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Inclusión y compasión
¿EL
HOMBRE O EL SÁBADO?
En
estas últimas semanas se han publicado muchas opiniones sobre el caso de
un niño celiaco cuyos padres han pedido al Obispado de Huesca que se le
permita hacer la Primera Comunión con una oblea elaborada con harina sin
gluten. A esto se ha opuesto el Obispado alegando la doctrina de la
Iglesia sobre la composición exacta del pan que debe usarse en el altar,
que debe ser de harina de trigo sin adulteración, y recordando que la
comunión es completa bajo cualquiera de las dos especias, sea la del pan
o la del vino. El niño puede hacer perfectamente la comunión bebiendo
del cáliz, de igual forma que la mayoría de los fieles comulgan
perfectamente compartiendo sólo la patena.
Ante esta situación se ha desatado todo un
vendaval de opiniones, desde las más ortodoxas hasta las más
anticlericales, pasando por las políticamente correctas, que en este
caso denuncian que un sorbito de vino podría ser el origen de una
adicción al alcohol. Dios me libre, en estas breves líneas, de entrar al
trapo de unos o de otros. Mi intención es añadir al debate algo de luz
para entender porqué la Iglesia es tan reticente a permitir oficialmente
el cambio en la composición del pan de la Eucaristía o, en el caso de
sacerdotes alcohólicos, el que celebren la eucaristía con mosto y no con
vino.
La cuestión toca uno de los temas centrales
de la Teología sacramental. Si la Iglesia admitiera que se puede cambiar
la composición del pan en el caso de los celiacos, debería admitir lo
que miles de misioneros han venido demandando desde hace siglos: que se
clarifique la esencia del sacramento y se dé libertad a las iglesias
locales para adaptar algunos elementos secundarios. Si Jesús era judío
y, para instituir la Eucaristía usó los alimentos básicos de su cultura,
el pan y el vino, ingredientes de la cena pascual, ¿no sería lógico usar
para el sacramento el pan y el vino de cada cultura, especialmente
aquellas que, por su lejanía de las culturas mediterráneas, apenas
comparten alimentos comunes? Así lo comenzó a plantear Mateo Ricci,
misionero jesuita del siglo XVII en China y profeta de la inculturación,
y lo siguen proponiendo muchos misioneros y teólogos actuales que
trabajan en sociedades donde la dieta básica se sustenta en el arroz, el
maíz o el mijo, o donde el “vino” proviene de estos cereales y no de la
uva. Cuando la Eucaristía se celebra en un poblado africano pobrísimo,
con un pan y un vino que deben importarse de Europa, ¿no se está
sacralizando la “forma” del sacramento y minusvalorando su “esencia”?
Porque la Eucaristía es, ante todo, expresión del amor fraterno, la fe
compartida y el compromiso con la causa de Jesús, y no un rito cuasi-mágico
donde la presencia del Resucitado estaría condicionada por una harina
que no superara los “controles de calidad”.
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No es
justo exigir a un párroco, ni al obispo de Huesca, que se salten las
leyes de la Iglesia, máxime cuando la comunión del niño está garantizada
con la sangre de Cristo. Pero tampoco nos podemos quedar de brazos
cruzados ante una situación que nos deja incómodos a muchos. Es deber de
todo cristiano trabajar para que la Iglesia siga profundizando en el
Evangelio, tarea en la que parece estar estancada. El Concilio Vaticano
II hizo enormes esfuerzos por comenzar a responder a los problemas,
esperanzas y sufrimientos del hombre y la mujer de hoy. Pero llevamos
casi tres décadas asustados ante los siguientes pasos que la dinámica
iniciada en el Concilio nos exige y que supone, entre otras cosas, la
revisión, a al luz del Evangelio, de las estructuras sacramentales,
pastorales, ministeriales, jerárquicas…
Desde esta perspectiva, podemos
preguntarnos: ¿qué hubiera hecho Jesús en este caso? La lectura del
Evangelio nos da bastantes pistas. Por de pronto, es muy improbable que
Jesús pusiera el acento en la “pureza” o composición del pan, algo por
lo que los fariseos sí habrían sostenido largas y acaloradas
discusiones. En una de esas controversias con los fariseos, un sábado en
que Jesús había permitido a sus discípulos alimentarse arrancando
espigas– y profanando así, según la interpretación legalista, el
mandamiento del descanso semanal-, Jesús repuso: "el sábado está hecho
para el hombre, y no el hombre para el sábado"(Mc 2,27). Es decir, les
recordó que, por encima del rigorismo formal, se encuentra la ley
suprema del amor y ésta debe llevarnos a la compasión, la acogida, la
inclusión… Él, como entonces, nos vuelve a decir en este caso y en todos
los casos: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Con nocturnidad
Es la hora de las
tinieblas
A
Jesús lo fueron a arrestar de noche, y él increpó a los
acompañantes de Judas: "Habéis salido a prenderme con espadas y palos
como si fuera un bandido. A diario he estado enseñando en el templo, y
no me apresasteis..."
Hoy,
como entonces, como en tantos momentos antes, las vidas y las puertas de
mucha gente buena han sido arrancadas a patadas, de noche, por los
poderosos y sus sicarios. Hoy, como entonces, millones de inocentes han
sido arrastrados a culatazos hacia Sanedrines, tribunales populares,
consejos de guerra o simples jaurías humanas para ser crucificados,
ahorcados, quemados, apedreados o fusilados en las cunetas de la
Historia.
Jesús
hizo suya la causa de los más pobres y débiles, los olvidados y los
marginados. Y acabó haciéndose totalmente uno con ellos, sometiéndose
incluso a la muerte, y una muerte de cruz. |

Al
compartir la Eucaristía, asumimos plenamente participar con él del
mismo cáliz, de la misma entrega, de la misma suerte. De allí la
obligada pregunta: ¿En qué bando estoy yo, con quienes podrían ser
arrastrados a patadas o con los que llegan con palos a prender a otros?
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Cuaresma 2008
Desnudos y vulnerables
El
desierto forma parte de los "espacios sagrados" de muchas tradiciones
religiosas. A él fue también Jesús, según nos cuentan los evangelios,
para orar y ser tentado.
La cuaresma
nos recuerda ese tiempo de la vida de Jesús, y nos invita a caminar con
él, desnudos y vulnerables. Porque, en el desierto, sentimos como en
ningún sitio nuestra enorme fragilidad y dependencia. Y también nuestra
resistencia al cambio y nuestro desequilibrio.
Cuando todo
calla, cuando nada nos distrae, cuando sólo el silencio y la soledad son
nuestros compañeros, salen de nuestro interior lo que verdaderamente
llevamos dentro. No tenemos nadie a quien engañar, nada que pretender,
nada con lo que tapar el vacío, el miedo o las dudas que nos habitan. |

Y sólo caven
dos opciones: salir corriendo de allí para volver a drogarnos con los
sucedáneos de espiritualidad con los que nos inyectamos muchos días, o
aguantar el tipo y enfrentarnos a nuestra realidad.
Si hacemos lo
segundo, entramos de veras en ese espacio sagrado en el que Dios nos
muestra su verdadero rostro. Desnudos, pobres y necesitados ante Él,
renovamos nuestra filiación más profunda.
El desierto no
está en un sitio determinado. Podemos ir al Sáhara y no aprender nada de
él si nuestra actitud es la de un simple turista. Por el contrario, en
medio de nuestra ciudad, en nuestra vida diaria, podemos entrar en el
gran silencio si buscamos de veras al único Señor.
Feliz
cuaresma. Feliz libertad.
Juan Yzuel - Ciberiglesia |
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Adviento 2007
Dios-con-nosotros, inseparable
de nuestra aventura
El
que viene nos enamore
y su Amor nos “queme las entrañas”.
El que viene nos descoloque
y su Camino “nos proponga cambios de sentido”.
El que viene nos habite
y su Verdad “nos haga libres”.
El que viene nos interpele
y su Vida “nos sane las heridas”.
El que viene nos ilusione
y su Luz “nos sostenga en la confianza”.
El que viene nos recree
y su Pobreza “nos provoque vértigo”.
El que viene nos cuestione
y su Alegría “nos encuentre buscando la felicidad en él”.
El que viene nos contagie
y su Palabra “nos encienda el corazón”.
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El que viene nos
espabile
y su Espíritu “nos arranque las viejas formas y costumbres”.
El que viene nos
"okupe"
y su Promesa “nos mantenga con la fuerza de su fidelidad”.
El que viene nos movilice
y su Esperanza “nos haga soñar y profetizar”.
