mucho camino por
andar para hacer realidad todo lo que aquel Concilio sembró.
Vivimos tiempos recios,
tiempos de desesperanza o confusión para algunos, tiempos llenos de
retos nuevos para otros. Pidamos al Señor que este año 2006 seamos
capaces de seguir caminando fieles a su voluntad, manifestada en aquel
Concilio Ecuménico. Otra Iglesia es posible. Seguiremos arrimando el
hombro para que pueda ser, a pesar de la dureza del viento y las
heladas.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Nov. 2005
Hace 30 años...
La herida del Sáhara que
no sana
Hace
unas semanas que nos escandalizaba la situación de tantos emigrantes
africanos que buscaban una vida más digna y con más oportunidades al
otro lado de la valla de Melilla. Varios murieron en el intento, otros
se dejaron la piel a jirones... Pero ya no son noticia. Los hemos visto
siendo conducidos a una tierra inhóspita por las fuerzas policiales
marroquíes para ser atendidos... por los refugiados saharauis en el
desierto.
Durante treinta años, en este aniversario
vergonzante apenas celebrado (o llorado), España ha sido incapaz de
cerrar la herida histórica de justicia y libertad que tiene con el
pueblo Saharaui. Maniatados por las presiones marroquíes, entre las que
se encuentran los emigrantes subsaharianos como moneda de cambio, los
diversos gobiernos no han sido capaces de apostar seriamente por una
solución que respete los derechos históricos del pueblo Saharaui
reconocidos por la ONU.
No podemos guardar silencio. Seguiremos
orando para que el Señor bendiga a todos los que siguen trabajando con
la esperanza puesta en un horizonte de justicia y paz. |


Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Muere
el Hno. Roger de
Taizé
Una vida que ilumina
a las Iglesias
Pocas
personas en la Iglesia de este último siglo han brillado con una luz propia
tan especial como la del Hermano Roger.
Fundador de la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia, vivió desde 1942 dedicado a promover la fraternidad y
la reconciliación entre las personas y las Iglesias. Su testimonio de
amor, sencillez y paz atrajo a millones de jóvenes a las praderas de
Taizé y a decenas de encuentros internacionales por todo el mundo.
En la tarde del 16 de agosto, mientras la
comunidad oraba junto con más de dos mil jóvenes en la iglesia de la
Reconciliación, una mujer, probablemente desequilibrada, se
acercó a él y lo acuchilló en el cuello.
Muchos hemos descubierto la presencia del Espíritu de
Jesús en el Hno. Roger que, con palabras y obras, nos ha marcado el
camino para vivir un evangelio encarnado en las luchas y esperanzas de
los hombres y las mujeres del siglo XXI. Su legado de reconciliación, su
estilo de vida y su forma de orar alientan y orientan la fe y el
compromiso de muchos cristianos y cristianas de todo el mundo. |

www.taize.fr |
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Pedimos al Señor que los hermanos sepan continuar ese espíritu de acogida y
esa "parábola del compartir" que fue la vida del Hno. Roger, abierta y
cercana al clamor de un mundo herido hasta sufrir estas mismas heridas en su
propia carne.
Nos unimos a
la oración de la comunidad de Taizé, que rezaba la
mañana siguiente, día 17, con estas palabras de esperanza y perdón:
"Tú, el Cristo
de la Compasión,
nos permites estar en comunión
con los que nos han precedido
y que pueden permanecer
tan próximos a nosotros.
Ponemos entre tus manos al Hermano Roger.
Él contempla ya lo invisible.
Siguiendo sus pasos,
prepáranos para acoger un rayo de tu claridad".
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Agosto 2005
Hiroshima y Nagasaki
60 años después
La
mañana del 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, la primera
bomba atómica usada con fines militares fue detonada sobre la ciudad de
Hiroshima. Con ella se abrió una nueva era para la Humanidad. El ser
humano conseguía la energía misma del Sol con toda su capacidad para
destruir la vida.
