37- Diciembre, 2004. Laicidad         

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ECLESALIA

02/12/04

MARIA DE NAZARET: OTRA IMAGEN ES LA REAL

Faustino César Vilabrille

ECLESALIA

09/12/04

“OTRA IGLESIA ES POSIBLE... ¡Y NECESARIA!”

Comunidades Cristianas Populares

ECLESALIA

13/12/04

OTRA VOZ DE IGLESIA

VV.AA.

ECLESALIA

13/12/04

CARTA DE LA COMUNIDAD CRISTIANA POPULAR “SAN JOSÉ” DE CÁDIZ A SU OBISPO

Comunidad San José

ECLESALIA

13/12/04

VUELVE LA OFENSIVA DE LA IGLESIA CONTRA EL GOBIERNO

CCP de Zaragoza

ECLESALIA

13/12/04

LO QUE DICE LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO ES “PALABRA DE DIOS”, NI LA VOZ DE TODOS SUS MIEMBROS

CCP de Granada

ECLESALIA

14/12/04

‘LAICISMO, LAICIDADAD, ESTADO LAICO’

VV.AA.

ECLESALIA

16/12/04

‘HEMOS TOCADO EN LA LLAGA’

José Luis Cortés

ECLESALIA

17/12/04

LA NAVIDAD DE PAPEL MONEDA

Jairo del Agua

ECLESALIA

20/12/04

LA FÁCIL Y DIFÍCIL NAVIDAD

Jon Sobrino

ECLESALIA

22/12/04

EL JESUS DE MI FE

Jorge Bisbe I Fábregas

ECLESALIA

24/12/04

LA VOZ DE LOS POETAS EN NAVIDAD

José Ignacio Calleja

ECLESALIA

28/12/04

UN NUEVO NACIMIENTO

Miguel Ángel Mesa

ECLESALIA

29/12/04

IGLESIA: DIÁLOGO SÍ, IMPOSICIÓN NO

VV.AA.

ECLESALIA

29/12/04

ESTADO LAICO, IGLESIA LIBRE

Cristianos por el socialismo

ECLESALIA

29/12/04

MANIFIESTO DICIEMBRE 2004

VV.AA.

ECLESALIA

29/12/04

IGLESIA Y SOCIEDAD EN LA ACTUAL SITUACIÓN ESPAÑOLA

VV.AA.

ECLESALIA

30/12/04

MANIFIESTO “OTRA NAVIDAD ES POSIBLE”

Movimiento “Otra Navidad es posible”

 

ECLESALIA, 2 de diciembre de 2004

MARIA DE NAZARET: OTRA IMAGEN ES LA REAL

FAUSTINO CÉSAR VILABRILLE LINARES

GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 02/12/04.- No es gran cosa lo que nos dicen los Evangelios sobre María de Nazaret, pero sí lo suficiente para captar su línea de fe, su compromiso, su vinculación a la comunidad creyente.

La imagen que nos dan los Evangelios de María no se parece casi nada a la mayoría de las vírgenes que tenemos en nuestras iglesias con la luna bajo los pies, coronada de estrellas, de cara perfecta, manos impolutas, corona de perlas en la cabeza, ropajes bordados en oro, colocadas en retablos de plata robada a los indígenas, etc.

María, como casi toda la gente de su época pertenece al pueblo pobre y sencillo. Estaba mucho más cerca de la condición de esclava que de ciudadana y mucho menos matrona romana. De hecho le dice al ángel que le anuncia la maternidad divina que es esclava, y esto no es una metáfora, porque lo era la inmensa  mayoría de la población pobre. Cuenta un documento primitivo que unos familiares de Jesús, sospechosos de ser alborotadores del pueblo, fueron llamados a declarar sobre su conducta y contestaron que eran trabajadores del campo y “tenemos callos bien marcados en las manos”.

En las bodas de Caná de Galilea, María más bien no aparece entre los invitados a la boda como Jesús y los discípulos, sino trabajando entre los sirvientes.

Cuando fue a casa de su prima Isabel, tampoco fue de visita de cortesía, sino a ayudarla, pues fue a prisa y se quedó con ella tres meses. Seguro que no estaba de vacaciones, ni haciendo un crucero por el lago de Tiberíades.

Cuando dio a luz a Jesús tuvo que buscar una cueva donde los pastores guardaban los rebaños de ovejas, pues ni una simple posada les quiso acoger: les contestaron que estaba todo completo. Seguro que aquella cueva no era la clínica Mayo, ni el Reina Sofía, o la clínica del Opus de Navarra.

Pero donde mejor vemos la calidad  humana, social y creyente de María es en el Canto del Magníficat que San Lucas pone en su boca, y entre otras cosas dice: “mi alma da gracias a Dios porque puso en mi sus ojos que soy una esclava... Porque desplegó la fuerza de su brazo para dispersar a los soberbios, derribar de sus tronos a los potentados y exaltar a los pobres, colmar de bienes a los hambrientos y despedir a los ricios sin nada”. Lo que fue María en su vida real en la tierra y lo que le dice a Dios no concuerda en nada con las imágenes y pinturas con que la hemos representado, en muchos casos también vestida con los ropajes de moda de la burguesía de la época en que fue esculpida o pintada. Vimos en Guatemala que los conquistadores-colonizadores llevaron de aquí la imaginería de Jesucristo, vírgenes, santos, retablos, procesiones y pasos de Semana Santa etc. occidentalizados. Las imágenes de María que hay en las iglesias de los indígenas no solo tienen cara de virgen occidental, sino que están talladas y vestidas como las de aquí. No vimos ninguna con rostro, forma, manos, ropa,  pelo o peinado indígenas. Puede que haya alguna excepción, pero en bastantes iglesias donde estuvimos no las vimos. Haciendo al pasado el beneficio de la comprensión cultural de su época, que ya es mucho conceder, resulta inconcebible que ahora no corrijamos estas cosas, pues incluso aún ahora les imponemos los ritos de culto occidentales (todavía ahora Roma lo quiere tener todo atado y bien atado). Con ser esto importante, mucho más lo sería asumir sus valores religiosos, cultuales y culturales.

Pongamos un ejemplo: Para nosotros los occidentales, un árbol es simplemente madera para la tabla de un mueble o la viga de una casa o un puente de un riachuelo; excepcionalmente es un adorno aislado en un parque de una ciudad o villa. Casi en el cien por cien de los casos es solo un objeto de negocio. De hecho las multinacionales madereras les pagan a los indígenas por un árbol de caoba entre 3 y 5 dólares al que venden luego en Europa entre 3000 y 5000. (Sin comentarios). En cambio para el maya-indígena el árbol es un ser con brazos (ramas) que dirige hacia arriba como signo de gratitud a Dios por su vida, con miles de lenguas (hojas) que lo alaban con el susurro del aire, duerme en el invierno, en la primavera sonríe de alegría y gratitud a Dios con el colorido y el perfume de sus flores, es madre generosa en el verano con sus frutos (para ellos Dios es Padre-Madre a la vez) que generosamente los entrega todos y a todos (hombre, animales, pájaros...) y se recoge a meditar en la intimidad del otoño.

Los occidentales, y hoy más que nadie los EE.UU., hemos sido y somos unos brutales imperialistas, no solo en lo económico, sino también en lo cultural y hasta en lo religioso: queremos imponer lo nuestro y acapararlo todo para nosotros y somos así la causa de muerte por hambre de millones de seres humanos, y de la misma tierra que cada día explotamos y esquilmamos más y más. Es cierto que Jesucristo dijo: “id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. Pero el mensaje de Jesús, el Evangelio, es justicia, es amor, es fraternidad, es paz, es opción por los empobrecidos y marginados, justo todo lo contrario de esos imperialismos antes señalados.