El que viene nos aliente
y su Encarnación “nos impulse a optar por los más débiles”.
El que viene nos irradie
y su Pasión por la Humanidad “nos proyecte a Anunciar la utopía de la Cruz”.
Juan Ignacio Villar (Vily)
vilypassio (arroba) hotmail.
com |
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Nuevos mártires
Una oportunidad de perdón
y de gracia
Este
28 de octubre van a ser beatificados 498 mártires de la persecución
religiosa durante la guerra civil española.
Este hecho tiene muchas lecturas, y van a
levantarse personas con opiniones muy distintas sobre la conveniencia de
esta beatificación en este momento preciso. Por eso es necesario
posicionarse desde la Teología y el compromiso para reconocer que este
acontecimiento puede ser un momento de perdón y de gracia.
Justo cuando se está tramitando en España la Ley
de Memoria Histórica, es bueno recordar que hubo miles de personas que
sufrieron el martirio por el sólo hecho de ser cristianos. Esto no se
enfrenta ni debiera utilizarse como argumento contra la necesidad de
recordar a los que fueron perseguidos por sus ideas políticas o fueron
víctimas de la revancha de los vencedores. Todo lo contrario: cada
persona y cada familia o grupo es digno de recordar y honrar la memoria
de todas víctimas innecesarias de una guerra terrible y fratricida.
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Por otro lado, la beatificación debe volvernos a recordar que siguen
faltando mártires: los de la persecución religiosa en el lado nacional,
sacerdotes, religiosos y laicos que dieron su vida también por Cristo
desde posicionamientos sociales y políticos contrarios al régimen
militar de Franco. Que también ellos sean reconocidos por la Iglesia es
una tarea inaplazable.
Ésta es una oportunidad de dar gracias por
la generosidad de estos 498 hombres y mujeres. Que su sangre sea
fermento de cambio en una Iglesia española necesitada de testimonio y
credibilidad. Una buena ocasión, este día 28, para renovar
nuestras promesas bautismales.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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¡Necesitamos fuego!
Sopla,
Espíritu de Dios
Espíritu
Santo, Espíritu de Jesús,
sopla como el viento huracanado de Pentecostés y ven como un fuego.
Un fuego que temple nuestra fe
y
nuestro amor.
Un fuego que nos suelde a toda las
criaturas y nos haga sentirnos UNO con la Creación.
Un fuego que acrisole
los mejores dones de
cada cristiano/a
y lo ponga al servicio de la comunidad.
Un fuego que nos purifique
de tantas cosas que nos sobran.
Un fuego que limpie tanto añadido
al
Evangelio a lo largo de los siglos.
Un fuego que hornee el pan
de un
eucaristía comprometida y fraterna. |

Un fuego que ilumine
a cuantos
caminan en la noche.
Un fuego que nos haga abrasarnos
en el
amor a Cristo.
Un
fuego que venga a calentar
el frío ambiente
de tantos rincones de nuestra
Iglesia.
Un fuego que nos marque en la piel
como
hijos e hijas de Dios
para vivir como hermanos.
Un fuego que nos empuje a tomar riesgos
y
asumir nuestro reto histórico.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Abril, 2007
Resucítanos, Señor
Danos fe y luz
Señor
Jesús,
aprendimos de niños que habías resucitado al tercer día y que la fuerza
de aquella experiencia pascual había transformado de tal manera a los
apóstoles que, en poco tiempo, la Iglesia se abrió paso en un mundo
hostil gracias al testimonio de tu Resurrección y al amor que reinaba en
las primeras comunidades.
Nuestra tentación hoy es quedarnos
felices con esta fe, encerrados en nuestras vigilias pascuales, sin
hacer nada por llevar tu luz a un mundo que necesita esperanza. Y, para
ello, necesitamos una valentía nueva. Es difícil caminar sin seguridades
en una sociedad y un mundo que piden pruebas de todo y donde, además,
tampoco nuestro testimonio como comunidad es nada del otro mundo. ¡Con
la que está cayendo!
Llénanos de tu Luz en este día. No
nos dejes en la noche. Vuelve a caldear nuestro corazón partiendo el pan
en Emaús. |

Ayúdanos a comprometernos, como tú, con los olvidados de la historia,
los abandonados en las fosas comunes, los sin-nombre que siguen colgados
de tantas cruces. Danos la luz de la Vida. Resucítanos contigo para
seguir trabando para que otro Mundo y otra Iglesia sean posibles.
Aumenta nuestra fe para seguir gritando por los caminos: ¡Cristo ha
resucitado! ¡Aleluya!
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Tiempo de reconciliación
¡Feliz Cuaresma!
Sí,
Feliz Cuaresma, porque un año más Dios nos vuelve a regalar una
oportunidad, y van tantas, de conversión y eso no deja de ser motivo de
gozo en nuestra pequeñez.
Feliz
Cuaresma, porque re-iniciamos un camino que sin eludir la muerte, nos
conduce a la Vida Verdadera, gracias a la Resurrección del Maestro y eso
no deja de ser motivo de esperanza en nuestras miserias.
Feliz
Cuaresma porque ante las tentaciones de vivir en blanco y negro, Dios
nos habla en colores, intensos y vivos, y nos ofrece la reconciliación,
Su Reconciliación como instrumento de conversión y de cambio.
Os
proponemos, nos proponemos vivir esta cuaresma, estos días, este camino
regalado desde la reconciliación. El mundo que estamos viviendo, la
realidad que nos acontece, está rota, divida, fragmentada, casi muerta,
sino del todo, en viernes santo permanente, por eso la necesidad de
hacer feliz esta cuaresma desde la reconciliación. No desde la nuestra,
sino desde la que Dios se empeña en regalarnos cada día.
Reconciliación con Dios, Principio, Amor de nuestras vidas, Misericordia
regalada a cada instante, Abrazo de Madre/Padre, como a hijas e hijos
que regresamos al hogar después de haber dilapidado la herencia.
Reconciliación con quien no deja de reconciliarse eterna y fielmente con
cada una, con cada uno.
Reconciliación conmigo. A pesar de mis miserias, de mi pecado, de mi
limitación, de todo lo necio, lo inmaduro, lo pobre… que hay en mi,
puesto que Dios, Abbâ, no ha dejado de amarme ni un solo instante,
puesto que me ha hecho una persona amable a Sus Ojos y a los ojos del
resto de la humanidad, no puedo ser yo quien me haga odiable. Es
necesario en esta cuaresma hacer un pequeño ejercicio de acogerme y
reconciliarme conmigo, para así poder ofrecerme y entregarme a esta
humanidad nuestra de cada día como lo hizo Jesús Nuestro Maestro.
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Reconciliarme con mi entorno más próximo, crear lazos de religación como
decía Zubiri. Reconciliarme con mi familia, con mis vecinos y vecinas,
con mi trabajo. Reconciliarme y mientras lo hago, sanar heridas, ofrecer
abrazos, amar mucho y amar bien, pues solo el Amor recibido y entregado
es el que transformará lo cotidiano, pasando de la muerte a Su Vida.
Reconciliarme con la Creación, con la humanidad y con la naturaleza y
por tanto vivir en coherencia con mis Hermanas y Hermanos sufrientes,
dolientes. Vivir en armonía ecológica con la naturaleza, desde el
compartir, más que desde el consumir, desde el trabajo por una realidad
sostenible y solidaria…
Tratar de
vivir estos días que se nos regalan, en clave de reconciliación nos
ayuda a asumir las muertes y La Muerte que no dejan de producirse en
nosotros y por nosotros, pero también nos ayuda a luchar, a colaborar en
la tarea de transformación de la realidad. Nos ayuda a creer, a Creer
que Su Muerte tuvo sentido y que como dice Pedro Sus Heridas nos han
curado…
Por eso y
con eso me atrevo a deciros y a desearos Feliz Cuaresma, Hermanas y
Hermanos en Jesús Resucitado por Dios Abbâ de la muerte. Feliz Cuaresma.
José Luis Graus
esteryjose (arroba)
telefonica.net |
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Abbé Pierre
Un testigo del Evangelio
en el siglo XX
El
Abate Pierre, fundador de la asociación de caridad Traperos de Emaús y
reconocido trabajador en favor de los derechos de las personas sin
hogar, una de las personas más conocidas y queridas de Francia, ha
muerto a la edad de 94 años.