Mucho se ha escrito sobre la inmoralidad de
esta arma y la incertidumbre que ha generado para el futuro de la
humanidad. Entre su terrible
herencia está la carrera
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Pincha en la imagen para ver
más |
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armamentos, la
Guerra Fría, el empobrecimiento de enormes grupos sociales de países pobres
que han invertido enormes sumas de dinero en el desarrollo de armas
nucleares (últimamente India, Pakistán, Corea del Norte...), el
debilitamiento de la democracia por la necesidad de control militar de estos
secretos, la inoperatividad de facto de la ONU al tener en el Consejo
de Seguridad a los cinco grandes países nucleares, el peligro para el
medioambiente (como las secuelas en los lugares donde se realizaron
pruebas), la temible posibilidad de que grupos terroristas puedan hacerse
con este armamento (el arsenal de la antigua URSS no está del todo
contabilizado, en especial las bombas "portátiles" o "maletines"), o el
mismo posible uso de estas armas entre países en guerra, cortina negra de la
que apenas se habla pero sobre la que se proyecta el futuro de la
humanidad).
En este triste aniversario, oremos por las
tensiones actuales: el deseo por parte de Irán de obtener la Bomba, la
amenaza de Corea del Norte (cuyo régimen sólo se sostiene por el peligro
militar que representa), la imposibilidad de resolver ciertos conflictos de
forma diplomática con países que tienen la Bomba, la tiranía hipócrita de
los EEUU sobre el resto del mundo por, entre otras cosas, el poderío militar
que le da su arsenal nuclear, etc.
Siguen resonando las palabras de Pablo VI
en la Asamblea de la ONU del 4 de octubre de 1965: Jamais plus la guerre!
(¡Nunca más la guerra!). Hasta que este grito se haga realidad, sigamos
trabajando por la Paz y la desaparición total de todas las armas de
destrucción masiva.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Junio 2005
Manifestaciones
Sí a la familia,
sí al amor:
TODO amor.
El
comienzo del verano está resultando un mes movidito, con muchas
manifestaciones sobre diversos temas. Algunas de ellas, en especial la
convocada el 18 de junio en Madrid por el Foro de la Familia contra los
matrimonios homosexuales, han levantado una gran polémica al contar con
la participación de dos decenas de obispos y el apoyo del Partido
Popular.
¿Cuál es nuestra postura? Como
católicos, creemos que Jesús nos invita a vivir en el AMOR, y dice San
Juan que "donde hay amor, allí está Dios". Es en este terreno
teológico y pastoral, y no en el psicológico o sociopolítico (donde las
cosas están muy claras para la mayoría de los ciudadanos), donde
queremos centrar nuestra reflexión.
El catecismo
de la Iglesia Católica reconoce que "un número apreciable de hombres y
mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su
condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una
auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación
injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en
su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor
las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición". (Nº
2358)
El punto siguiente afirma: "Las personas
homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio
de sí mismo que eduquen la libertad interior, |
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y a veces
mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia
sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la
perfección cristiana" (2359).
He aquí donde entra la discrepancia
pastoral no sólo nuestra, sino de miles de sacerdotes y obispos que, en la
práctica de la confesión y el acompañamiento espiritual, toman el camino de
la compasión y el amor. La cuestión es: si el don del celibato permanente lo da Dios a algunas personas,
pero no a todas, siendo la inmensa mayoría llamadas a vivir su sexualidad en
el matrimonio, ¿cómo pensar que todos/as los homosexuales, por el hecho de
serlo, son llamadas a vivir en soledad? ¿Cómo condenar la unión comprometida,
estable y amorosa entre personas del mismo sexo, especialmente con la
sabiduría acumulada de siglos en la Iglesia que muestra el peligro constante
-¡para toda la vida!- de la soledad que incita a la promiscuidad y al
egoísmo? En el gran misterio de la revelación en la Historia, estamos
reconociendo por fin que los homosexuales son hijos e hijas de Dios,
Padre-Madre que nos invita a todos y todas a participar de la mesa común de
la fraternidad.
