14 - Noviembre 2002. Reflexiones        

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El País

04/11/02

Gracias, Monseñor

Antonio F. González

ECLESALIA

08/11/02

Algunas reflexiones sobre el filme ‘El crimen del padre Amaro’

Mª Eugenia Sánchez

La Vanguardia

10/11/02

Creer después de la cristiandad

Oriol Domingo

ECLESALIA

13/11/02

Diluyendo fronteras

VV.AA.

ECLESALIA

14/11/02

Aumenta la participación de jóvenes teólogas

Carmen Bernabé

ECLESALIA

18/11/02

Nace una asociación vinculada al Instituto de Pastoral de Madrid

Irene Vega

ECLESALIA

21/11/02

Refutar al Samaritano

Javier Bosque

ECLESALIA

22/11/02

Dentro y Fuera

VV.AA.

ECLESALIA

29/11/02

Nuevo libro del dibujante José Luis Cortés

Redacción de Eclesalia


El País, 4 de noviembre de 2002

GRACIAS, MONSEÑOR

ANTONIO F. GONZÁLEZ PÉREZ, hasta este curso profesor de religión en un centro de Móstoles

MADRID

Después de 13 años dando clases de religión católica en un instituto público de su diócesis, me toca decir adiós, no sin antes darle las gracias. Gracias por confiar en mí en el pasado y proponerme ante la Administración como profesor, pero gracias sobre todo por desconfiar de mí (y de todo el colectivo de profesores de religión) en el presente. Ha sido esta desconfianza permanente, traducida en contratos eternamente temporales, sin garantías de continuidad y acompañada de sutiles y continuas amenazas, lo que me ha llevado a buscarme la vida en otra cosa.

Durante estos 13 años me he dedicado por entero a mis alumnos como profesor de religión, como tutor en ocasiones, y siempre como educador, en el amplio sentido del término. He disfrutado enseñando, asumiendo los retos que implica la educación en estos tiempos, reflexionando de modo permanente sobre la práctica, aportando lo mejor de mí mismo. Pero gracias a su desconfianza y a la de sus hermanos obispos me he visto abocado a afrontar mi vocación de educador desde otra especialidad diversa de la religión. Mi pasión por la educación tiene que ser compatible con mi responsabilidad como padre de tres niñas. Es por ello que durante años me he privado de vacaciones, de descanso y de sueño para sacar unas oposiciones en otra especialidad, ya que ustedes no aceptan oposiciones para profesor de religión. Hoy, por fin, encuentro la estabilidad laboral que ustedes siempre me negaron, pese a las permanentes reivindicaciones del colectivo. Me llevo conmigo las amenazas de despido y el miedo pasado. Quedan en mi cuerpo 28 días de huelga de hambre reivindicando esta misma estabilidad.

Supongo que todo esto le suena a chino, señor obispo. Ustedes no saben lo que es pagar un piso, no saben de hijos ni de números rojos a fin de mes, no saben de precariedad ni de incertidumbre, ustedes nunca han pasado miedo pensando en el pan de mañana. Ustedes oyen cosas, pero ustedes no entienden. Y espero que sea así. Porque si de verdad entienden, apelo a su responsabilidad, no ya como obispo, sino como persona. ¿Cómo tolera que en su diócesis se amenace a los profesores de religión? ¿Por qué permite la permanente incertidumbre en que vive este colectivo? ¿Por qué ha apoyado de modo explícito y claro ese contrato basura que deja a los profesores sin la protección propia que merece cualquier trabajador de este país? Seré todavía más claro: ¿cómo consiente que cada curso se reduzca horario y sueldo a ciertos profesores de religión?, ¿por qué ha cesado a padres y madres de familia simplemente porque no son de su cuerda? Sí, ya sé que nunca dicen ustedes que ése sea el motivo, tampoco suelen confesar los verdaderos motivos los empresarios sin escrúpulos y los explotadores. Hay mil razones para despedir a la gente honesta y crítica. Monseñor, el daño no es menor porque se haga sin hacer ruido, con gesto amable y con clergyman.