El Abate Pierre fundó la primera comunidad de Emaús en 1949. Desde
entonces, ha sido un infatigable luchador por los más desfavorecidos,
especialmente la gente sin hogar y sin derechos. Su constancia a favor
de los derechos de los más pobres le ha valido el cariño y la admiración
de toda Francia. El propio presidente de la República, Jacquea Chirac,
ha lamentado su muerte y elogiado su figura. A través de un comunicado,
se ha dicho “sobrecogido al conocer la muerte del Abate Pierre, por el
que sentía un inmenso respeto y un profundo afecto”. Al igual que el
presidente, “toda Francia está dolida. Pierde una inmensa figura, una
consciencia, una encarnación de la bondad”.
Se llamaba en realidad Henri Groués y había nacido el 5 de agosto de
1912 en Lyon en el seno de una familia numerosa y acomodada. Estudió en
los jesuitas hasta que a los 19 años entró en los capuchinos, la más
pobre de las órdenes mendicantes, pero tiene que abandonar la orden por
enfermedad poco después de ser ordenado y asignado a la diócesis de
Grenoble. Durante la ocupación nazi, entra en la clandestinidad y
colabora con la resistencia. Incluso llega a ser detenido por los nazis,
pero logra escapar a Argelia. Luego, es elegido diputado en 1945.
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Pero su verdadera obra comienza en 1949,
cuando funda la primera de las Compañías de Emaús, un hogar para pobres, el
primero de una organización que ahora tiene albergues en 50 países del
mundo. Poco después, en 1954, lanza su famoso discurso en Radio Luxemburgo a
favor de la “insurrección de la bondad” a causa del terrible invierno del
54, que afecta a muchas personas de la calle. Comienza entonces una lucha
por los sin techo que ha durado más de 50 años, en los que su organización
no para de crecer. Cuarenta años más tarde de su primer discurso
radiofónico, volvió a subirse a la escena para denunciar “el cáncer de la
pobreza”, lanzando una segunda petición de ayuda para los 400.000 sin techo
de Francia y por el derecho de todos a la vivienda.
Su lucha incansable por los sin hogar ha tenido como escenario la calle, la
televisión, la radio e incluso la Asamblea Nacional francesa, donde
intervino en enero del año pasado. Fue nombrado en 1992 Gran Oficial de la
Legión de Honor francesa, aunque en 2001 se negó a llevarla para protestar
contra el rechazo del Gobierno a proporcionar alojamiento a los sin techo
cediéndoles viviendas vacías. En 2004, se le elevó la condecoración a Gran
Cruz de la Legión de Honor. |
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Ahora sí...
Al descolgar las luces
comienza la verdadera
Navidad
Ya
han recogido las luces de navidad, la realidad vuelve de golpe a la
normalidad, casi sin darse cuenta, casi sin darse tiempo. Los
villancicos dejan de oírse hasta el año que viene. Los Magos de Oriente
descansan a años luz.
Parece como
si hubiera pasado una riada que se lleva todo; el jaleo, los nervios de
la gente menuda, los cartones y envoltorios de los regalos… En las
casas, guardamos los belenes, aunque parece que más que recogerlos, los
escondemos.
Las
navidades han terminado. Y ahora que terminan, es cuando recobra más
fuerza que nunca la NAVIDAD.
Tres
palabras pueden definir este nuevo tiempo de Navidad que nos empieza:
Contemplar el Misterio de la Encarnación.
Contemplar
como llamada a educar la mirada, a no consumir imágenes a apreciar las
variaciones de gestos en los rostros de las personas, a reír con la
sonrisa de quien está al lado, a dejarnos afectar por las lágrimas de
tristeza o de dolor. Contemplar, dejar que la realidad me hable y
escucharla y acogerla y descubrir la Presencia de Dios en medio de las
personas y de los acontecimientos. Contemplar, dejar que todo,
absolutamente todo lo que entra por los ojos, llegue al corazón y lo
transforme y no lo deje indiferente y lo mueva. Contemplar…
El Misterio,
pues no todo tiene respuesta, pues lo más importante no puede ser
aprendido. Pues el Misterio de la vida requiere de nosotros apertura,
humildad, acogida, gratitud, confianza, abandono. Pues en la Vida
regalada de Dios, cada mañana al levantarnos se nos da la oportunidad de
vivir desde el Misterio, de vivir en el Misterio. De Contemplar el
Misterio.
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De la
Encarnación. Dios ha decidido hacerse carne, un@ con-por-en nosotr@s.
Frágil, pobre. Encarnación, bajar a las profundidades más profundas de
nuestra existencia para provocar que emerja nuestra Hermosura. Nadie sabe
cómo, pero se Encarna, por eso es un Misterio. Acogiendo nuestra humanidad
en su cuerpecito de bebé, acoge todas y cada una de las humanidades y por
eso con “brotes de olivo” cantamos Cristo nace cada día… en tantas y tantas
realidades que se nos cruzan ante los ojos, ante los corazones.
La navidad no es
el recuerdo de lo que en Belén sucedió, sino actualización una y otra vez
del Misterio Encarnado de nuestro Dios, que no deja de llamarnos a la
Contemplación, para que desde esa fuente, tan amorosamente regalada nos
dirijamos a cada rincón de la realidad y ahora sí, ahora con más fuerza,
ahora con más empeño, ahora con más creatividad, ahora con más austeridad,
ahora con más esperanza, podamos decir sin desfallecer FELIZ NAVIDAD, Cristo
Nace cada día, FELIZ NAVIDAD.
José Luis Graus Pina
joseluisgraus(arroba)yahoo.es |
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Navidad 2006
No hay sitio
para muchos
En
los días próximos a la Navidad ha habido en España varias
manifestaciones de personas que, por diversas causas, entre las que hay
que resaltar la brutal especulación inmobiliaria, ven que su capacidad
de llegar a tener una vivienda digna se va alejando cada día más. En un
país que construyó casi un millón de nuevas viviendas en los últimos dos
años y donde hay centenares de miles de pisos vacíos y sin alquilar, los
jóvenes, los inmigrantes y las familias de pocos recursos ven casi
imposible llegar a tener una vivienda digna.
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Navidad es un momento para
recordar que muchos no acogieron a aquella humilde familia de Nazareth. En
este paradigma están representados los miles de millones de empobrecidos de
hoy en día. No hay sitio para muchos. Una gran parte de la humanidad
es empujada a vivir en la periferia de la justicia y la dignidad.
Entre ellos se hizo uno Jesús de Nazareth.
Vino a los suyos y los suyos no le reconocieron. Abramos los ojos y
contemplemos su rostro en los desheredados de la Tierra. Él está cerca.
Juan
Yzuel Sanz
Gracias a Fernando Bernabé
(Nano) por su dibujo |
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Gracias, Manantial
El cierre de una librería
Cada librería que cierra –y hemos visto cerrarse unas
cuantas en nuestras ciudades en estos últimos
años- nos deja huérfanos a quienes encontramos entre sus paredes la luz
y la compañía de los libros, de sus autores y, también, de los libreros
que nos señalaron el camino hacia lo que íbamos buscando.
En esta
próxima semana cerrará sus puertas la librería Manantial
de Zaragoza. Junto con ella cierran las otras librerías del grupo
Manantial en Teruel, Valencia, Ciudad Real y Pamplona. Estos centros,
especializados en pedagogía, temas religiosos, infantiles y juveniles,
fueron impulsados por el Instituto Secular Vita et Pax. La actividad del
grupo Manantial comenzó a pequeña escala, en un quiosco de prensa de la
Estación de Autobuses de Pamplona, en 1952. La primera librería fue la
de la calle Sancho el Mayor de Pamplona en 1955, año en que se abrió
también la de Valencia. En 1961 comenzó su andadura la de Zaragoza.
La decisión
del cierre, que comunicó el pasado 25 de agosto a sus clientes Rosa
Arrizabalaga, directora de Manantial, se ha tomado como consecuencia de
las "pérdidas generadas y a pesar de los esfuerzos de inversión y de
renovación humana" de la empresa en estos últimos años. Estas mujeres,
que han dedicado su vida a esta tarea, esperan que “nuevas formas de
transmisión de la cultura del libro tomarán su relevo”. Por el momento,
sin embargo, nuestra ciudad sufrirá una grave pérdida, paliada sólo en
parte por el hecho de contar con otra librería de parecidas
características (Ars). Pero en otras pequeñas ciudades, como Teruel,
quedará un hueco imposible de llenar.