María era pobre, pues cuando ella y José presentan al niño en el templo hicieron la ofrenda de dos pichones: era la ofrenda de los pobres. Por qué ahora tenemos que representarla vestida de ropajes lujosos, con coronas de perlas, con rostro de misses, manos de sangre azul, etc. Tampoco lo justifica que nos digan que se trata de regalos. Donde María necesita de todo es en sus hijos empobrecidos que están muriendo de injusticia, de hambre, de enfermedad, de ignorancia, de explotación, de violencia, de falta de trabajo, de tierra, de agua...

Mucha fe tuviste que tener María, cuando tu marido José se despierta de noche y te dice: “María, levántate ya, que un ángel me acaba de decir en sueños que tenemos que marchar con el niño para Egipto, que lo quieren matar”. Tu pensarías: “Que cosas sueña este hombre: quién puede querer matar a un niño recién nacido”. O sea, que tu también fuiste emigrante, y seguro que fue bien duro, pues Egipto quedaba muy lejos y los medios de entonces para viajar eran nulos, y peor llevando a un niño pequeño. Pasaron dos mil años y se repite la historia en miles de mujeres que llegan hoy a España de Bosnia, Colombia, El Salvador, Africa, etc., muchas engañadas por criminales del tráfico de seres humanos con promesas falsas y mentiras para luego abandonarlas o dedicarlas incluso a la prostitución. Aquí en Gijón las tenemos pidiendo por las calles, a las puertas de los supermercados o de las iglesias, o revolviendo en los contenedores de la basura. Todo esto es fruto de la pobreza extrema del país donde nacieron y del egoísmo y la miseria moral de los que vivimos en el primer mundo, en el que unos pocos tienen cada vez más y los más cada vez menos, hasta el punto de que entre nosotros hay también cada vez más pobres, sobre todo entre mujeres y jóvenes. Varios cientos de familias viven en Asturias bajo el umbral de la pobreza.

También en reuniones con jóvenes de Guatemala los vimos soñar con irse a los EE.UU., y se aventuran a entrar allí en camiones de doble fondo (aquí las pateras). A los que logran pasar les esperan años en la clandestinidad. A muchos los cogen y les dan la vuelta, pero si dicen que se alistan para el ejército de los EE.UU., entonces los admiten. Pero no saben que les espera Iraq u otro sitio parecido para defender o conquistar petróleo para las multinacionales petroleras de los EE.UU., como la Exxon Mobil que gana dos millones de dólares a la hora. María, seguro que tú y José no fuisteis a buscar petróleo a Egipto. Menos mal que tu marido te trataba bien y no fuiste víctima de la violencia de género, como lo son hoy muchas mujeres aquí en España, y peor aún en otros países donde miles, ya adolescentes, son secuestradas, violadas, mutiladas, como en el entorno de Ciudad Juárez donde cuatrocientas aparecieron victimadas de esa manera, y muchos miles en Guatemala durante la dictadura militar, donde a algunas incluso les cortaron el cuello cuando estaban amamantando a su hijo: la madre sangrando y el niño mamando. Por este camino de violencia y muerte por hambre de más del 80 % de la humanidad el mundo no tiene futuro. Ayúdanos, María, a creer, aunque sea soñando como José, que otro mundo es posible.

A María, la encontramos también muy preocupada, angustiada, buscando al niño que se le había “perdido” en Jerusalén, como les pasa hoy a millones de madres del Tercer Mundo que ven perderse a sus niños muertos de hambre entre sus brazos, o los tienen  que vender por una vaca y a los cuatro años tienen que dar otro para seguir con ella, que son conducidos a la esclavitud o despiezados como animales de matadero para negociar con sus órganos para trasplantes en el Primer Mundo. Léase Colombia o Mozambique, donde unas monjas están amenazadas de muerte por denunciarlo. Horrible!!!, horrible!!!

Amigo fiel es aquel que en los momentos felices espera a ser llamado para acudir, pero en los difíciles acude sin ser llamado. Esto hizo María: acudir al lado de su Hijo en el momento más difícil de su vida, la crucifixión, el asesinato de un hombre justo por orden de Pilatos, instigado por los que se consideraban los sagrados guardianes (fariseos y sumos sacerdotes: vaya sumos y vaya sacerdotes!!!) de la religión verdadera. Qué contradicción! Eran unos ritualistas leguleyos, fanáticos del templo, farsantes e hipócritas, muy anclados en el pasado, que vivían bien a costa de exprimir al pueblo: por eso Jesús los criticaba muy duramente y con frecuencia. Toda religión que no tiene como centro de su razón de ser la justicia, la lealtad, el amor, la misericordia hacia los demás, se convierte en una traidora para el hombre y para Dios, aunque le haga reverencias a todas horas, le celebre ceremonias deslumbrantes en Iglesias, Catedrales o Basílicas (pronto vamos a tener una buena entre nosotros), mientras millones de sus hijos se le están muriendo de pura miseria. Oímos con mucha frecuencia sobre todo a los políticos neoliberales, y a los clérigos conservadores hablar muchas veces de paz y casi nunca de justicia, porque para ellos la paz se impone con la guerra o la sumisión servil al opresor, pero hay que decirles que con la guerra y el servilismo no se consigue la justicia. Sin justicia no puede haber paz verdadera.

Quizá pensemos que María vio muy clara la misión de Jesús. Pero no era así, hasta el punto que ella y sus familiares llegaron a pensar que Jesús no estaba bien de la cabeza (no entendían su mensaje) y querían llevárselo para casa. Es decir, María también tuvo sus dificultades para creer en Jesús, pero no abandonó y estuvo con El junto a la cruz. El mismo Jesús,  colgado del palo de arriba, se sentía abandonado de Dios, pero desde tanto dolor, y sintiéndose ya morir, desde aquella humanidad tan prodigiosa que tenía para sentir como suyos, tanto los gozos como sobre todo los sufrimientos de los demás, le dice a Juan: “ahí tienes a tu madre”. No quería que su madre quedase sola y desprotegida. Creer es comprometerse, arriesgarse, decidirse. Dios nos respeta en todo y por eso también respeta nuestra libertad de creer, pero creer sin comprometerse es no creer. Y este compromiso es con los hombres, con las personas, no con Dios porque Dios ya lo tiene todo, no le falta nada. Dios no nos necesita pare El, sino para nosotros, y sobre todo en los más empobrecidos, marginados, despreciados. Sin amor comprometido con los más necesitados del mundo es imposible amar a Dios. Nuestro amor le hace falta al hombre, no a Dios. Por eso Jesús nos pide que amemos a los demás hasta dar la vida por ellos. Muy bien lo entendieron los discípulos de Jesús, como Juan, que dice: “quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso, porque si no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Tenemos de El este mandato: que quien ama a Dios ame también a su hermano”. Jesús nos explicó muy claramente que el amor a Dios pasa a través del amor a los demás: “lo que hacéis a los demás a mi me lo hacéis”. Cuando amamos a los demás, y de modo especial a los más necesitados, estamos amando a Dios aunque no lo pensemos ni lo sepamos.