Me resisto a creer que su postura sea definitiva. Confío en que usted y sus hermanos obispos reconsiderarán el asunto. Espero que su sensibilidad humana se imponga sobre la insensibilidad de quien dirige una institución.

Me despido de usted como profesor de religión, pero como creyente seguiré reclamando su responsabilidad. No es suficiente tener cara de buena persona y hablar con 'sensibilidad' de lo humano y lo divino. Hacen falta gestos, hechos que muestren que ustedes creen en lo que dicen. De lo contrario se constituyen en escándalo para las gentes de buena voluntad y para los muchos creyentes que les tenemos por pastores.

No hay mal que por bien no venga. Paradojas de la vida: después de lo mucho que he pasado como profesor de religión católica, hoy, al despedirme, debo darle las gracias.

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ECLESALIA, 8 de noviembre de 2002

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL FILME 'EL CRIMEN DEL PADRE AMARO'

Presentadas en un Panel llevado a cabo en al Universidad Iberoamericana de Puebla

Mª EUGENIA SÁNCHEZ, 26/08/02

PUEBLA (MÉXICO).

Introducción.

La película mexicana “El Crimen del Padre Amaro” provocó una polémica tan amplia antes de ser exhibida que obviamente era necesario verla para analizarla y hacerse un juicio propio. En este artículo se presentan algunas reflexiones sobre dicha película y sobre el impacto que produjo, porque ambos se volvieron inseparables.

1. La factura de la película

No se qué tan válido es separar la forma del fondo en el análisis de una obra artística , pero en este caso quisiera empezar haciendo unos comentarios sobre la forma. La película me pareció desde este punto de vista, bastante buena. La actuación de los personajes, el manejo de los tiempos, de la fotografía, de los contrastes, del desarrollo de la trama es de buena calidad. Al menos esa fue mi primera impresión. Sin embargo, después de escuchar al Mtro. Jorge Basaldúa, en un panel llevado a cabo en la Universidad Iberoamericana (En el Panel ¿Cuál es el crimen del Padre Amaro? . Universidad Iberoamericana Puebla. 26 de Agosto de 2002), vi con mayor claridad lo que él enfatiza, que la película está conformada por demasiados estereotipos

2. El tema: La crítica al clero

La obra de Eça de Queiroz es una crítica a la sociedad burguesa de Portugal en el Siglo XIX, sociedad plagada de hipocresías, y de una religiosidad nada sana. Vicente Leñero, escritor católico, hace una adaptación al México actual, y a decir verdad no lo logra muy bien, ni el ambiente del pueblo ni el párroco español ni los aspectos de la religiosidad popular ubican al espectador en el contexto de la realidad nacional. En todo caso la película de Carrera es una crítica clara y directa al clero, válida en términos generales, pero que sería injusto y poco honesto generalizarla. Estas críticas están, en su mayoría , representadas por los personajes., y podrían sistematizarse de la siguiente manera:

- Un clero cómplice del poder y que acaba involucrado en las corruptelas

del mismo, representado en la película por el párroco del pueblo, el padre Benito, por el Obispo y poco a poco por el mismo padre Amaro.

- Un clero reprimido sexualmente por la imposición del celibato y que lo orilla a llevar una doble vida. Eso le ocurre al padre Benito y al padre Amaro.

- Un clero que por preservar la imagen de la institución y la propia carrera

eclesiástica llega a crímenes como el caso de la muerte de Amelia.

- Un clero que de todas esas anomalías no rinde cuentas ni a la sociedad ni al conjunto de la Iglesia y que además permanece impune, como ocurre con las acciones de varios de los sacerdotes que salen en la película.

- Un clero que vuelve fanática a la gente, representada ésta última por Dionisia.

- Un clero dividido entre los que están con los poderosos, como el Obispo y el padre Benito, y los que están con los pobres, como el padre Natalio.