Las consecuencias de esta aceptación son
múltiples y complejas. ¿Incluye la posibilidad de adoptar hijos si se
cumplen las mismas condiciones de estabilidad, madurez y amor que se exigen
a personas solteras o matrimonios? Sigamos debatiendo y escuchándonos. El
Señor, que ha guiado a su Iglesia a través de los siglos, nos seguirá
iluminando para que sepamos descubrir su voluntad en estos signos de los
tiempos.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Habemus
Papam...
"Nosotros
esperábamos..."
Como
los discípulos de Emaús, muchos hermanos y hermanas se han sentido un
tanto decepcionados con la elección del Cardenal Joseph Ratzinger al
ministerio de Pedro. "Nosotros esperábamos...", se lee en miles de mensajes en la red en estos días.
Nuestro nuevo Papa, Benedicto XVI, ha
despertado todo tipo de reacciones. Unos lo recuerdan como el azote de
teólogos y obispos progresistas, otros lo consideran un hombre muy
inteligente, bueno y comprometido con la verdad. El tiempo dirá qué
faceta de su persona se va a acentuar. Mientras tanto, démosle una
oportunidad, como nos piden personas que han sido silenciadas por el mismo
Ratzinger durante años, como el teólogo Hans Küng. |
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Tal como dijimos tras la muerte de Juan Pablo II, "venga quien venga
tras él, todas y todos seguiremos comprometidos en la construcción del
Reino de Dios, con el Espíritu Santo arremolinándonos." La
renovación de la Iglesia es obra de todos. Cercana ya la fecha de
Pentecostés, como los discípulos, recordamos el mensaje de los ángeles:
"¿Qué hacéis mirando a lo alto"... Sí, no esperemos que nos venga el
cambio desde arriba. Hemos de seguir construyendo el Reino, sin cansarnos ni
desanimarnos, desde la base. Como a los discípulos de Emaús, Jesús sale
hoy a nuestro paso calentándonos el corazón con su Palabra para que abramos los
ojos y veamos que, a pesar de la que está cayendo, el Reino crece en mil
gestos de primavera.
Oremos, pues, para que el Espíritu
Santo mueva a nuestro nuevo Papa a tomarse en serio los acuciantes y
difíciles problemas que vive la Iglesia Católica en Europa y otras partes
del Mundo y que él mismo conoce bien, tal como ha expresado en sus muchos
escritos y homilías.
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Adiós,
hermano.
Compromiso
y Esperanza
Con
la muerte del Papa Juan Pablo II, que en paz descanse, ¿ha terminado un
período de la Iglesia? Venga quien venga tras él, todas y todos
seguiremos comprometidos en la construcción del Reino de Dios, con el
Espíritu Santo arremolinándonos.
La Iglesia que nos deja el largo
pontificado de Juan Pablo II es una comunidad fragmentada y polarizada.
Ante este momento histórico, nuestros deseos, nuestra oración y nuestro
compromiso apuestan por una Iglesia donde exista el diálogo fraterno, se
avance hacia estructuras eclesiales más igualitarias y participativas y
se potencia su voz profética y su servicio humilde ante los grandes retos
de la Humanidad y del Planeta. |
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Comunidad Ciberiglesia
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Cuaresma
2005
Felices si
os persiguen...
En
los últimos meses ha habido una gran polémica sobre la supuesta
política "laicista" del actual gobierno español.
Tenemos muchas dudas sobre la
militancia atea o antirreligiosa de muchos políticos, especialmente
porque sacan tajada de los aspectos culturales, nacionalistas y
económicos de lo religioso. Pero, si esto fuera cierto, ¿cual sería la
actitud más evangélica ante la "persecución"?