Finalmente María, después de la Ascensión de Jesús, aparece reunida, en una casa de Jerusalén,  con los Apóstoles, con algunas mujeres y otros familiares. La fe adquiere su mayor sentido y plenitud vivida en comunidad y comprometida con los demás y por los demás.

Muchas gracias, María, por el ejemplo que nos diste. Ahora ya eres feliz, mucho más de lo felices que hiciste a aquellos novios de Caná, que a media comida se quedaron sin vino, al mediar para que tu Hijo convirtiera 600 litros de agua en el mejor vino. O muchos eran o tuvo que sobrarles cantidad. Es que tu como Dios, quieres que sobre para todos. Hoy la tierra produce alimentos para el doble de la humanidad actual. Sin embargo el 80 % no tiene lo suficiente y cientos de miles se mueren de hambre cada día: de esto  tienen  la culpa unos cuentos ladrones, cada vez más ladrones, que hay en este mundo. Porque somos hombres somos libres, y con nuestra libertad podemos hacer mucho bien y mucho mal. Dile a tu Hijo que con su Justicia repare tanta injusticia como los hombres cometemos en este mundo, porque quién sino hará justicia a  tantos hombres que murieron a lo largo de la historia y mueren hoy tan injustamente tratados. No pueden haber muerto para quedar muertos: nadie les repararía tanto daño como recibieron en este mundo. María, échanos una mano para hacer el bien con generosidad como se la echaste a aquellos novios, para que podamos dar la vuelta al rumbo de la historia.

Gracias, María.

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ECLESALIA, 9 de diciembre de 2004

“OTRA IGLESIA ES POSIBLE... ¡Y NECESARIA!”
XIII Encuentro Estatal de Comunidades Cristianas Populares

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES, 07/11/04

VALLADOLID

ECLESALIA, 09/12/04.- Doscientos representantes del centenar de Comunidades Cristianas Populares existentes en España hemos celebrado este encuentro en el Centro Vedruna de Valladolid desde el sábado 4 hasta hoy 7 de diciembre, acompañados por el Colectivo Europeo de Comunidades Cristianas de Base que paralelamente han tenido su reunión ordinaria.

Comenzamos nuestra andadura hace mas de 30 años en una época de convulsión social hacia la democracia a la que ofrecimos una gran colaboración junto a otros movimientos de la Iglesia y respaldados por parte de la Jerarquía de entonces.

REAFIRMAMOS también hoy que los Derechos Humanos son patrimonio de todos los hombres y mujeres, creados “a imagen y semejanza de Dios”, y nuestro compromiso en defender la dignidad humana, especialmente de los más desprotegidos, por encima de cualquier otro interés. Para evitar la doble moral imperante en la Jerarquía católica, es necesario que la Iglesia sea la primera  en reconocer los Derechos Humanos en su propio ámbito.

En este sentido QUEREMOS vivir en una Iglesia de hermanos en nuestras comunidades, sin exclusiones, ni privilegios  entre varones y mujeres, pobres y ricos, clérigos  y laicos, célibes o casados; del mismo modo que actuó Jesús de Nazaret con sus discípulos y discípulas.

CONDENAMOS  los intentos de justificar guerras e intervenciones armadas en otros países. La guerra es una lucha fratricida, el mayor mal que puede sufrir una sociedad.

DENUNCIAMOS el actual sistema económico neoliberal que despoja de sus bienes a continentes enteros para transferirles a manos de una minoría  y desplaza a millones de seres humanos fuera de sus casas para sobrevivir en los países ricos. La propiedad privada es radicalmente inmoral cuando arrebata a miles de millones de personas las riquezas que tienen para vivir.

DECLARAMOS  que ningún emigrante puede ser ilegal en la tierra que -según la Biblia-  hemos recibido para vivir todos los descendientes de Adán y Eva.

NOS COMPROMETEMOS  en movimientos interreligiosos de fraternidad con cuantos creen en el mismo Jesús de Nazaret o el mismo Dios y también con las personas  y grupos sociales, creyentes o no, que trabajan por la justicia social, la dignidad y la paz para toda la sociedad. Estos son los verdaderos signos del reino de Dios.

APOSTAMOS, finalmente, por vivir ya en este mundo la salvación del cuerpo y del espíritu de todo mal físico y moral y así ser portadores de la esperanza y el gozo de vivir que en palabras de San Pablo son “las arras de lo que nos espera en el futuro” según nuestra fe.

Valladolid, 7 de diciembre de 2004 

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ECLESALIA, 13 de diciembre de 2004

OTRA VOZ DE IGLESIA

1 .ACO Mallorca (Acció Catòlica Obrera), 2. Animadors del MIJAC (Moviment Infantil i Juvenil d’Acció Catòlica), 3. Associació Infantil i Juvenil “Es Molí”. 4. Capellans Casats, 5. Comunitats Cristianes de Mallorca, 6. Creients i Feministes, 7. Cristians pel Socialisme, 8. Drets Humans de Mallorca, 9. Forans i Creients, 10. Fundació S’Olivar, 11. Gais Cristians, 12. Grup de Joves “Dinos”, 13. Justícia i Pau, 14. Moviment Cristià de Professionals. 02/12/04

CIUDAD DE MALLORCA.

ECLESALIA, 13/12/04.- Nosotros, cristianos y cristianas católicos de Mallorca, ante los comunicados y las manifestaciones de una parte de la jerarquía y de algunos grupos de nuestra Iglesia, en relación a la situación que vivimos hoy los creyentes católicos en el Estado Español, desde una convicción humana y creyente y con la voluntad de participar activamente en la construcción de una sociedad cada vez más solidaria, MANIFESTAMOS:

1. Estamos sorprendidos y decepcionados por la falta de denuncia -y de actuaciones consecuentes- ante los problemas urgentes que hoy sufren millones de personas. Nos referimos, entre otros, a la guerra, al hambre, a la emigración impuesta, a la devastación ambiental, a la pérdida de culturas, al consumo irresponsable, a la violencia contra las mujeres, a la corrupción de muchos políticos, a la necesidad de un orden mundial justo ...

2. Nosotros, creyentes cristianos católicos, constatamos que vivimos en paz y libertad en nuestro país. De ninguna manera nos sentimos perseguidos o dificultados para practicar la fe.

3. El ámbito religioso (de cualquier confesión o creencia) y el ámbito civil deben ser independientes; uno y otro con total libertad. Juzgamos conveniente y necesario llegar a la plena separación entre Iglesia y Estado. Consecuentemente, los gobiernos tienen el derecho y el deber de legislar para el conjunto de ciudadanos y ciudadanas de su país y no sólo para un grupo de gente, por muy mayoritario que éste sea.

4. La Iglesia Católica —o cualquier otra confesión religiosa— no debe recibir dinero ni trato especial de parte del Estado, sino que debe ser sostenida económicamente por sus propios fieles y por el trabajo de sus miembros.

5. Cada comunidad religiosa debe educar en la fe a sus seguidores. A la escuela corresponde la enseñanza del hecho religioso como realidad cultural en la historia de la humanidad.

6. Nuestra sociedad es plural; por esto, siempre y en todo lugar, débese respetar la decisión de las personas que optan por el divorcio, el aborto, la eutanasia o la convivencia homosexual y reclaman su correspondiente legislación civil. Desde la fe y como cristianos, debemos acompañar a las personas que viven en alguna de estas situaciones. Deseamos un esfuerzo permanente de los poderes públicos, y de la misma Iglesia, para una mejor educación en valores y en sexualidad.