Desgraciadamente estas críticas, por muy duras que parezcan, corresponden la una realidad que cada vez será más difícil de ocultar como lo ha sido hasta ahora. Pero también es cierto que no es toda la realidad, y la película no deja ni una sola apertura a otros aspectos benévolos del mundo eclesiástico.

Seguramente la intención de los productores y mis expectativas eran diferentes. Me parece que el tema, importante para nuestra sociedad, podría haberse tratado con más hondura y de manera más analítica. Me pareció que se maneja con mucha superficialidad y de una forma un tanto caricaturesca. El tratamiento de la vida del padre Benito, el párroco español ( de hecho en el Clero Diocesano de México es muy difícil encontrar un párroco español) que recibe limosna de los narcotraficantes a cambio de encubrimiento y servicios religiosos, y construye con esas limosnas un hospital, es muy simplista. Hay suficientes evidencias para suponer que eso existe en la realidad, pero seguramente en medio de muchas tensiones que no aparecen. De la misma manera me pareció pobre el manejo del Padre Amaro, que tal vez por su deficiente actuación , aparece indiferente ante el drama que está viviendo ¿O eso es lo que quiso decir el autor del guión? Incluso el Padre Natalio no sale bien parado, pues aunque representa al sacerdote que, en fidelidad al Evangelio, se ha comprometido con los pobres, que lucha por la justicia y por eso mismo no se hace cómplice de los arreglos entre el obispo y el poder, al final aparece como vinculado con el asesino que obtuvo las fotos del párroco con los narcotraficantes. Se intentan explicitar las tensiones y rupturas al interior de la Iglesia, pero con mucha menos densidad de como ocurren en la realidad. Tal vez me esperaba una película cercana a la tonalidad de la obra de Teatro “ El Candidato de Dios”, de Basurto o de “Romero”.

Sin embargo, en toda la trama y como trasfondo de las críticas, hay algo importante que está implícito, y que me parece de una gran relevancia: que toda institución vertical, con el poder concentrado en la cúpula tiende a desvirtuarse, a corromperse y acaba dañando a sus miembros.

Finalmente, aunque el tema central es la crítica al clero, sale un personaje que de alguna forma representa a los “feligreses”, Dionisia. Esa mujer demente y perversa , que mezcla un fanatismo a ultranza y una falta de ética elemental, poco tiene que ver con la religiosidad del pueblo mexicano. Tal vez se quiso con ese personaje y su entorno, significar la religiosidad subterránea de raíces prehispánicas y coloniales que está presente de manera intensa en nuestra patria, esa especie de religión paralela relacionada con la curandería y la brujería que atraviesa todo el México Profundo. Pero aunque esa religiosidad popular es ambigua, al igual que la no popular, no tiene esa tonalidad perversa que representa esa mujer. Se evidencia un desconocimiento importante en este terreno. Y el asunto de la hostia, que tanto ruido ha hecho y que seguramente aparece en la obra de Queiroz, no era necesario mantenerlo, primero porque no es un hecho representativo y segundo porque lo único que hace es provocar innecesariamente a muchos espectadores y desviar la crítica de fondo hacia la acusación de “blasfemia”.

3. ¿Por qué el escándalo?

Pero ¿por qué el escándalo causado por esta película? ¿Por qué tantos anatemas a ésta y no a otras más dañinas y mas contrarias a los principios cristianos? Yo creo que porque toca un punto central en torno al cual se ha vivido el catolicismo, y que forma parte no solo de las estructuras eclesiásticas sino también de la mentalidad religiosa de muchos: Las sacralización de los curas.