La Iglesia nació del Pueblo, y es
más fiel al Señor cuanto más responde a "los gozos y las
esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro
tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren" — nos dice la
constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II. Por ello, no por
deseo de poder o privilegio, los cristianos se hace presenten en todos los
ámbitos de la vida humana, y lo harán hasta el fin de los tiempos. |
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Si en el desempeño legítimo de ese servicio y testimonio sufrimos todo
tipo de dificultades y la persecución (la verdadera, no la de la
maledicencia o la que viene de decirnos a la cara los pecados que como
Iglesia hemos cometido), sobrellevémosla con paciencia, amor y alegría,
pues Jesús mismo nos ha llamado bienaventurados. Mientras tanto, dejemos de
llorar por privilegios perdidos y pasadas glorias. Cuanto más pobre y
humilde sea la Iglesia, más cercana al Evangelio y más creíble.
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Navidad
2004
Rayo de
luz
A
mí no me importa
si vino de una estrella
o salió de una carpintería de Nazaret.
Él es el único rayo de luz
que hasta ahora ha podido atravesar
ese muro terrible del Misterio.
El abrió un boquete,
ha señalado un camino...
Y la esperanza desde que Él vino
está ahí bailando alegremente
en las tinieblas cerradas del mundo...
Lo demás se lo dejo a los Teólogos. León
Felipe |
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Sudán,
Osetia, Irak, Palestina, Haití...
Necesidad
de una gran alianza de civilizaciones
El
presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha
proclamado en la ONU la necesidad de una gran "alianza de
civilizaciones". |
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Nos unimos desde Ciberiglesia a esta iniciativa en un momento en el que una
gran parte de la humanidad carece de esperanza. Para que estos gestos
políticos se la devuelvan se necesitan muchas decisiones concretas que hagan mella en los
problemas que originan tanta injusticia, intolerancia y violencia.
La
tradición cristianas y judía sabe de alianzas. La propuso Dios a su
pueblo, basándola no sólo en un amor incondicional por Él, sino por el
prójimo, por el pequeño, el pobre y el extranjero. Así lo reafirma
Jesús, que nos llama a ser una familia humana que comparte con amor los
bienes de la tierra, familia en la que ya no hay distinciones de razas,
sexos ni condiciones sociales.
Que el
invierno que ahora atravesamos dé paso a una primavera de compromisos
concretos con la paz, la libertad, el respeto mutuo, el cuidado del medio
ambiente y el desarrollo sostenible.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Cultura
de la esperanza
Seguir
plantando nuestro árbol
Martin
Luther King dijo estas palabras, hace ya cuarenta años: "Incluso si
supiera que el mundo fuera a destruirse mañana, seguiría plantando mi
manzano".
Los cristianos de hoy debemos dar, ante todo, razones
de nuestra esperanza contra toda esperanza, sobre todo ahora que en el
mundo aparecen tantos signos de desesperanza ecológica, social,
intercultural, política, familiar...
Señor Jesús, tú eres la razón de nuestra esperanza.
Alienta en nuestras vidas la confianza total en el poder del amor del
Padre que nos lleva a un compromiso radical con nuestro mundo, sus luchas,
gritos y esperanzas. |
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Pascua
2004
Puesto que
Cristo
ha resucitado...
Puesto
que Cristo ha resucitado
creemos en la vida,
¡para siempre!
Puesto que Cristo ha resucitado
no creemos en la muerte.
¡En ninguna muerte,
para nadie que quiera vivir!
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que el hombre y la mujer
son procesos ilimitados
y que nada de lo que podamos imaginar
es demasiado grande para El.
Puesto que Cristo ha resucitado
podemos empezar una vida nueva
¡cuanto antes!
Puesto que Cristo ha resucitado
creemos en El.
Puesto que Cristo ha resucitado
la fuerza del presente
es el futuro.
Puesto que Cristo ha resucitado
el mundo está en marcha
y no lo detendrán las conquistas
ni los intereses de los vencedores.