7. “Atentos al gozo y a la esperança, a las tristezas y angustias de las mujeres y de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de los que sufren” (según palabras del Concilio Vaticano II), nos sentimos interpelados a construir, conjuntamente con todas las personas de buena voluntad, una tierra nueva donde reine la justicia, el amor y la paz. Queremos que la Buena Nueva de Jesús de Nazaret nos oriente y empuje a vivir libres, con igualdad y hermandad.

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ECLESALIA, 13 de diciembre de 2004

CARTA DE LA COMUNIDAD CRISTIANA POPULAR “SAN JOSÉ” DE CÁDIZ
A SU OBISPO

COMUNIDAD SAN JOSÉ (CCP), jgi@ono.com ; jucecal@ono.com

CADIZ.

ECLESALIA, 13/12/04.- La Comunidad cristiana Popular “San José” de Cádiz , ha escrito una amplia carta a su Obispo D. Antonio Ceballos con motivo de la postura de los obispos sobre las medidas sociales anunciadas por el Gobierno. Exponemos aquí las principales ideas de esa carta.

1.- Estamos verdaderamente desconcertados, perplejos y muy dolidos por el fondo y por la forma como los obispos están actuando con sus declaraciones y movilizaciones, ante este tipo de medidas que se anuncian y que están previstas en el programa electoral.

Expresiones como : “se quiere despedazar a la Iglesia Católica”,”El PSOE está acometiendo una pulverización religiosa y cultural de nuestro País”, “Las medidas anunciadas por el Gobierno son una involución cavernícola y cicuta” etc… son sólo algunas de las muchísimas que hemos escuchado estos días.

Igualmente, nos parece un gasto excesivo los millones y millones de folletos distribuidos en contra de la eutanasia ( que no está en las medidas anunciadas por el Gobierno ), y en contra de los preservativos, diciendo ( contra la opinión de la OMS ) que no son eficaces contra las infecciones sexuales y el sida.

2. Estamos de acuerdo que los obispos tienen todo el derecho del mundo a hablar y decir lo que piensan, pero nos hubiera gustado que se hubieran distribuido esos millones de folletos contra la inmoralidad que supuso la guerra de Irak. Una guerra injusta, cruel, que ha ocasionado y está ocasionando todavía miles y miles de muertos. O contra las muertes de los inmigrantes que cruzan con frecuencia el Estrecho o las costas canarias. O contra las injustas relaciones internacionales entre países ricos y pobres que ocasiona la muerte de millones de seres humanos, o por los graves problemas sociales existentes en nuestro país ( de vivienda, de precariedad en el empleo, de violencia de género etc…etc…)

3.-Estamos convencidos que nuestros obispos no acaban de saber situarse bien en la nueva etapa que en este momento se está viviendo en nuestra España Democrática . Los Gobernantes deben dictar leyes para todos los ciudadanos, sin pedir previamente el visto bueno de las autoridades religiosas, ni siquiera de la Iglesia Católica, mayoritaria en nuestro país ya que estamos en un Estado no confesional.

4.- Nos gustaría tener unos obispos más comprometidos en la defensa de los derechos humanos y de los más débiles de nuestra sociedad. Unos obispos lejos del poder, del prestigio, del dinero. Unos obispos más mediadores y aglutinadores de las distintas sensibilidades que se dan en nuestra Sociedad y no identificados con un solo partido político( el ejemplo de la COPE, la cadena de los obispos, es clarísimo)

5.- Por eso vemos muy bien que el Gobierno intente aprobar una serie de medidas de corte social que va a favorecer a muchos miles y miles de ciudadanos que están viviendo una problemática muy dura en sus situaciones personales. Y que la clase de Religión más bien debiera limitarse a una explicación de la influencia de las distintas religiones( al menos las más importantes) en la Historia de la Humanidad, pero sin ningún carácter de adoctrinamiento( que debe quedar para otros ámbitos) y mucho menos como una signatura evaluable como las demás.

6.- Porque nos gustaría una Iglesia más fiel a las enseñanzas de Jesús de Nazareth, desearíamos que la Iglesia sólo viviera de las aportaciones de sus fieles, renunciando a las cuantiosas sumas provenientes de los presupuestos del Estado. Y que el actual concordato, se revisara lo antes posible para que se adapte a una nueva situación, superada ya la época en que se firmó o se renovó.

Sólo una Iglesia así, libre, pobre, auténtica, podría ser testimonio de Jesús de Nazareth y podría ser luz, sal y levadura en medio del Mundo.

(Quien desee el texto íntegro de nuestra carta, puede pedirla a : jucecal@ono.com)

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ECLESALIA, 13 de diciembre de 2004

VUELVE LA OFENSIVA DE LA IGLESIA CONTRA EL GOBIERNO
COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE ZARAGOZA, 11/04

ZARAGOZA.

ECLESALIA, 13/12/04.- Hacía tiempo que la jerarquía de la Iglesia católica no atacaba con tanta virulencia al gobierno como lo está haciendo últimamente. Nos dicen los medios de comunicación que se está preparando una manifestación en contra de la postura que está tomando el gobierno socialista sobre la eutanasia, el divorcio, el aborto, el matrimonio de homosexuales y la enseñanza de la religión, bajo el slogan “Familia, vida, educación”. Que la jerarquía de la Iglesia católica manifieste su opinión sobre determinadas cuestiones éticas es un derecho que nadie niega; pero que quiera imponer su criterio a toda la ciudadanía en una sociedad constitucionalmente aconfesional, es intolerable. Da la impresión de que ciertos sectores del catolicismo actual quieren volver al nacional-catolicismo de la época franquista, o todavía no han salido de él. La postura que tiene sobre la vida nos parece si no falsa, al menos muy cuestionable. Decir que Dios es el dueño de la vida y hacerle único responsable de ella, es creer en un Dios que maneja a la persona humana como si fuera una marioneta. El ser humano es responsable de la vida, y de él depende que una vida sea verdaderamente humana o simplemente una vida fisiológica, vegetal o animal. A él le compete mejorar las condiciones de vida, para que el desarrollo de la persona sea lo más completo posible. Y eso es responsabilidad del ser humano, y no de Dios. Ese Dios que maneja a la persona humana no es el Dios cristiano. Por otra parte, la jerarquía puede hablar en nombre propio y de un sector de la Iglesia, el más conservador y trasnochado, pero nunca en nombre de toda la Iglesia. El sector más progresista dentro de la Iglesia no pensamos lo mismo. Por ello no hablan en nuestro nombre, porque pensamos de manera totalmente diferente, y también somos Iglesia.

Respecto al viejo problema de la enseñanza de la religión en los centros educativos públicos, pensamos que no es el lugar idóneo para la enseñanza religiosa. Estamos en un estado aconfesional, que constitucionalmente no tiene ninguna obligación de atender esta petición. Si una familia quiere que sus hijos reciban la enseñanza católica para eso está la enseñanza privada confesional. Por otra parte, el mismo derecho asiste a cualquier confesión religiosa, y no solamente a la católica, por más que sea la mayoritaria en nuestro país. Además no es el lugar adecuado para recibir una enseñanza religiosa. Para eso están las parroquias, las mezquitas, las sinagogas, y los diferentes lugares de culto religioso. La fe cristiana no es principalmente una doctrina que se aprende como cualquier otra asignatura. Es una experiencia, personal y libre, que no se hereda sino que se elige voluntaria y libremente. La jerarquía de la Iglesia católica no tiene ningún derecho en tener el privilegio de utilizar la institución educativa pública para llevar a cabo su adoctrinamiento. Es hora de prescindir de privilegios trasnochados y transmitir la experiencia de la fe desde y en la comunidad cristiana, verdadero lugar de evangelización.