El catolicismo se ha desvirtuado en la medida en la que ha sacralizado al clero y “profanizado” al laico. En la medida en la que al sacerdote se ha visto como un mediador entre el ser humano y Dios. ¿Es sagrado el sacerdote? Yo creo que lo que es sagrado es el ser humano por ser hijo de Dios, y que de alguna forma está consagrado cuando asume esa filiación a través del Bautismo, y no hay mucho más. González Fauss, un teólogo jesuita catalán afirma lo siguiente (Apuntes sobre el ministerio eclesial. Ed. Sal Terrae. Presencia Teológica. Santander 1989): En el Nuevo Testamento, la comunidad de vida que brota de Jesús es lo único “sacerdotal”. Deliberadamente, el Nuevo Testamento evita siempre llamar “sacerdotes” a los dirigentes cristianos, comenzando por los mismos apóstoles. La Iglesia ha de tener y tuvo siempre sus dirigentes, pero esos dirigentes no tienen nada que ver con el hecho religioso del “sacerdocio”, sino con el hecho existencial de la vida entregada de Jesús. La tendencia a sacralizarlos es producto del psiquismo humano. Jesús es el único mediador, y regresar al tipo de sacerdocio sacralizado del Antiguo Testamento es una constante tentación, insiste el teólogo.

Yo pienso que precisamente esa sacralización se ha convertido en un obstáculo a la maduración humana y de la fe del pueblo de Dios, incluido el clero. Por eso lo que lleve a transparentar la vida de la Iglesia es sano. Permite relativizar la inadecuada autopercepción del clérigo como “representante de Dios”, porque más bien es representante de la comunidad, y la incorrecta autopercepción del laico como lo profano de la Iglesia, y como un menor de edad dentro de la misma. Precisamente ese intento de ubicar al clero en su lugar es lo que provoca tanta resistencia en “sacerdotes” y en seglares, porque históricamente se ha construido la religiosidad en esa dicotomía de clérigos-laicos, necesaria de superar como lo dicen numerosos teólogos católicos (Parent, Remi. Una Iglesia de bautizados. Para una superación de la oposiciónclérigos/laicos. Sal Terrae. Santander, 1987. Légaut, Marcel. Creer en la Iglesia del futuro. Ed. Sal Terrae . Presencia Teológica. Santander 1985).

El desafío no es fácil. Con frecuencia la fe de los clérigos está demasiado asimilada a una identidad “sacerdotal” que se alimenta de la minoría de edad del laico. Y cuando el laico se esfuerza por ser adulto en su fe, pone en tela de juicio la identidad del clérigo. Ese es un profundo problema que esperaba apareciera de alguna forma en la película.

Ignoro de qué manera Eca de Queiroz maneja todos estos encuentros y desencuentros en su novela, y me siento invitada a leerla. Pero ciertamente a mi me decepcionó la manera de tratar temas tan necesarios como importantes para los que somos católicos. Digo que necesarios e importantes porque, insisto, todo lo que sea desacralizar al clero, ubicarlo en la humilde condición humana es bueno para toda la Iglesia. La fe de la Iglesia no madurará mientras se resista a dar ese salto que relativice la oposición clérigo-laico.

4. A la escucha de un grito y de un reclamo

En realidad lamento que se haya desperdiciado una buena ocasión de hacer una crítica más profunda, más seria y más honesta, y también lamento que se esté desperdiciando la ocasión de una reflexión autocrítica por parte de la Iglesia En el fondo ¿No es la película un grito y un reclamo a una institución de la que se esperaría transparencia, un mínimo ético, menor distancia entre el discurso y la práctica, y lucidez sobre su vulnerabilidad? Creo que es una interpelación que habla de una hartura de hipocresía y de impunidad. La Iglesia es una institución que tiene que rendir cuentas a sus miembros y a la sociedad. ¿No expresa una demanda actual de transparencia y de fidelidad al Evangelio? ¿De que la Iglesia se preocupe más de seguir a Jesús y menos de predicarse a sí misma? Yo creo que es una interpelación a la madurez de la fe de la comunidad cristiana que no puede estar atada a una religiosidad “natural”.

En resumen, y a pesar de mis sentimientos encontrados.