La Librería
Manantial ha
sido para muchos cristianos aragoneses un espacio de encuentro, amistad,
cariño y agradecimiento. ¡Cuántos libros, postales, iconos, discos y
regalos no habrían llegado a nuestras manos sin el esfuerzo de estas
mujeres! Aunque, en teoría, vivimos en un libre mercado donde fluyen
todas las mercancías, son necesarias las personas especialistas que
acercan un determinado producto al consumidor. O, en clave de letras, un
cierto libro al lector. Muchas pequeñas editoriales no pueden dar a
conocer sus fondos por no contar con los distribuidores necesarios. Y
allí entra la labor del librero profesional, esa persona cuyo prestigio,
desgraciadamente, hemos visto
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minado por el debate
sobre si las grandes superficies podían o no vender más barato. La gran
superficie es el terreno abonado del best seller. Libreros “de
siempre”, los vocacionales, son quienes se arriesgaron y abrieron las
ventanas de nuestro país cuando nos ahogaba el aire viciado de la dictadura.
Libreros auténticos, los que se leían los libros antes de recomendarlos, son
los que nos han acompañado de la mano, en algún momento de nuestra vida,
hasta un oculto anaquel para ser presentados a un maestro que, en algunos
casos, ha transformado totalmente nuestra vida.
Manantial
cerrará. Y ese día deberemos hacer examen de conciencia porque, de seguir
así, esa parte de la cultura que suministran los pequeños libreros irá,
paulatinamente desapareciendo. Es posible que una parte de esa luz siga
cabalgando a lomos de las redes informáticas, pero no toda. Algo muere
cuando una lengua se deja de hablar; algo se debilita en nuestra sociedad
cuando la voz de las minorías deja de oírse en la plaza. De ello todos somos
un poco culpables. El top manta mata la música de los “otros”, los
que invierten lo poco que tienen para dejarnos oir su voz. Las grandes
cadenas de distribución silencian a esos otros “pequeños” que nunca lograrán
colgar su libro o su disco en los selectos estantes de “los más vendidos”.
Pero, en el fondo, somos nosotros, los que compramos en uno u otro sitio,
los que decidimos quien debe o no seguir viviendo. Somos nosotros los que
debemos decidir, mientras suena un nuevo réquiem, si la dirección que
está tomando el mercado del libro debe guiarse, única y exclusivamente, por
motivos económicos.
Si queréis
mandar unas palabras de agradecimiento:
manantial@manantial.net
Juan
Yzuel Sanz |
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Víctimas y terroristas
El don del perdón
José
María Múgica Eras, hijo de Fernando Múgica, dirigente socialista
asesinado por ETA, reconoció “sin lugar a dudas” a Francisco Javier
García Gaztelu “Txapote” como el asesino de su padre en la Audiencia
Nacional y expresó que la familia no perdonará jamás este crimen. Muchas
personas se han solidarizado con ese sentimiento, resaltado por la
inhumana actitud de desprecio del etarra ante la familia en el mismo
juicio.
No son las únicas
familias que no pueden perdonar. Tras los atentados de Londres del 7 de
julio de 2005 también hay personas que no pueden olvidar ni perdonar. En
marzo, Julie Nicholson, ministra de la Iglesia Anglicana, dimitió como
responsable de la parroquia de St. Aidan en Bristol por no poder
perdonar a los terroristas suicidas que mataron a su hija Jenny. Tras
meses de lucha espiritual admitió: “es muy difícil para mi celebrar la
Eucaristía y dirigirme a la gente con palabras de paz, reconciliación y
perdón cuando yo me siento muy lejos de ello”. Llama la atención la
lucha interna entre lo que la sacerdotisa anglicana sabía en su fuero
interno que debía hacer para seguir las exigencias del Evangelio
y su imposibilidad personal de perdonar. La dureza adicional de los
atentados suicidas se encuentra en que el terrorista desaparece en el
mismo acto criminal, por lo que no deja lugar al perdón, no hay un
rostro a quien dirigirse. Tampoco dejan lugar al perdón los terroristas
no arrepentidos que son capaces de seguir escupiendo a la cara de las
víctimas en nombre de una sacrosanta ideología.
La paradoja es que
nuestro amor a las víctimas nos debe llevar a ayudarles a perdonar. Pero
el perdón, a pesar de ser uno de los elementos más profundos de la
espiritualidad cristiana, no se puede imponer. En la práctica, muchos
cristianos encuentran difícil perdonar y, en nuestra cultura ha
catalizado esa actitud en una frase ambivalente: “perdono pero no
olvido”. No se puede perdonar por obligación, ni porque exista un
mandamiento. El verdadero perdón no se puede conseguir apretando un
botón. Para perdonar hay que iniciar un proceso personal en el que son
necesarias muchas ayudas humanas y divinas. Aunque hemos escuchado desde
niños que no puede haber verdadera paz sin reconciliación y perdón y
muchos líderes de todas las tradiciones religiosas han insistido en este
mensaje a lo largo de los siglos, el perdón personal no viene de forma
sencilla. Se requiere recorrer un largo camino que pasa por el duelo, la
aceptación de la nueva realidad, el renacer de las ganas de vivir y el
deseo de liberación de las ataduras de un pasado que convierte en
víctimas permanentes a quienes no son capaces de desapegarse de la
terrible herencia de la violencia sufrida. |

En España, con las
puertas abiertas al fin de la violencia de ETA, toda la Sociedad deberá
hacer un mayor esfuerzo en esta dirección. Un ejemplo a seguir podría ser la
experiencia de Sudáfrica tras la revolución pacífica de Nelson Mandela que
llevó al final de apartheid. La Comisión de la Verdad y la
Reconciliación (TRC, en sus siglas inglesas), liderada por el arzobispo
Desmond Tutú, organizó cientos de sesiones públicas en las que tanto las
víctimas como los responsables y autores de la violencia pudieron escucharse
mutuamente. El objetivo de la TRC fue conseguir la dignidad y la reparación
moral a las víctimas y dar la posibilidad a los violentos de dar a conocer
lo que sabían y pedir perdón. El éxito de la experiencia anima la esperanza
en un mundo donde es tan fácil resucitar viejos odios tribales, heridas
históricas nunca bien sanadas, ofensas no vengadas, herencias envenenadas de
odio pasadas de generación en generación, susceptibilidades interreligiosas
que impiden un verdadero diálogo y encuentro.
Los cristianos de España
tenemos una triple labor en este aspecto. Por una parte debemos sumarnos
humildemente a los gestos de arrepentimiento que propició el Papa Juan Pablo
II en torno al jubileo del tercer milenio. La Iglesia debe pedir perdón por
su participación en toda esta violencia. Peligrosa forma de idolatría, la
ideología nacionalista de diverso signo, que está en la base de todo este
sufrimiento, ha sido disfrazada de virtud y predicada por muchos curas,
religiosos, maestras y catequistas durante siglos y, sobre todo, desde la
guerra civil. En segundo lugar, la Iglesia del País Vasco debe reconocer que
olvidó a las víctimas de la violencia etarra y que les debe una reparación
moral y espiritual. Y, en tercer lugar, los cristianos debemos reconocer que
sólo en Jesús, y no en simples terapias, está la fuerza para ayudar a las
víctimas a perdonar, pero que esta gracia no es algo mágico ni mecánico,
sino que se obtiene cuando nos ayudamos mutuamente a levantar las manos y
orar por una vida digna y libre de las ataduras terribles de la violencia,
por un futuro en paz para nuestros hijos e hijas. No todos lo conseguirán,
pero merece la pena hacer todo lo posible para que el perdón fluya.
Juan
Yzuel Sanz |
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Salvar el planeta
Junio
2006
El Espíritu, que llena la
Tierra, nos alienta
En
los últimos años crece la preocupación de la población de todo el mundo
por el estado de nuestro planeta, nuestra casa común, el único lugar en
el que la Humanidad y toda la Creación viva conocida puede existir.
Como en tantas cosas, también son los más
pobres quienes, a pesar de ser lo que menos contaminan y utilizan
recursos energéticos, sufren las peores consecuencias del cambio
climático, la contaminación y la escasez de agua.
Los relatos de la Creación, en el libro del
Génesis, dan al ser humano la misión de cuidar de la obra de Dios. Pero
nunca hemos estado tan cerca de provocar desastres que hagan imposible
la Vida en nuestro planeta.
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El Espíritu Santo, que "llena la Tierra",
sigue alentando a personas generosas que dedican su existencia a "salvar" el
mundo, y nunca mejor dicho. Pero poco se puede hacer sin un cambio profundo
de mentalidad, sin una conversión hacia un estilo de vida más sencillo y
menos agresivo.
En este tiempo del Espíritu, tiempo de
Pentecostés, oremos al Señor por un profundo cambio de actitud en todos
nosotros. Que la Iglesia sea modelo y testimonio vivo en esta lucha. Y eso
empieza por ti y por mí, ahora, ya, en este mismo momento de certeza.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Pascua 2006
El don del perdón, fuente
de toda verdadera paz
En
España, con el anuncio del alto el fuego permanente de ETA, se abren
nuevas puertas a la esperanza.