Esa otra parte de la Iglesia que no se considera representada en la postura de la jerarquía en torno a los temas arriba reseñados reclama su derecho a ser tenida en cuenta , a que no se le ignore , a manifestar su opinión públicamente y a que no se hable en nombre de ella. Es la parte de la Iglesia más conservadora y reaccionaria quien así piensa, y no toda la Iglesia. Hoy muchos católicos y cristianos estamos de acuerdo con lo que plantea el gobierno, o al menos respetamos lo que él decide. Hace tiempo que se acabó la pertenencia sociológica a la Iglesia católica.

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ECLESALIA, 13 de diciembre de 2004

LO QUE DICE LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA
NO ES “PALABRA DE DIOS”, NI LA VOZ DE TODOS SUS MIEMBROS

COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE GRANADA, Secretaría Técnica

GRANADA.

ECLESALIA, 13/12/04.- Somos muchas las comunidades de base que revindicamos nuestro derecho a disentir.

Nos sentimos pertenecientes a la comunidad de Jesús y con el mismo derecho que los obispos a opinar, aunque sea de manera radicalmente distinta y a veces contraria.

Somos conscientes de que la Jerarquía apoya y se siente apoyada por la derecha política más conservadora y por los grupos eclesiales más ultraconservadores: Opus dei, neocatecumenales (Kikos), comunión y liberación...que alienta a manifestarse y a presionar socialmente cuando siente amenazados sus criterios, generalmente por gobiernos de corte más social.

Porque somos iglesia entendemos que la escuela pública y subvencionada debe ser laica y la religión como catequesis o moral debe relegarse a las parroquias y a las comunidades de fe.

Porque somos iglesia entendemos que el estado no debe subvencionar a ninguna Iglesia, y serán sus miembros, si quieren, quienes la mantengan.

Porque somos iglesia entendemos que es el amor maduro y adulto el ingrediente fundamental para constituirse en pareja o matrimonio sea cual sea la opción sexual que uno tenga o elija, con plenitud e igualdad de derechos civiles .

Porque somos iglesia tenemos derecho a plantearnos de manera distinta a la jerarquía temas tan personales como la eutanasia, las células madre, el aborto, la sexualidad…

Porque somos iglesia pensamos que ni ésta ni ninguna confesión religiosa debe manipular cuestiones pertenecientes a la sociedad civil, de la que forman parte todo tipo de personas, creyentes y no creyentes, y por las que esta misma sociedad se ha pronunciado a través de los cauces democráticos y representativos de los que se ha dotado.

Porque somos iglesia instamos a la jerarquía a ser voz de todos y no sólo de los que piensan como ella y sobretodo a no contribuir a la crispación y al enfrentamiento social.

Apostamos decididamente por una Iglesia sin privilegios que sea capaz de inculturarse y ser fermento en las sociedades laicas, plurales y democráticas, promoviendo ciudadanos activos que vivan y luchen por la paz, la libertad y la justicia, con una opción decidida por los pobres y los que sufren.

Creemos firmemente que la Iglesia debe ser una comunidad de comunidades sin discriminaciones de orientación sexual y género en el acceso a los distintos ministerios comunitarios.

Nos parece importante alentar y fomentar espacios de encuentro eclesial para compartir experiencias y aunar esfuerzos; para alzar una voz en contra del miedo a los cambios y a dejarnos interpelar por el Espíritu y el proyecto de Jesús de Nazaret.

Compartimos el testimonio de muchas comunidades cristianas, grupos y personas que trabajan conjuntamente con otras de diferentes religiones y también ateos, para conseguir una mayor justicia social y en definitiva una verdadera felicidad para todos los seres humanos.

Nos identificamos con una espiritualidad no basada en el temor y el pecado, sino en la alegría que viene de la promoción de todo ser humano en su crecimiento personal, hacia la liberación de toda sumisión, codicia, rencor y desconfianza.

Finalmente, ante la coyuntura actual de tensiones entre el gobierno y la jerarquía eclesiástica, exigimos de nuevo que el sentir plural que hay dentro de la Iglesia sobre los temas que se están debatiendo pueda expresarse con libertad y sea escuchado con pleno derecho. 

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ECLESALIA, 14 de diciembre de 2004

 ‘LAICISMO, LAICIDADAD, ESTADO LAICO’

Postura compartida en relación con el enfrentamiento obispos-gobierno

CERCA DE UN CENTENAR DE CRISTIANAS Y CRISTIANOS; 06/12/04, día de la constitución española

ÁVILA.

ECLESALIA, 14/12/04.- En Ávila, entre el 4 y el 6 de diciembre pasados, hemos celebrado las “39 Conversaciones de Ávila”, en el que hemos dialogado sobre Laicismo, laicidad, estado laico. Al final del Encuentro nos pareció oportuno manifestar por escrito de manera breve la postura compartida en relación con el enfrentamiento obispos-gobierno. Las “Conversaciones” se iniciaron en el año 1965, promovidas por la revista Pastoral Misionera. Desde entonces se han venido celebrando ininterrumpidamente. Desde el año 1996 nos cobija la revista Frontera, que es continuadora actualizada de Pastoral Misionara.

Reunidos en Ávila casi un centenar de cristianas y cristianos procedentes de nueve Comunidades Autónomas*, vinculados a la revista FRONTERA, para conversar sobre la laicidad, el laicismo y el estado laico, entre el 4 y 6 de diciembre, queremos manifestar:

  1. Nuestra conversación nos ha llevado desde el principio a compartir los conceptos más utilizados en el debate actual. Así, consideramos el laicismo como el movimiento histórico, iniciado varios siglos atrás, que busca la emancipación del espacio público respecto a cualquier tutela o imposición religiosa, afirmando a la vez la autonomía de cada persona para optar libremente entre opciones culturales, morales y espirituales diversas. En su sentido más riguroso, el laicismo es inclusivo, es decir, crea un ámbito público abierto a la expresión de cualesquiera formas de pensar y sentir, con el único límite de la paz pública. En consecuencia, laicidad es la característica del Estado laico constituido como organización jurídica y política, al servicio de la totalidad de los ciudadanos, en la que ninguna ideología, cultura o confesión religiosa se impone al conjunto de la ciudadanía, ni limita su desarrollo.
  2. La laicidad de la sociedad española es fruto de un largo proceso histórico, acelerado en las últimas décadas, cuya complejidad no debe ser desconocida a la hora de resolver las nuevas situaciones. Sin ser todos históricamente nuevos, por diversas razones han adquirido relevancia en la opinión pública problemas tales como la aceleración de trámites para la obtención del divorcio; la ampliación de nuevos supuestos en la interrupción del embarazo; el reconocimiento legal del matrimonio de personas homosexuales, incluida la posibilidad de adoptar; la apertura legal de vías de investigación bioética, hasta ahora oficialmente cerradas; el replanteamiento de la ordenación de la enseñanza de la religión en la escuela y la reconsideración de los acuerdos del Estado español y la Santa Sede referidos a la financiación de la Iglesia católica en España.
  3. Frente a la reducción frecuente del debate ético-político entre los Obispos y el Gobierno a temas relacionados con la moral sexual y familiar, hemos proyectado nuestra mirada a otra lista de temas de interés para la ciudadanía, que serán objeto de atención política en estos próximos años y podrían ser tal vez puntos de debate y colaboración entre creyentes y no creyentes, así como entre gobiernos e instituciones religiosas: la guerra preventiva; el diálogo de civilizaciones; la cooperación internacional; la generalización y mejora de la protección social; las políticas contra la violencia de género; las políticas de control de la telebasura, sobre todo en su relación con los menores; las políticas de inmigración, etc.
  4. Ante los temas aludidos, el marco de un Estado laico como el que nos cobija, aun con las deficiencias que otros ciudadanos y nosotros mismos constatamos cada día, es quizá el único adecuado para construir una sociedad plural y democrática de mayor calidad. Los aquí reunidos nos reconocemos ciudadanos y cristianos en este estado y en esta sociedad, junto a otras y otros ciudadanos de diferentes tradiciones religiosas o agnósticas, culturales y sociales. Las dificultades que surjan en este camino seguirán siendo una provocación estimulante para arrimar nuestro esfuerzo al esfuerzo de nuestros conciudadanos.
  5. Pero no basta la buena voluntad ni la generosidad. Los que nos atrevemos a hablar en nombre de nuestra condición de cristianos, tenemos un motivo añadido para exigirnos información y estudio rigurosos de cada uno de los temas enunciados, no sea que, en lugar de revelar a Dios, estemos velando su manifestación a través de los signos de estos tiempos.
  6. Al Gobierno de España y a la Jerarquía de la Iglesia Católica les pedimos que, en el ejercicio de su respectiva autonomía, establezcan un diálogo sincero, acorde con el espíritu de cooperación apuntado en la Constitución.
  7. Tras 26 años de Constitución democrática, y a la vista del acelerado cambio cultural y social registrado en nuestro país, creemos que es tiempo propicio para afrontar la actualización de los Acuerdos entre la Santa Sede y España, así como los del Estado con las restantes confesiones religiosas de notorio arraigo social.

Para más información: albarran@mi.madritel.es

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ECLESALIA, 16 de diciembre de 2004

 ‘HEMOS TOCADO EN LA LLAGA’

JOSÉ LUIS CORTÉS SALINAS

MADRID.

ECLESALIA, 16/12/04.- "Tus amigos no te olvidan" es, dentro de la Biblioteca Cortés (PPC), una propuesta de reflexión sobre la Iglesia (o, mejor, la comunidad de Jesús) a partir de los Hechos de los Apóstoles. Una comunidad que se hace grande precisamente porque no se cierra en sí misma, sino que se abre, comprendiendo, por don del Espíritu, que hay mucha riqueza y mucho don de Dios en los que son distintos, en los que piensan distinto (samaritanos, heterodoxos), en los que sienten distinto (el eunuco, los homosexuales), en las mujeres (pilar robusto de la nueva comunidad), en los no religiosos (Cornelio, los ateos)... Y con todos ellos, sin exclusiones, pone en marcha el Reino.

Este es el texto que, como "Carta a Teófilo", cierra el capítulo dedicado al eunuco que Felipe encuentra yendo de Jerusalén a Gaza (un tema que nuestros jerarcas han contribuido a poner de actualidad).

LOS QUE SIENTEN DISTINTO*

Bueno, Teófilo, creo que con esto de los eunucos hemos tocado en la llaga, hemos llegado a un punto sensible en cuanto a los destinatarios del mensaje de Jesús. Porque parece que si hoy día hay alguien que está excluido de su comunidad de buenas noticias, alguien “impuro” por antonomasia, son precisamente ellos: aquellos y aquellas que no sienten como la media estadística, que no se enamoran como la media, que no practican el sexo de acuerdo con las estadísticas. Nunca, que yo sepa, en la historia del cristianismo hubo tanto documento ni se dedicó tanta artillería contra un colectivo en base exclusivamente a sus peculiares sentimientos.

A mí me cuesta escribir sobre este tema, pero no porque lo considere escabroso, sino porque soy incapaz de comprender los argumentos de la otra parte, la parte de los condenadores. Soy incapaz de entender cómo alguien puede negar la realidad, la existencia de sensibilidades distintas, de inclinaciones sexuales diversas, cuando estas no son una opinión, sino un hecho, tal vez minoritario (¿realmente tan minoritario?), pero tan real como la otra realidad, la de la mayoría; por qué alguien se empeña en hablar del día y de la noche, ignorando el atardecer, la penumbra, el anochecer, la noche profunda, el rosicler, la aurora, el arrebol, el amanecer, la mañana, la media mañana, el mediodía, la tarde... La flor es masculino en italiano (“il fiore”, el flor), en francés es masculino la tarde (“le soir”, el tarde), en alemán es masculino la luna (Der Mond, el Luna)... Es así: nadie se escandaliza por ello, por raro que nos resulte ir contra costumbres “de toda la vida”. Es así, y así es “no más”.

Me dicen que este maniqueísmo sexual, este tener que estar necesariamente de una parte o de la otra, se basa en la propia naturaleza, que nos hizo a todos o machos o hembras.

La verdad, me parece un postulado poco inteligente y más bien vergonzoso, porque reduce la esencia del hombre y de la mujer a la genitalidad, cuando si algo tiene el ser humano de específico, algo que lo distingue de los animales, no es el sexo, en lo que somos parecidísimos, sino su capacidad para superar sus limitaciones fisiológicas con sus cualidades típicamente humanas (el cerebro, la inteligencia, el corazón). Puede ser que aparatos genitales los haya solo de dos tipos, pero con un cerebro humano con cien mil millones de neuronas, cada una capaz de establecer diez mil sinapsis, resulta evidente que hay miles de formas diferentes de ser “normal”.

¿Qué habría sido de toda la cultura humana si mujeres y hombres se hubieran limitado a seguir sus instintos primarios (muy respetables, pero primarios)? Alguien ha podido escribir, a propósito de estos aspectos, que lo mejor que ha dado de sí mismo el ser humano lo ha hecho siempre “contra naturam”, puesto que, efectivamente, seguir nuestra “naturaleza” nos habría llevado a pasar la vida acoplándonos sexualmente, cuando no matándonos unos a otros, o dominándonos por la fuerza unos a otros: cosa que no pocas veces sucede pero que, desde luego, no se puede presentar como culmen de la humanidad ni mucho menos de realización evangélica.

Me dicen que solo en la familia heterosexual tienen garantizados los hijos los referentes básicos: padre y madre.

Lo cual es dar por asentado, en primer lugar, que la principal finalidad de cualquier pareja sea la reproducción, argumento muy querido por algunos que jamás se reprodujeron, pero demasiado “animal”, que ignora o minusvalora todos los aspectos de enriquecimiento personal, de manifestación del amor, de ayuda mutua y de compañía... y que reduce este argumento al primero, es decir, vuelve a entender cualquier relación entre seres humanos en clave sexual, o, hablando en plata, concibe la pareja como instrumento para el aparejamiento que produce hijos. Sabemos cuánto le debe este argumento a la mentalidad típica de una sociedad campesina en la que los hijos (aquellos que sobrevivían a las muchas enfermedades) eran la única riqueza de los proletarios, su prole, además de cantera para fieles de la Iglesia y semillero de vocaciones religiosas. La verdad, no me gustaría tener que defender esta postura en cualquier foro medianamente civilizado.