Puesto que Cristo ha resucitado
estamos en revolución permanente
y es preciso cambiar el mundo
desde sus cimientos. |

Puesto
que Cristo ha resucitado,
hay que construir un mundo sin divisiones
donde el hombre no sea lobo para el hombre
sino compañero y hermano.
Puesto que Cristo ha resucitado
hay un amor y una casa ¡para todos!
Puesto que Cristo ha resucitado
creemos en una Tierra Nueva.
Y porque creemos y esperamos
no tenemos nada que conservar.
Y afirmamos que el mejor modo
de conseguirlo todo
es perderlo todo
por una sola cosa: Por TI (Patxi Loidi) |
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Madrid,
11 de marzo
¡No al
terrorismo!
Lo
hemos dicho muchas veces. Lo diremos aún más alto, ahora que la
violencia inhumana ha golpeado más cerca a nuestros seres queridos. Y lo
seguiremos diciendo aún si los atentados son en un remoto rincón del
planeta: todos los hombres y mujeres somos hermanos y hermanas, llamados a
vivir en la misma familia. ¡No al terrorismo, de ningún género!
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Paz
Es posible
Enero 2004
Tras
un año 2003 en el que los halcones de la guerra han intentado arreglar el
mundo a cañonazos, hemos visto por enésima vez que la paz es algo
demasiado precioso para dejarla en manos de los generales.
¿Qué futuro queremos dejar a
nuestros hijos? Al comenzar el 2004 todos deseamos que sea de paz y
armonía, de convivencia y diálogo.
Por ello pedimos al Señor, Príncipe
de la paz, por quienes, día a día, son constructores de ese mundo
posible, artesanos de la paz. Paz con justicia. Paz con libertad. Paz con
respeto mutuo. Paz con perdón y reconocimiento de los propios pecados.
Paz en las familias. Paz entre los pueblos. Paz entre las religiones.
Amén.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |

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25
años
Tiempo de
gracia,
tiempo de perdón.
Todo
gran aniversario es una ocasión para dar gracias a Dios por los dones
recibidos, y también para evaluar el camino recorrido.
Los 25 años del Papa Juan Pablo II han sido, no cabe duda, una gran
bendición para la Iglesia en muchos aspectos. Su persona ha sido una
figura moral que ha inspirado a cristianos y no cristianos y ha animado al
perdón, la reconciliación, la fe verdadera frente a las ideologías
paganas (capitalismo y comunismo), la justicia... |

También
ha sido un tiempo revuelto, donde Juan Pablo II, en muchas ocasiones, ha
preferido caminar por el sendero trillado de la tradición en vez de
arriesgarse a roturar nuevas sendas.
Sólo Dios, y la Historia, podrán hacer en el futuro una valoración global
de estos 25 años. Damos gracias por todo lo recibido de este hombre
generoso y valiente, a la vez que seguimos pidiendo al Señor que siga
oyendo el clamor de su Pueblo, que espera nuevas luces, nuevos pastores
fieles que sepan envasar el vino nuevo del siglo XXI, con sus luces y
sombras, en odres nuevos, al viento del Espíritu.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Re-crearse
Darle
tiempo a Dios
Durante
el verano muchas personas tienen vacaciones, ese derecho que tanta sangre
costó a los sindicalistas del siglo XX.
Hay muchas cosas que podemos hacer en
este tiempo. No faltan invitaciones de muchas empresas para que nos
embarquemos en viajes, aventuras, hoteles,... ¿Y por qué no darle
un poco de tiempo al Señor, a encontrarnos con otros cristianos, a echar
una mano en algún proyecto o servicio solidario, a leer un buen libro que
nos enseñe algo, a hacer un retiro,...? |
Y hay ONGs que también ofrecen
campos de trabajo, aunque hay que apuntarse a ellos con mucho tiempo para
recibir formación previa.
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Hay grandes centros de acogida como Taizé
para los jóvenes. Hay conciertos y festivales
de fe, hay monasterios dispuestos a compartir su espacio y tu
tiempo... Hay muchas actividades programadas por diversos
colectivos y comunidades.