En este momento crucial de la historia de
nuestro país, pero también de la historia de la gran familia humana,
porque cada proceso de paz es una "buena nueva", los cristianos estamos
llamados a cooperar en esta nueva situación ayudando a las víctimas de
tanta violencia, y a los violentos, a entrar en un verdadero proceso de
reconciliación. |
Jesús subraya en sus parábolas, y lo vivió hasta los últimos momentos de la
cruz, que como hijos del Padre hemos de ser capaces de perdonar y de recibir
el perdón. Unidos a Él, en el misterio pascual, oramos por la paz y la
reconciliación. Que juntos podamos edificar un futuro de convivencia desde
el respeto. No va a ser fácil, pero para ello murió y resucitó el Señor.
¡Feliz Pascua!
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Cuaresma 2006
Disfrazarme de mí mismo
Hubo
una vez un hombre que en Carnaval se disfrazó de sí mismo, y parecía
otro y fue muy feliz, aunque el miércoles de ceniza volvió a ser el de
todos los días, es decir, el que los demás querían que fuera”.
Lo digo con
tiempo, para que quienes ya están pensando lo que van a hacer en el
Carnaval que se avecina, se preparen, entre otras cosas, el disfraz que
seguramente más necesitan: “disfrazarse de sí mismos”, es decir, ser
ellos mismos. Y no ser lo que los demás quieren que uno sea. Lo digo
con pasión y quizá con rabia: “Estoy harto de ir por la vida
representando un papel”, o sea, estoy cansado de hacer el cómico y no
ser yo mismo. Según lo que de mí espera la gente que me conoce, cada
mañana, cuando me levanto, me disfrazo de cristiano, me disfrazo de
cura, me disfrazo de jesuita. También me pongo algo de hombre de
estudios, para que muchos me vean como quieren verme, como un
intelectual. Y así me paso la vida: representando papeles. La pura
verdad es que, a fuerza de ser una cosa y parecer otra, muchas veces ni
sé lo que soy.
Y si somos sinceros, a todos (a cada cual en su medida) nos pasa lo
mismo. Somos lo que los demás quieren y esperan que seamos, pero no lo
que en realidad somos, cuando somos nosotros mismos.
Por el
ambiente en que vivo, yo sé de obispos que son lo que Roma quiere que
sean, pero no lo que ellos mismos piensan o sienten. Y sé de curas que
son lo que el obispo quiere que sean, pero no lo que ellos mismos dicen
cuando están solos. Y sé de jesuitas que van por ahí como la gente
quiere que sea un buen jesuita, pero no como ellos son en realidad. Como
también sé de intelectuales, de gente de derechas y de gente izquierdas,
que, según el sitio a donde van, se ponen el disfraz que les conviene.
Normalmente,
cuanto más alto está uno en la escala de lo religioso, lo social, lo
intelectual, más peligro tiene de verse obligado, cada día, a ponerse el
correspondiente disfraz. La gente de abajo, los que no pintan nada en la
vida, ésos van como son. No tienen nada que representar. Ni nada que
aparentar. Las personas de buena familia, los sabios, los poderosos, no
tienen más remedio que aparecer como tales. Por eso les importa el “¡qué
dirán!”, el “¡qué van a pensar de ti si te ven así!”, etc, etc. |
O también:”Este año se lleva esto o se
lleva lo otro”. Hay que aparecer como quieren que aparezcamos los que
imponen la moda, los que imponen los usos y costumbres, los que imponen lo
que se come y cómo se come. O sea, vivimos en un perpetuo miércoles de
ceniza aunque sea navidad o viernes santo. El gran teatro del mundo.
En el fondo, el
problema está en que le damos más importancia al parecer que al ser. Uno
puede ser un egoísta, un orgulloso, un ambicioso, un auténtico estúpido,
pero lo que importa es no aparecer como tal. Es la hipocresía. Dueña y
señora de nuestras vidas y de nuestras conductas. Con un agravante: que
estamos convencidos de que así es como hay que ser. Con lo cual se perpetúa
la farsa. Y todo lo falso, lo convencional, lo hipócrita, se superpone a lo
auténtico, a lo verdadero. Y, sobre todo, se impone la mentira, por encima
de la felicidad de las personas. Más aún, se impone toda la farsa y el
engaño del mundo, a costa de que los más desgraciados se vean cada día más
hundidos en su miseria. Porque la industria y el comercio de los que visten
y alimentan a los notables de la sociedad, los que cada día se tienen que
vestir y tienen que comer donde se viste y come la gente importante, eso
cuesta mucho dinero, demasiado dinero. Y, claro está, luego no queda en los
presupuestos, de la familia y del Estado, para subir las pensiones de los
viejos que se mueren solos, ni hay dinero para hacer más hospitales, ni para
tener nuestras ciudades más limpias, ni por supuesto para dar el 0´7 % en
favor de los mil millones de criaturas que se mueren de hambre en el mundo.
La industria del “parecer”, que es la asombrosa industria de los disfraces,
resulta demasiado cara. Pero estamos tan apegados al “parecer”, que, por no
“ser” lo que en realidad somos, hacemos lo que sea, aunque eso cueste
demasiado dolor, humillaciones indecibles y la eterna desgracia de los que
vamos por la vida haciendo de comediantes, para que todos nos vean como
quieren vernos. Y así, todos contentos. Como decía un viejo amigo mío: “si
cada hipócrita llevara un farolillo, ¡qué verbena”.
Autor de la
fábula: Mariano González Mangada |
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¡Feliz Año 2006!
40 Años del Concilio
Vaticano II:
Otra Iglesia es posible
Ocho
de Diciembre de 2005: 40º aniversario del final de Concilio Vaticano II.
Para los más jóvenes, un acontecimiento lejano que les resulta difícil
de apreciar en su radicalismo y atrevimiento. Para los mayores, una
fecha aún cálida, un camino ilusionante, lleno de cambios vertiginosos,
de aciertos y errores... Para todos, el comienzo de unos cambios en la
Iglesia que supusieron una profunda puesta a punto de la estructura de
la Iglesia, el comienzo de un mensaje pastoral más evangélico y
comprometido con el mundo, y el renacer de una liturgia que pudiera ser
entendida y apreciada.
Muchos caminamos o heredamos la luz de
aquel concilio que nos hizo soñar y transformó nuestra Iglesia en una
comunidad más parecida a la comunidad de Jesús. Demos gracias a Dios por
lo que hemos podido vivir gracias al trabajo de quienes lucharon y
soñaron con este aggiornamento, esta puesta al día. |

Pero queda mucho camino por
andar para hacer realidad todo lo que aquel Concilio sembró.
Vivimos tiempos recios,
tiempos de desesperanza o confusión para algunos, tiempos llenos de
retos nuevos para otros. Pidamos al Señor que este año 2006 seamos
capaces de seguir caminando fieles a su voluntad, manifestada en aquel
Concilio Ecuménico. Otra Iglesia es posible. Seguiremos arrimando el
hombro para que pueda ser, a pesar de la dureza del viento y las
heladas.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Nov. 2005
Hace 30 años...
La herida del Sáhara que
no sana
Hace
unas semanas que nos escandalizaba la situación de tantos emigrantes
africanos que buscaban una vida más digna y con más oportunidades al
otro lado de la valla de Melilla. Varios murieron en el intento, otros
se dejaron la piel a jirones... Pero ya no son noticia. Los hemos visto
siendo conducidos a una tierra inhóspita por las fuerzas policiales
marroquíes para ser atendidos... por los refugiados saharauis en el
desierto.
Durante treinta años, en este aniversario
vergonzante apenas celebrado (o llorado), España ha sido incapaz de
cerrar la herida histórica de justicia y libertad que tiene con el
pueblo Saharaui. Maniatados por las presiones marroquíes, entre las que
se encuentran los emigrantes subsaharianos como moneda de cambio, los
diversos gobiernos no han sido capaces de apostar seriamente por una
solución que respete los derechos históricos del pueblo Saharaui
reconocidos por la ONU.
No podemos guardar silencio. Seguiremos
orando para que el Señor bendiga a todos los que siguen trabajando con
la esperanza puesta en un horizonte de justicia y paz. |


Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Muere
el Hno. Roger de
Taizé
Una vida que ilumina
a las Iglesias
Pocas
personas en la Iglesia de este último siglo han brillado con una luz propia
tan especial como la del Hermano Roger.