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La Vanguardia, 10 de noviembre de 2002

CREER DESPUÉS DE LA CRISTIANDAD

Intelectuales cristianos han debatido en Monserrat
el fenómeno de la descristianización de la sociedad

ORIOL DOMINGO

BARCELONA.

Los 35 intelectuales cristianos -entre los que figuraban el obispo Joan Carrera, Antoni Matabosch, Ramon Pla Arxé- procedentes de los ámbitos culturales castellano, vasco, gallego y catalán, convocados por la Fundació Joan Maragall, se mostraron de acuerdo en un par de conclusiones tras haber debatido sobre la descristianización durante dos días en Montserrat.

Primera conclusión. En palabras de Juan de Dios Martín Velasco (director del Instituto Superior de Pastoral de Madrid): "Un cierto cristianismo vigente durante siglos -la cristiandad- se desmorona". O dicho en palabras de de Carlos García de Andoin (del Instituto de Teología de Bilbao): "Hay un declive del cristianismo en cuanto religión institucional, en cuanto prácticas y creencias moduladas desde un modo institucional de ser y comprender la religión". Por "cristiandad" hay que entender "la sociedad medieval o el nacional-catolicismo", según García de Andoin; o "el cristianismo católico postridentino", según Martín Velasco; o "esta especie de simbiosis político-religioso en una sociedad homogénea y no pluralista", según Pere Lluís Font (vicepresidente de la Fundació Joan Maragall).

Segunda conclusión: la fe cristiana es posible y sale fortalecida después del desmoronamiento de la cristiandad. Así, concluidos los debates, Font efectuó una síntesis de lo tratado. "Estamos de acuerdo -dijo- que hay una desinstitucionalización de la religiosidad y que la Iglesia ha perdido peso como institución homogeneizadora del pensamiento y de la conducta de los cristianos. Hay una pérdida de peso del magisterio eclesiástico y de las formas de práctica. Por ello, hemos discutido qué quiere decir ser católico practicante ahora. Quizás no esté claro que quiera decir simplemente frecuentar los sacramentos de la misma manera que antes. A la vez se da una progresiva privatización de la fe y de las maneras de entenderla".

Ante esta situación cabe preguntarse si la Iglesia ha de recuperar el peso perdido. "Aquí se plantea -explica Font- la cuestión de la reforma eclesial. La Iglesia tendría que funcionar de otra manera y ver cómo se crea un contexto eclesial que no esté simplemente dirigido desde la altura sino que pueda integrar todas las aportaciones de los diversos microclimas creyentes existentes. La Iglesia se ha configurado en los últimos siglos como una monarquía absoluta. Ahora tendría que asimilar la conducta democrática y con menos autoritarismo como antes asimiló la cultura absolutista".

Según la síntesis final de Pere Lluís Font, "el fin de la cristiandad pone en crisis un modelo de cristianismo y de su implantación en la sociedad pero no pone en crisis el cristianismo". Añade: "Vivimos en una sociedad secularizada y pluralista. La Iglesia ha de reencontrar una manera natural -no acomplejada ni con ganas de recuperar la hegemonía- de convivir en esta sociedad".

Pero, y ésta es la última cuestión planteada, ¿es viable el cristianismo en nuestro tiempo? Font, consultando los papeles en que ha anotado las diversas intervenciones de estos días, contesta: "El cristianismo se había aclimatado a una cultura premoderna y parece que se encontraba bien. Y cuando la cultura premoderna ha hecho crac, muchos se han asustado porque han pensado que también el cristianismo hacía crac. Pero no hay un matrimonio indisoluble entre el cristianismo y una determinada etapa de nuestra cultura. El cristianismo ha de ser capaz de pensarse transculturalmente, y de aclimatarse en las diversas formas culturales como, por ejemplo, la de Occidente y la de la India, las de los mundos medieval y moderno".

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ECLESALIA, 13 de noviembre de 2002

DILUYENDO FRONTERAS

Quiénes se marchan y quiénes se quedan en la vida religiosa femenina

DENTRO Y FUERA, Seminario de Investigación sobre la Vida Religiosa

MADRID.