Eso, por no sacar a colación el triste ejemplo que una buena parte de las parejas rigurosamente heterosexuales constituyen para sus hijos. Y no hablo solo de los casos evidentes de violencia doméstica, un fenómeno siempre existente y que ahora aflora en una espantosa progresión. Por cada ejemplo de pareja heterosexual armoniosa y bien avenida, ¡cuántos desencuentros, cuánta frialdad, cuánto odio acumulado, cuánto aburrimiento, cuánto consumismo ofrecido a los hijos como único ideal de vida! ¿Sería este el ejemplo a proponer a los hijos para que los hijos se realicen “como Dios manda”?

Se sigue considerando imprescindible e innegociable que cada niño y cada niña tenga los dos referentes, el masculino y el femenino. ¿Pero es realmente así? ¿Importa más el referente sexual que el amor entre los padres, del sexo que estos sean, la entrega y el respeto mutuo, la dedicación a los hijos? ¿Es que los referentes de sexo no los encuentra el niño en la sociedad mayoritariamente heterosexual en la que se mueve? ¿Qué significa ser “madre”? ¿No puede un homosexual masculino ser “madre”? ¿Es que todos los padres son para sus hijos referentes modélicos de virilidad, y todas las madres de feminidad? Querido Teófilo, yo me temo que, como en tantos otros campos, también aquí este argumento sea más fruto de la costumbre, de la rutina, de la pereza en el pensar que de auténtico y profundo requerimiento. Y lo que en ningún caso me parece justo es recurrir a un modelo perfecto de pareja cuando se habla de heterosexualidad y acumular las más amenazadoras nubes negras cuando no. Yo creo que cuando lo que se defienda de una familia no sean las formas externas y jurídicas, sino el amor, la entrega, la capacidad de sacrificio... la diferencia entre los sexos, aunque siga siendo lo habitual, no será lo principal a defender en la familia.

Me dicen que las parejas homosexuales son inestables.

Pero lo son cada vez menos, y lo serían menos aún, creo yo, si la sociedad colaborara a su estabilidad, en lugar de plantearle continuos impedimentos y poner lo más difícil posible la construcción de una relación asentada entre sus miembros. Eso por no compararlo con la estabilidad de las parejas heterosexuales, con un porcentaje de divorcios que pronto superará al de fidelidad.

Me dicen que los homosexuales son promiscuos, que solo piensan en el sexo...

Sin comentarios. He oído aducir este argumento a mentes auténticamente sucias, cuando no frustradas o envidiosas. Y aunque fuera así (que no lo es) ¿es que no defendíamos más arriba unas parejas heterosexuales en las que lo primordial parecía ser la relación sexual, hasta el punto de establecerlo como norma sine qua non?

SEXUALMENTE CRISTIANOS

Pero no quisiera, amigo querido, quedarme en ese toma y daca de argumentos que podríamos utilizar hablando con cualquier grupo de personas. Porque aquí no estamos considerando el caso de los homosexuales en sí o de las parejas, sino de los homosexuales en la comunidad de Jesús. ¿Hizo bien Felipe, a pesar de sus iniciales reticencias, en admitir en la comunidad a un eunuco? (ya sé que no todos los exegetas aceptarían esta identificación entre eunuco y homosexual, pero, en cualquier caso, se trataba de gente con una sexualidad peculiar, ciertamente no la norma. Y, fuera o no fuera eunuco, el problema de los homosexuales en la Iglesia existe y es real). 

En el evangelio no hay ni una sola condena por motivos sexuales (todo lo contrario: considérese el lugar otorgado a las putas) y tampoco por motivos homosexuales (Jesús muestra su admiración por la fe del centurión que tenía un siervo “a quien quería mucho” –“En todo Israel no he hallado una fe así”-, y ama abiertamente al joven que había observado la ley desde niño, entre otros casos). Es cierto que el evangelio nos aporta una normativa moral (no todo da lo mismo), pero esas normas no están precisamente basadas en la entrepierna, sino mucho más hondo. En el amor entre homosexuales, por ejemplo, es mucho más decisivo, según esa norma, el elemento amor que el elemento homosexual. Y para valorar ese amor habrá que ver la calidad del amor, no el adjetivo.

A pesar de lo cual, nuestros benditos guardianes de la fe persiguen sospechosamente y con fruición verdaderamente sorprendente todo aquello que tenga que ver con el sexo, y tanto más si se trata del sexo “desviado”, negándoles el pan y la sal dentro de la iglesia. Afirmando, naturalmente, con típica y sibilina hipocresía, que lo que condenan no es a las personas sino su desviación: ¡como si la sexualidad fuera separable de la esencia más íntima de una persona! Mientras la Iglesia siga pensando que la homosexualidad es cuestión de sexo, no entenderá nada. Como tampoco entiende nada cuando supone que el sexo, cualquier sexo, es cuestión de genitalidad.

Cuando (y no falta mucho) la homosexualidad sea vista como una opción perfectamente natural (porque es perfectamente natural), nos asombraremos de que hubiera en otro tiempo otra forma de verlo, y de que alguien pudiera condenarlo de un solo brochazo, como hoy nos cuesta creer que hubo un tiempo en que se mandaba a la hoguera a la gente por defender la circulación de la sangre. Ya es triste que, después de milenios de persecución de la homosexualidad, actualmente la Iglesia se haya quedado prácticamente sola en esa condena. Eso sí: como siempre, segura de sí misma, aunque sea en contra de un clamor mundial, aunque sea en contra de lo más humano de la humanidad, aunque sea en contra del evangelio mismo. Mientras el capitalismo más desvergonzado campa y crece; mientras el Tercer Mundo ha bajado ya del 3º al 7º lugar; mientras estamos enfrascados en un enfrentamiento entre civilizaciones, todo lo que se le ocurre a la Iglesia a principios del siglo XXI es lanzar una cruzada contra los matrimonios homosexuales. ¡Cuántos siglos perdidos! ¡Qué falta de perspectiva histórica! ¡Qué dejación de responsabilidad!

Si yo, en fin, no veía argumentos para excluir a los homosexuales de la sociedad, ¿qué argumentos puedo encontrar, como cristiano, para excluirlos de nuestra comunidad o, peor aún, para obligarlos a entrar en ella renegando de su modo más íntimo de ser? Porque aclaremos que de lo que se trata no es simplemente de aceptar a los que sienten distinto, de “tolerarlos”, como a veces se hace, sino de aprovechar positivamente el don que Dios nos ha hecho haciéndonos distintos: los carismas de todos, la sensibilidad propia de cada uno.

BENDITA AMBIGÜEDAD

Yo creo, Teófilo, que también aquí los cristianos deberíamos ser anunciadores de un mundo nuevo, más inteligente y más humano. Y lo mejor que tienen los seres humanos es que no responden a unos esquemas simplistas marcados por un cacho de carne; que son capaces de emociones distintas, de complejidades y sutilezas muy ricas, de un abanico de sentimientos enorme, y todos con igual honradez. El simplismo es propio de mentalidades zafias, y el maniqueísmo sexual es tan condenable como el otro, porque no existe un reino de Dios y un reino del diablo. El sexo es, mal que le pese a alguien, uno de los más hermosos regalos que Dios ha hecho a la creación. Quien juzga con criterios simplistas, aunque se trate de la mismísima Iglesia, nunca entenderá al ser humano, acusación bien grave tratándose de la casa de Dios entre los hombres.