Fundador de la comunidad ecuménica de Taizé, en Francia, vivió desde 1942 dedicado a promover la fraternidad y
la reconciliación entre las personas y las Iglesias. Su testimonio de
amor, sencillez y paz atrajo a millones de jóvenes a las praderas de
Taizé y a decenas de encuentros internacionales por todo el mundo.
En la tarde del 16 de agosto, mientras la
comunidad oraba junto con más de dos mil jóvenes en la iglesia de la
Reconciliación, una mujer, probablemente desequilibrada, se
acercó a él y lo acuchilló en el cuello.
Muchos hemos descubierto la presencia del Espíritu de
Jesús en el Hno. Roger que, con palabras y obras, nos ha marcado el
camino para vivir un evangelio encarnado en las luchas y esperanzas de
los hombres y las mujeres del siglo XXI. Su legado de reconciliación, su
estilo de vida y su forma de orar alientan y orientan la fe y el
compromiso de muchos cristianos y cristianas de todo el mundo. |

www.taize.fr |
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Pedimos al Señor que los hermanos sepan continuar ese espíritu de acogida y
esa "parábola del compartir" que fue la vida del Hno. Roger, abierta y
cercana al clamor de un mundo herido hasta sufrir estas mismas heridas en su
propia carne.
Nos unimos a
la oración de la comunidad de Taizé, que rezaba la
mañana siguiente, día 17, con estas palabras de esperanza y perdón:
"Tú, el Cristo
de la Compasión,
nos permites estar en comunión
con los que nos han precedido
y que pueden permanecer
tan próximos a nosotros.
Ponemos entre tus manos al Hermano Roger.
Él contempla ya lo invisible.
Siguiendo sus pasos,
prepáranos para acoger un rayo de tu claridad".
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Agosto 2005
Hiroshima y Nagasaki
60 años después
La
mañana del 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, la primera
bomba atómica usada con fines militares fue detonada sobre la ciudad de
Hiroshima. Con ella se abrió una nueva era para la Humanidad. El ser
humano conseguía la energía misma del Sol con toda su capacidad para
destruir la vida.
Mucho se ha escrito sobre la inmoralidad de
esta arma y la incertidumbre que ha generado para el futuro de la
humanidad. Entre su terrible
herencia está la carrera
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Pincha en la imagen para ver
más |
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armamentos, la
Guerra Fría, el empobrecimiento de enormes grupos sociales de países pobres
que han invertido enormes sumas de dinero en el desarrollo de armas
nucleares (últimamente India, Pakistán, Corea del Norte...), el
debilitamiento de la democracia por la necesidad de control militar de estos
secretos, la inoperatividad de facto de la ONU al tener en el Consejo
de Seguridad a los cinco grandes países nucleares, el peligro para el
medioambiente (como las secuelas en los lugares donde se realizaron
pruebas), la temible posibilidad de que grupos terroristas puedan hacerse
con este armamento (el arsenal de la antigua URSS no está del todo
contabilizado, en especial las bombas "portátiles" o "maletines"), o el
mismo posible uso de estas armas entre países en guerra, cortina negra de la
que apenas se habla pero sobre la que se proyecta el futuro de la
humanidad).
En este triste aniversario, oremos por las
tensiones actuales: el deseo por parte de Irán de obtener la Bomba, la
amenaza de Corea del Norte (cuyo régimen sólo se sostiene por el peligro
militar que representa), la imposibilidad de resolver ciertos conflictos de
forma diplomática con países que tienen la Bomba, la tiranía hipócrita de
los EEUU sobre el resto del mundo por, entre otras cosas, el poderío militar
que le da su arsenal nuclear, etc.
Siguen resonando las palabras de Pablo VI
en la Asamblea de la ONU del 4 de octubre de 1965: Jamais plus la guerre!
(¡Nunca más la guerra!). Hasta que este grito se haga realidad, sigamos
trabajando por la Paz y la desaparición total de todas las armas de
destrucción masiva.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Junio 2005
Manifestaciones
Sí a la familia,
sí al amor:
TODO amor.
El
comienzo del verano está resultando un mes movidito, con muchas
manifestaciones sobre diversos temas. Algunas de ellas, en especial la
convocada el 18 de junio en Madrid por el Foro de la Familia contra los
matrimonios homosexuales, han levantado una gran polémica al contar con
la participación de dos decenas de obispos y el apoyo del Partido
Popular.
¿Cuál es nuestra postura? Como
católicos, creemos que Jesús nos invita a vivir en el AMOR, y dice San
Juan que "donde hay amor, allí está Dios". Es en este terreno
teológico y pastoral, y no en el psicológico o sociopolítico (donde las
cosas están muy claras para la mayoría de los ciudadanos), donde
queremos centrar nuestra reflexión.
El catecismo
de la Iglesia Católica reconoce que "un número apreciable de hombres y
mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su
condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una
auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación
injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en
su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor
las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición". (Nº
2358)
El punto siguiente afirma: "Las personas
homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio
de sí mismo que eduquen la libertad interior, |
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y a veces
mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia
sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la
perfección cristiana" (2359).
He aquí donde entra la discrepancia
pastoral no sólo nuestra, sino de miles de sacerdotes y obispos que, en la
práctica de la confesión y el acompañamiento espiritual, toman el camino de
la compasión y el amor. La cuestión es: si el don del celibato permanente lo da Dios a algunas personas,
pero no a todas, siendo la inmensa mayoría llamadas a vivir su sexualidad en
el matrimonio, ¿cómo pensar que todos/as los homosexuales, por el hecho de
serlo, son llamadas a vivir en soledad? ¿Cómo condenar la unión comprometida,
estable y amorosa entre personas del mismo sexo, especialmente con la
sabiduría acumulada de siglos en la Iglesia que muestra el peligro constante
-¡para toda la vida!- de la soledad que incita a la promiscuidad y al
egoísmo? En el gran misterio de la revelación en la Historia, estamos
reconociendo por fin que los homosexuales son hijos e hijas de Dios,
Padre-Madre que nos invita a todos y todas a participar de la mesa común de
la fraternidad.
Las consecuencias de esta aceptación son
múltiples y complejas. ¿Incluye la posibilidad de adoptar hijos si se
cumplen las mismas condiciones de estabilidad, madurez y amor que se exigen
a personas solteras o matrimonios? Sigamos debatiendo y escuchándonos. El
Señor, que ha guiado a su Iglesia a través de los siglos, nos seguirá
iluminando para que sepamos descubrir su voluntad en estos signos de los
tiempos.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Habemus
Papam...
"Nosotros
esperábamos..."
Como
los discípulos de Emaús, muchos hermanos y hermanas se han sentido un
tanto decepcionados con la elección del Cardenal Joseph Ratzinger al
ministerio de Pedro. "Nosotros esperábamos...", se lee en miles de mensajes en la red en estos días.
Nuestro nuevo Papa, Benedicto XVI, ha
despertado todo tipo de reacciones. Unos lo recuerdan como el azote de
teólogos y obispos progresistas, otros lo consideran un hombre muy
inteligente, bueno y comprometido con la verdad. El tiempo dirá qué
faceta de su persona se va a acentuar. Mientras tanto, démosle una
oportunidad, como nos piden personas que han sido silenciadas por el mismo
Ratzinger durante años, como el teólogo Hans Küng. |
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Tal como dijimos tras la muerte de Juan Pablo II, "venga quien venga
tras él, todas y todos seguiremos comprometidos en la construcción del
Reino de Dios, con el Espíritu Santo arremolinándonos." La
renovación de la Iglesia es obra de todos. Cercana ya la fecha de
Pentecostés, como los discípulos, recordamos el mensaje de los ángeles:
"¿Qué hacéis mirando a lo alto"... Sí, no esperemos que nos venga el
cambio desde arriba. Hemos de seguir construyendo el Reino, sin cansarnos ni
desanimarnos, desde la base. Como a los discípulos de Emaús, Jesús sale
hoy a nuestro paso calentándonos el corazón con su Palabra para que abramos los
ojos y veamos que, a pesar de la que está cayendo, el Reino crece en mil
gestos de primavera.
Oremos, pues, para que el Espíritu
Santo mueva a nuestro nuevo Papa a tomarse en serio los acuciantes y
difíciles problemas que vive la Iglesia Católica en Europa y otras partes
del Mundo y que él mismo conoce bien, tal como ha expresado en sus muchos
escritos y homilías.
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Adiós,
hermano.