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¿O por qué no, simplemente, comprar
un buen libro?, organizarnos el tiempo de otra
manera, comenzar un diario personal,
Todos sea para que el descanso sea un re-crearse, volver a crearse para
vivir más plenamente.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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¿Por
qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Ha resucitado.
Id
por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación.
(Lc. 24, 5-6; Mc.16,15)
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Invitados
a la esperanza
Una nueva
vida comienza
No
importa la oscuridad que vean nuestros ojos alrededor, nuestros corazones
son llamados a vivir en la luz.
Es posible que el mundo nos parezca estos meses más peligroso e
impredecible. Pero
la última palabra de la Historia, como en la vida de Jesús, la tiene el Padre. El
Espíritu alienta nueva vida y vemos surgir
en las raíces de la sociedad un
movimiento espontáneo de fraternidad que
nos llena de esperanza. |
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A la luz de la Resurrección debemos seguir soñando en que otro mundo es
posible y que el camino hacia ese mundo no es la violencia de ningún
género.
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Señor Jesús, Hijo de Dios, que has venido a unir a todo el género humano
en una sola familia, bendice los esfuerzos de cuantros trabajan por una paz
basada en el amor y la fraternidad.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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¡Maranatha!
Ven,
Señor Jesús
Ante
el eterno misterio de la vida, de toda vida, nos arrodillamos y vemos tu
mano, Padre. Ante
este niño que se nos ha dado, Emmanuel, te alabamos y te pedimos que
traiga la paz, la justicia y la fraternidad a un mundo roto, dividido y en
guerra. Él
nos hace hermanos y hermanas, no importa nuestra piel, nuestro país,...
¡ni siquiera nuestro credo! Él es la salvación del mundo entero. |

¡Cielos,
lloved vuestra justicia!
Ábrete, tierra. Haz germinar al salvador. (Isaías 45,8)
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Septiembre
2002
Un año
después
La gran
ocasión perdida
El
11 de septiembre ha sido una gran ocasión perdida.
Los atentados a las torres gemelas y
al Pentágono supusieron una magnífica ocasión para mostrar la
altura moral de todas las sociedades del planeta. Pero el capital ético y
político de esta masacre está siendo desperdiciado de una manera terrible. En lugar de
llevar a la reflexión a la sociedad estadounidense
y, por ende, a la sociedad occidental en general, sobre las raíces
sociales, políticas, económicas y religiosas del terrorismo, ha inducido
a un militarismo atroz. Las sociedades ven crecer en medio de ellas simas
de miedo y desconfianza. Los grandes perdedores están siendo los Derechos
Humanos, conculcados con gran facilidad por todo tipo de regímenes en
nombre de la lucha antiterrorista, y los de siempre: los pobres.
No faltan
quienes están construyendo auténticas políticas internacionales basadas
en teologías peligrosas de todo signo: judíos, cristianos, musulmanes e
hindúes. Vuelven las viejas teocracias, aunque de forma velada.
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¡Cuánto necesitamos ojos
proféticos en estos momentos turbulentos que vivimos! Dios está
llamándonos al cambio, pero a un cambio distinto al propugnado por los más
poderosos y los violentos.
Señor, danos paz con justicia y
libertad para todos.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Julio 2002
Capitalismo
sin alma
El afán
de riqueza
no puede controlarse
a sí mismo
En
muchas ocasiones hemos oído el dicho de que el rico y poderoso, al final,
van a terminar ayudando a los más pobres y débiles que se han quedado en
el camino. De allí la panacea del neoliberalismo y su actual bástago, el
capitalismo salvaje que sólo busca su propio interés.
La
comunidad cristiana, desde sus orígenes, ha advertido de la imposibilidad
de compaginar el apego a la riqueza y la entrega al Señor, que habita en
el corazón de las masas pobres del mundo. Esto no significa que no haya
personas buenas y honestas en el mundo de las grandes empresas, pero el
Sistema, como tal, está institucionalmente el pecado.