Cada uno es como Dios lo ha hecho, y por eso está llamado a ser, en sí mismo, el colmo de la perfección. Y si alguien ha sido creado homosexual, tiene todo el derecho a sentir como tal y a vivir como tal hasta el fondo. No seremos juzgados con criterios estándares. El homosexual será criticado si no vivió a fondo su sexualidad propia, don de Dios; si se engañó a sí mismo o a otros; si se avergonzó de su condición; si no fue homosexual hasta el fondo, como lo será el heterosexual con su condición.

La pluralidad de sentimientos, como la de opiniones, enriquece a la comunidad, uno de cuyos gozos consiste en acoger con alegría la diversidad de dones y carismas. En el caso concreto de los homosexuales, su sentir diverso les da una particular agudeza para oponerse a cualquier rígida clasificación, para poner en duda todo orden precipitadamente establecido, para soñar con mundos nuevos, como desde hace tiempo lo vienen haciendo con la moda, los estilos, el arte; para inducirnos a sospechar de una excesiva cerebrización del mundo, reivindicando el papel del sentimiento que tan parecidos nos hace a Dios, Padre misericordioso.

Aunque solo fuera por prudencia, la Iglesia debería ser mucho más comedida en sus condenas a los homosexuales, porque sin ellos se habría quedado, todos el mundo lo sabe, sin sus mejores artistas, sin muchos y excelentes músicos, muchos literatos, una pléyade de presbíteros y hasta algún papa (por lo menos durante el Renacimiento).

Bendita sea entonces la complejidad, porque es claro que el crecimiento le viene al hombre por la aceptación de la mayor diversidad de que sea capaz, sin volverse loco. La gran conquista de nuestros primeros padres fue entender el bien y el mal, y, sobre todo, el bien y el mal que hay en cada cosa: la ambigüedad, los matices. Bendita sea la multitud de impulsos que Dios ha puesto dentro de cada uno de nosotros, homo y héteros: ¡cuándo llegará el día en que reconozcamos abiertamente todo lo que somos y lo que sentimos, sin vergüenzas, dejando de dar nombres vergonzantes a inclinaciones afectivas que no encajan  en los modelos políticamente correctos!

Repito: la comunidad cristiana debería ser abanderada de esta profunda liberación sexual: no como una incitación estúpida a la promiscuidad, sino como una respetuosa celebración de algo a lo que Dios, en su creación, ha concedido tanta importancia que sin ello sería simplemente imposible.

DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE

Al final, querido Teófilo, el dilema sigue siendo siempre el mismo, ya se trate de samaritanos, eunucos, leprosos, rameras o publicanos: la cuestión es si confesamos que en la aproximación a Dios y a la causa de su reino importan las cosas más superficiales (cómo se viste uno, cómo piensa, cómo practica el sexo) o las más profundas: qué hay dentro de su corazón. Me parece que en eso Jesús no tenía ninguna duda, y que tenía claro que cuando de lo que se trata es de lo más interior del ser humano (su relación con Dios) importa únicamente lo más interior de cada uno. Lo inexplicable es que haya cristianos que hagan caso todavía a nuestros pastores cuando nos instan a que nos quedemos en el aprisco en vez de ir a buscar a la oveja “perdida”. Que no sea así en nuestras comunidades.

Precisamente porque me siento en mis entrañas hijo de la Iglesia de Jesús y heredero de su buen anuncio, precisamente porque me siento con tanto derecho como los de derechas, me da rabia que, en este como en otros temas, la postura oficial sea tan ciega, y los seres humanos no reciban de nosotros, siempre y en todo lugar, mensajes entusiasmantes. El sexo en todas sus manifestaciones es algo importantísimo, algo que nos hace temblar, que nos pone en contacto con energías cósmicas ¿Cómo se puede despachar en dos condenas y un listín de amenazas? ¿No podría la Iglesia tener, por una vez, una doctrina bonita y alegre sobre el sexo? ¿Es preciso que siempre sea la serpiente la que se lleve la parte mejor?

         No, por gracia de Dios.

         No, mientras nuestra luz sea Jesús.

         Un beso de Cortés.

* CORTÉS, José Luis; Tus amigos no te olvidan; PPC editorial; Madrid 2004; págs. 191-198. 

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ECLESALIA, 17 de diciembre de 2004

LA NAVIDAD DE PAPEL MONEDA

JAIRO DEL AGUA, jairoagua@caminantes.jazztel.es

MADRID.

ECLESALIA, 17/12/04.- Cada año nos ponen antes la navidad. Una navidad con minúscula, pequeña y mercantil, que abarrota los escaparates de suculentas ofertas, tan sofisticadas como innecesarias. Nuestros munícipes colaboran al festejo con sus bombillas de colores. La importación de interesada y barriguda imaginación siembra el ambiente de gordinflones colorados, ajenos a nuestra cultura.

Nuestras aspiraciones cristianas se tambalean y claudican ante la avalancha de profanos intereses. Nos ilusiona la paga extra, ganada con el heroísmo de todo un año, pero, apenas conseguida, la canjeamos por superfluidad. ¡Qué poco valoramos nuestro esfuerzo! No podemos permitir que nuestros hijos conozcan la recia y forzosa austeridad de años pretéritos. Hay que introducirles en el consumismo injusto, en el capricho fofo, en el gregarismo patrocinado por los traficantes de banalidad. ¡Que no se frustren, podrían sufrir traumas síquicos irremediables! Hay que compensarles de nuestra dilatada ausencia, de nuestra falta de atención, de nuestra nula escucha. Trabajamos mucho y no tenemos tiempo para hacer familia. Ahora, en esta navidad flácida y bullanguera, es imprescindible compensar ese vacío con unos regalos muy relucientes, muy ruidosos, muy agresivos; hay que canalizar la violencia mamada día a día en la televisión y en los videojuegos.

Todavía me escuecen y emocionan las suaves palabras de mi madre anciana ante aquel regalo caro: "No quiero joyas, hijo, te quiero a ti, tu presencia, tu voz, tus besos. Prefiero que me cuentes cómo en el trabajo tu honradez puede a tu ambición; cómo tu mujer y tus hijos disfrutan de tu bondad y de tu ejemplo; cómo respondes a los que te necesitan. Soy feliz, hijo mío, comprobando que la Navidad corre por tus venas, que vas haciendo nuevo cada año el tesoro que yo te transmití".

¡Cómo no me voy a rebelar contra esa navidad de papel moneda que colma los bolsillos hartos y vacía los corazones! Me repele la importación de vanas costumbres que agreden nuestras tradiciones y nuestra fe. Lo sé, para muchos la navidad no es más que un tiempo de banquetear y bullir con el efímero desplome del calendario. Nuestro Pablo ya lo advertía: "Hay muchos entre vosotros, de quienes muchas veces os hablé, y ahora tengo que repetirlo con lágrimas en los ojos, que son enemigos de la cruz de Cristo; su fin será la perdición, su dios es su vientre, su gloria sus vergüenzas y tienen puesto su corazón en las cosas de la tierra"  (Fil. 3, 18-19).  Pero me duele que los cristianos, los que debiéramos celebrar con alegría y paz el abrazo de Dios a nuestra querida Humanidad, caigamos en el ruido pagano, en la exaltación del alcohol, en el olvido de quienes nos observan estupefactos y ateridos desde su impotente miseria.

Cuando veo instalar las luces multicolores del ayuntamiento, me dan ganas de gritar: ¡Diógenes coge esas innecesarias bombillas y recorre el Consistorio!  A ver si, por fin, encuentras un hombre,