Compromiso
y Esperanza
Con
la muerte del Papa Juan Pablo II, que en paz descanse, ¿ha terminado un
período de la Iglesia? Venga quien venga tras él, todas y todos
seguiremos comprometidos en la construcción del Reino de Dios, con el
Espíritu Santo arremolinándonos.
La Iglesia que nos deja el largo
pontificado de Juan Pablo II es una comunidad fragmentada y polarizada.
Ante este momento histórico, nuestros deseos, nuestra oración y nuestro
compromiso apuestan por una Iglesia donde exista el diálogo fraterno, se
avance hacia estructuras eclesiales más igualitarias y participativas y
se potencia su voz profética y su servicio humilde ante los grandes retos
de la Humanidad y del Planeta. |
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Comunidad Ciberiglesia
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Cuaresma
2005
Felices si
os persiguen...
En
los últimos meses ha habido una gran polémica sobre la supuesta
política "laicista" del actual gobierno español.
Tenemos muchas dudas sobre la
militancia atea o antirreligiosa de muchos políticos, especialmente
porque sacan tajada de los aspectos culturales, nacionalistas y
económicos de lo religioso. Pero, si esto fuera cierto, ¿cual sería la
actitud más evangélica ante la "persecución"?
La Iglesia nació del Pueblo, y es
más fiel al Señor cuanto más responde a "los gozos y las
esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro
tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren" — nos dice la
constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II. Por ello, no por
deseo de poder o privilegio, los cristianos se hace presenten en todos los
ámbitos de la vida humana, y lo harán hasta el fin de los tiempos. |
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Si en el desempeño legítimo de ese servicio y testimonio sufrimos todo
tipo de dificultades y la persecución (la verdadera, no la de la
maledicencia o la que viene de decirnos a la cara los pecados que como
Iglesia hemos cometido), sobrellevémosla con paciencia, amor y alegría,
pues Jesús mismo nos ha llamado bienaventurados. Mientras tanto, dejemos de
llorar por privilegios perdidos y pasadas glorias. Cuanto más pobre y
humilde sea la Iglesia, más cercana al Evangelio y más creíble.
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Navidad
2004
Rayo de
luz
A
mí no me importa
si vino de una estrella
o salió de una carpintería de Nazaret.
Él es el único rayo de luz
que hasta ahora ha podido atravesar
ese muro terrible del Misterio.
El abrió un boquete,
ha señalado un camino...
Y la esperanza desde que Él vino
está ahí bailando alegremente
en las tinieblas cerradas del mundo...
Lo demás se lo dejo a los Teólogos. León
Felipe |
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Sudán,
Osetia, Irak, Palestina, Haití...
Necesidad
de una gran alianza de civilizaciones
El
presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha
proclamado en la ONU la necesidad de una gran "alianza de
civilizaciones". |
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Nos unimos desde Ciberiglesia a esta iniciativa en un momento en el que una
gran parte de la humanidad carece de esperanza. Para que estos gestos
políticos se la devuelvan se necesitan muchas decisiones concretas que hagan mella en los
problemas que originan tanta injusticia, intolerancia y violencia.
La
tradición cristianas y judía sabe de alianzas. La propuso Dios a su
pueblo, basándola no sólo en un amor incondicional por Él, sino por el
prójimo, por el pequeño, el pobre y el extranjero. Así lo reafirma
Jesús, que nos llama a ser una familia humana que comparte con amor los
bienes de la tierra, familia en la que ya no hay distinciones de razas,
sexos ni condiciones sociales.
Que el
invierno que ahora atravesamos dé paso a una primavera de compromisos
concretos con la paz, la libertad, el respeto mutuo, el cuidado del medio
ambiente y el desarrollo sostenible.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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Cultura
de la esperanza
Seguir
plantando nuestro árbol
Martin
Luther King dijo estas palabras, hace ya cuarenta años: "Incluso si
supiera que el mundo fuera a destruirse mañana, seguiría plantando mi
manzano".
Los cristianos de hoy debemos dar, ante todo, razones
de nuestra esperanza contra toda esperanza, sobre todo ahora que en el
mundo aparecen tantos signos de desesperanza ecológica, social,
intercultural, política, familiar...
Señor Jesús, tú eres la razón de nuestra esperanza.
Alienta en nuestras vidas la confianza total en el poder del amor del
Padre que nos lleva a un compromiso radical con nuestro mundo, sus luchas,
gritos y esperanzas. |
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Pascua
2004
Puesto que
Cristo
ha resucitado...
Puesto
que Cristo ha resucitado
creemos en la vida,
¡para siempre!
Puesto que Cristo ha resucitado
no creemos en la muerte.
¡En ninguna muerte,
para nadie que quiera vivir!
Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos que el hombre y la mujer
son procesos ilimitados
y que nada de lo que podamos imaginar
es demasiado grande para El.
Puesto que Cristo ha resucitado
podemos empezar una vida nueva
¡cuanto antes!
Puesto que Cristo ha resucitado
creemos en El.
Puesto que Cristo ha resucitado
la fuerza del presente
es el futuro.
Puesto que Cristo ha resucitado
el mundo está en marcha
y no lo detendrán las conquistas
ni los intereses de los vencedores.
Puesto que Cristo ha resucitado
estamos en revolución permanente
y es preciso cambiar el mundo
desde sus cimientos. |

Puesto
que Cristo ha resucitado,
hay que construir un mundo sin divisiones
donde el hombre no sea lobo para el hombre
sino compañero y hermano.
Puesto que Cristo ha resucitado
hay un amor y una casa ¡para todos!
Puesto que Cristo ha resucitado
creemos en una Tierra Nueva.
Y porque creemos y esperamos
no tenemos nada que conservar.
Y afirmamos que el mejor modo
de conseguirlo todo
es perderlo todo
por una sola cosa: Por TI (Patxi Loidi) |
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Madrid,
11 de marzo
¡No al
terrorismo!
Lo
hemos dicho muchas veces. Lo diremos aún más alto, ahora que la
violencia inhumana ha golpeado más cerca a nuestros seres queridos. Y lo
seguiremos diciendo aún si los atentados son en un remoto rincón del
planeta: todos los hombres y mujeres somos hermanos y hermanas, llamados a
vivir en la misma familia. ¡No al terrorismo, de ningún género!
Lee
más: Portavoz
Ciberiglesia-Eclesalia |
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Paz
Es posible
Enero 2004
Tras
un año 2003 en el que los halcones de la guerra han intentado arreglar el
mundo a cañonazos, hemos visto por enésima vez que la paz es algo
demasiado precioso para dejarla en manos de los generales.
¿Qué futuro queremos dejar a
nuestros hijos? Al comenzar el 2004 todos deseamos que sea de paz y
armonía, de convivencia y diálogo.
Por ello pedimos al Señor, Príncipe
de la paz, por quienes, día a día, son constructores de ese mundo
posible, artesanos de la paz. Paz con justicia. Paz con libertad. Paz con
respeto mutuo. Paz con perdón y reconocimiento de los propios pecados.
Paz en las familias. Paz entre los pueblos. Paz entre las religiones.
Amén.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |

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25
años
Tiempo de
gracia,
tiempo de perdón.
Todo
gran aniversario es una ocasión para dar gracias a Dios por los dones
recibidos, y también para evaluar el camino recorrido.
Los 25 años del Papa Juan Pablo II han sido, no cabe duda, una gran
bendición para la Iglesia en muchos aspectos. Su persona ha sido una
figura moral que ha inspirado a cristianos y no cristianos y ha animado al
perdón, la reconciliación, la fe verdadera frente a las ideologías
paganas (capitalismo y comunismo), la justicia... |

También
ha sido un tiempo revuelto, donde Juan Pablo II, en muchas ocasiones, ha
preferido caminar por el sendero trillado de la tradición en vez de
arriesgarse a roturar nuevas sendas.
Sólo Dios, y la Historia, podrán hacer en el futuro una valoración global
de estos 25 años. Damos gracias por todo lo recibido de este hombre
generoso y valiente, a la vez que seguimos pidiendo al Señor que siga
oyendo el clamor de su Pueblo, que espera nuevas luces, nuevos pastores
fieles que sepan envasar el vino nuevo del siglo XXI, con sus luces y
sombras, en odres nuevos, al viento del Espíritu.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Re-crearse
Darle
tiempo a Dios
Durante
el verano muchas personas tienen vacaciones, ese derecho que tanta sangre
costó a los sindicalistas del siglo XX.