El pueblo llano sigue sufriendo en
silencio cada día más audible, desde los encuentros en Porto Alegre
hasta las manifestaciones antiglobalización.
Por otro lado, los escándalos
financieros de la Iglesia oficial, que tantas veces se mancha las manos
con este sistema que a la vez repudia, son una bofetada a millones de
cristianos, religiosos y laicos, que viven comprometidos con un cambio en
el mundo a la luz del Evangelio. |

Hay que administrar con sabiduría nuestros bienes; hay alternativas mejores
que las que algunos están usando.
Oremos por el cambio. Trabajemos codo a codo por el cambio. Caminemos con el
pueblo llano, sin olvidar nunca nuestra opción por los pobres.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Pascua
2002
Palestina
Señor
Jesús,
danos tu paz
y tu luz
En
plena celebración de la pascua estamos siendo testigos de la peor
carnicería sufrida por el pueblo palestino en los últimos años.
Creemos
profundamente que la paz es posible. Nuestra esperanza no está en los
líderes del mundo, movidos por tantos egoísmos y cobardías, sino en
Jesús y en cuantos hombres de buena voluntad trabajan en serio por la paz
que se edifica sobre la justicia y en entendimiento entre los pueblos.
Señor Jesús, resucitado de entre
los muertos, tráenos tu Paz. |
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Asís,
Enero 2002 Paz,
desde el diálogo
de la familia humana El
24 de enero ha tenido lugar el encuentro ecuménico de oración por la paz
en Asís, ciudad donde nación San Francisco. En él han estado presentes
representantes de muchas iglesias cristianas y de otras grandes
religiones. Éste
encuentro, convocado por el Papa por segunda vez, es un gesto que nos debe
llevar a la esperanza y renovar nuestro compromiso con un diálogo sincero
entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad como camino para la
paz, la justicia y el amor. Príncipe
de la paz, tráenos tu Paz.
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Navidad
2001
Es
Navidad
¡Príncipe
de la Paz,
habita
entre nosotros! Los
últimos meses han supuesto un gran cambio en la percepción del mundo.
Ante la complacencia de una visión del mundo centrada en Estados Unidos y
Europa ha aparecido otra perspectiva. Frente a ella hemos sido sometidos a
un continuo discurso dualista: el bien y el mal, los justos y los
violentos... |
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Nos solidarizamos con todas las víctimas inocentes de tanta barbarie. A
la vez queremos expresar nuestra profunda convicción de que la paz no
viene de las bombas ni de acabar con una persona o grupo concreto que
practica el terrorismo. Hay causas profundas de la violencia que hemos de
escuchar si queremos amanecer en un mundo más justo y fraterno. Para los
pobres y los oprimidos del Mundo no ha habido gran ruptura de la paz pues
no la tenían antes. |
La crisis de Afganistán ha reabierto el conflicto entre India y Pakistán. Desde el deseo profundo de Paz saludamos al Señor que se nos regala en la
eterna celebración de su nacimiento en Belén. Junto con todos los hombre y
mujeres de buena voluntad de toda raza, lengua, pueblo y nación le pedimos
la paz verdadera, la que nace de la justicia y la misericordia.
¡Príncipe
de la Paz, habita entre nosotros!
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Junio
2001
Dejémonos
abrasar
por el fuego del
Amor de Dios En
este mes de junio, al acabar el tiempo pascual, celebramos varias fiestas
llenas de amor apasionado: Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus
Christi y el Sagrado Corazón de Jesús.
En un mundo tibio, donde el amor humano está tan manoseado en los medios
de comunicación, hablar de un amor apasionado puede parecer algo
trasnochado. ¿Quién se apasiona ya? Pero esa es nuestra llamada:
dejarnos abrasar por el Amor de Dios, infinito, liberador, eterno. Un amor
que se encarna y se convierte en compromiso por el cambio, en opción por
los que sufren, en esperanza cuando flaquean las fuerzas...
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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