Hay muchas cosas que podemos hacer en
este tiempo. No faltan invitaciones de muchas empresas para que nos
embarquemos en viajes, aventuras, hoteles,... ¿Y por qué no darle
un poco de tiempo al Señor, a encontrarnos con otros cristianos, a echar
una mano en algún proyecto o servicio solidario, a leer un buen libro que
nos enseñe algo, a hacer un retiro,...? |
Y hay ONGs que también ofrecen
campos de trabajo, aunque hay que apuntarse a ellos con mucho tiempo para
recibir formación previa.
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Hay grandes centros de acogida como Taizé
para los jóvenes. Hay conciertos y festivales
de fe, hay monasterios dispuestos a compartir su espacio y tu
tiempo... Hay muchas actividades programadas por diversos
colectivos y comunidades.
|
¿O por qué no, simplemente, comprar
un buen libro?, organizarnos el tiempo de otra
manera, comenzar un diario personal,
Todos sea para que el descanso sea un re-crearse, volver a crearse para
vivir más plenamente.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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¿Por
qué buscáis entre los muertos al que está vivo? Ha resucitado.
Id
por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación.
(Lc. 24, 5-6; Mc.16,15)
|
Invitados
a la esperanza
Una nueva
vida comienza
No
importa la oscuridad que vean nuestros ojos alrededor, nuestros corazones
son llamados a vivir en la luz.
Es posible que el mundo nos parezca estos meses más peligroso e
impredecible. Pero
la última palabra de la Historia, como en la vida de Jesús, la tiene el Padre. El
Espíritu alienta nueva vida y vemos surgir
en las raíces de la sociedad un
movimiento espontáneo de fraternidad que
nos llena de esperanza. |
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A la luz de la Resurrección debemos seguir soñando en que otro mundo es
posible y que el camino hacia ese mundo no es la violencia de ningún
género.
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Señor Jesús, Hijo de Dios, que has venido a unir a todo el género humano
en una sola familia, bendice los esfuerzos de cuantros trabajan por una paz
basada en el amor y la fraternidad.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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¡Maranatha!
Ven,
Señor Jesús
Ante
el eterno misterio de la vida, de toda vida, nos arrodillamos y vemos tu
mano, Padre. Ante
este niño que se nos ha dado, Emmanuel, te alabamos y te pedimos que
traiga la paz, la justicia y la fraternidad a un mundo roto, dividido y en
guerra. Él
nos hace hermanos y hermanas, no importa nuestra piel, nuestro país,...
¡ni siquiera nuestro credo! Él es la salvación del mundo entero. |

¡Cielos,
lloved vuestra justicia!
Ábrete, tierra. Haz germinar al salvador. (Isaías 45,8)
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Septiembre
2002
Un año
después
La gran
ocasión perdida
El
11 de septiembre ha sido una gran ocasión perdida.
Los atentados a las torres gemelas y
al Pentágono supusieron una magnífica ocasión para mostrar la
altura moral de todas las sociedades del planeta. Pero el capital ético y
político de esta masacre está siendo desperdiciado de una manera terrible. En lugar de
llevar a la reflexión a la sociedad estadounidense
y, por ende, a la sociedad occidental en general, sobre las raíces
sociales, políticas, económicas y religiosas del terrorismo, ha inducido
a un militarismo atroz. Las sociedades ven crecer en medio de ellas simas
de miedo y desconfianza. Los grandes perdedores están siendo los Derechos
Humanos, conculcados con gran facilidad por todo tipo de regímenes en
nombre de la lucha antiterrorista, y los de siempre: los pobres.
No faltan
quienes están construyendo auténticas políticas internacionales basadas
en teologías peligrosas de todo signo: judíos, cristianos, musulmanes e
hindúes. Vuelven las viejas teocracias, aunque de forma velada.
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¡Cuánto necesitamos ojos
proféticos en estos momentos turbulentos que vivimos! Dios está
llamándonos al cambio, pero a un cambio distinto al propugnado por los más
poderosos y los violentos.
Señor, danos paz con justicia y
libertad para todos.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Julio 2002
Capitalismo
sin alma
El afán
de riqueza
no puede controlarse
a sí mismo
En
muchas ocasiones hemos oído el dicho de que el rico y poderoso, al final,
van a terminar ayudando a los más pobres y débiles que se han quedado en
el camino. De allí la panacea del neoliberalismo y su actual bástago, el
capitalismo salvaje que sólo busca su propio interés.
La
comunidad cristiana, desde sus orígenes, ha advertido de la imposibilidad
de compaginar el apego a la riqueza y la entrega al Señor, que habita en
el corazón de las masas pobres del mundo. Esto no significa que no haya
personas buenas y honestas en el mundo de las grandes empresas, pero el
Sistema, como tal, está institucionalmente el pecado.
El pueblo llano sigue sufriendo en
silencio cada día más audible, desde los encuentros en Porto Alegre
hasta las manifestaciones antiglobalización.
Por otro lado, los escándalos
financieros de la Iglesia oficial, que tantas veces se mancha las manos
con este sistema que a la vez repudia, son una bofetada a millones de
cristianos, religiosos y laicos, que viven comprometidos con un cambio en
el mundo a la luz del Evangelio. |

Hay que administrar con sabiduría nuestros bienes; hay alternativas mejores
que las que algunos están usando.
Oremos por el cambio. Trabajemos codo a codo por el cambio. Caminemos con el
pueblo llano, sin olvidar nunca nuestra opción por los pobres.
Juan Yzuel -
Ciberiglesia
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Pascua
2002
Palestina
Señor
Jesús,
danos tu paz
y tu luz
En
plena celebración de la pascua estamos siendo testigos de la peor
carnicería sufrida por el pueblo palestino en los últimos años.
Creemos
profundamente que la paz es posible. Nuestra esperanza no está en los
líderes del mundo, movidos por tantos egoísmos y cobardías, sino en
Jesús y en cuantos hombres de buena voluntad trabajan en serio por la paz
que se edifica sobre la justicia y en entendimiento entre los pueblos.
Señor Jesús, resucitado de entre
los muertos, tráenos tu Paz. |
Pincha AQUÍ
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Asís,
Enero 2002 Paz,
desde el diálogo
de la familia humana El
24 de enero ha tenido lugar el encuentro ecuménico de oración por la paz
en Asís, ciudad donde nación San Francisco. En él han estado presentes
representantes de muchas iglesias cristianas y de otras grandes
religiones. Éste
encuentro, convocado por el Papa por segunda vez, es un gesto que nos debe
llevar a la esperanza y renovar nuestro compromiso con un diálogo sincero
entre todos los hombres y mujeres de buena voluntad como camino para la
paz, la justicia y el amor. Príncipe
de la paz, tráenos tu Paz.
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Navidad
2001
Es
Navidad
¡Príncipe
de la Paz,
habita
entre nosotros! Los
últimos meses han supuesto un gran cambio en la percepción del mundo.
Ante la complacencia de una visión del mundo centrada en Estados Unidos y
Europa ha aparecido otra perspectiva. Frente a ella hemos sido sometidos a
un continuo discurso dualista: el bien y el mal, los justos y los
violentos... |
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Nos solidarizamos con todas las víctimas inocentes de tanta barbarie. A
la vez queremos expresar nuestra profunda convicción de que la paz no
viene de las bombas ni de acabar con una persona o grupo concreto que
practica el terrorismo. Hay causas profundas de la violencia que hemos de
escuchar si queremos amanecer en un mundo más justo y fraterno. Para los
pobres y los oprimidos del Mundo no ha habido gran ruptura de la paz pues
no la tenían antes. |
La crisis de Afganistán ha reabierto el conflicto entre India y Pakistán. Desde el deseo profundo de Paz saludamos al Señor que se nos regala en la
eterna celebración de su nacimiento en Belén. Junto con todos los hombre y
mujeres de buena voluntad de toda raza, lengua, pueblo y nación le pedimos
la paz verdadera, la que nace de la justicia y la misericordia.
¡Príncipe
de la Paz, habita entre nosotros!
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Junio
2001
Dejémonos
abrasar
por el fuego del
Amor de Dios En
este mes de junio, al acabar el tiempo pascual, celebramos varias fiestas
llenas de amor apasionado: Pentecostés, la Santísima Trinidad, Corpus
Christi y el Sagrado Corazón de Jesús.
En un mundo tibio, donde el amor humano está tan manoseado en los medios
de comunicación, hablar de un amor apasionado puede parecer algo
trasnochado. ¿Quién se apasiona ya? Pero esa es nuestra llamada:
dejarnos abrasar por el Amor de Dios, infinito, liberador, eterno. Un amor
que se encarna y se convierte en compromiso por el cambio, en opción por
los que sufren, en esperanza cuando flaquean las fuerzas...
Juan Yzuel -
Ciberiglesia |
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