En el último decenio la Vida religiosa femenina asiste impasible a un imparable abandono de muchas de sus mejores mujeres. Son aquellas que se marchan entre los 35 y 55 años, depués de haber permanecido entre 10 y 20. Mujeres de talante crítico, creativas e implicadas, con un alto sentido de pertenencia, en muchos casos incluso en puestos de gobierno. Acusan asfixia institucional y comunitaria. Decepción, a contrapelo incluso. Se marchan porque perciben que en la institución no hay futuro.

Los grandes valores evangélicos de solidaridad, apertura, coherencia personal, relación igualitaria, libertad, responsabilidad, subsidiariedad, búsqueda... que esta VR tiene a gala, han ido generando en ellas procesos de crecimiento. Pero, paradójicamente, cuando este crecimiento comienza a tocar prácticas y realidades concretas los procesos son interceptados, culpabilizados y aislados. Se les dice que el proyecto personal no coincide con el congregacional, que dejan de ser religiosas para asimilarse a los institutos laicales, que olvidan los pilares de la misma VR... Y ellas se preguntan si de verdad la VR estará pensada para mujeres maduras, fuertes, inculturadas, autónomas, asertivas, dialogantes y adultas. Descubren, entristecidas, que la misma institución que ha iniciado y alentado los procesos de maduración y de evangelio, de alguna manera las expulsa cuando la maduración toma cuerpo real. Muchas de ellas, confirmando su vocación inicial, se marchan.

Ya fuera, respiran aire fresco que contrasta con el aire viciado de dentro. Se van sin amargura, pero desencantadas y a menudo tristes, deseosas de encontrar alternativas: no es tan fácil desistir de los mejores sueños. Hablan de una institución desfasada del hoy, con principios y prácticas concretas muy distantes entre sí, con miedos y recelos a perder poder institucional, con desconfianza sistemática y controles infantiles a las personas, con una incapacidad profunda de inculturación y, por ello, de imposibilidad de regeneración futura. Hablan, en fin, de una institución que se exculpa sobrecargando de responsabilidad a quien se marcha para exculparse a sí misma. Ella nunca parece tener nada que ver.

Fuera, recuperan lo eclesial que lo eclesiástico dentro había reducido y empañado. Experimentan modos de comunidad fuera que tanto deseaban dentro. Entienden y ensayan trabajo y misión dentro de la propia cultura. Y liberan una comprensión más gratuita, placentera y creativa del tiempo libre.

Son trabajadoras y educadoras sociales, profesoras, teólogas, empresarias, enfermeras, limpiadoras... que miran ilusionadas a un futuro que les pertenece, lamentando, sin embargo, la ceguera de unas instituciones que siguen expulsando de sí, sistemáticamente, cuanto de mejor ellas mismas son capaces de generar.

Son fuera como quisieran haber sido dentro. Creemos que la Vida Religiosa femenina pierde con ellas su mejor baza de futuro.

Están por ahí: en parroquias y colegios, en universidades y barrios, en grupos laicos que comparten el carisma de la congregación amada... Las vemos en los lugares en los que siempre quisieron estar: la casa y el bar, la manifestación y el grupo de oración, la calle, la asociación de barrio y el colectivo feminista, la charla en la Confer o el departamento en la Universidad, ante un cajero automático o en la cola de las hipotecas... Viven solas o con alguna compañera, comprometidas y solidarias, compartiendo ideales, entregando la vida... pero también siendo ellas mismas desde la libertad conquistada, traduciendo lo aprendido y lo experimentado en esta cultura...

Y no, no hablamos en abstracto ni teóricamente. Detrás hay personas, rostros, itinerarios con nombres. Aquí van algunos: Marta, Pilar, Belén; Dulce, María, Elisabeth; Teresa, Dori, Carmen, Mercedes, Mª Angeles, Rosa... sólo algunos, porque todas conocemos más, bastantes más. Demasiados incluso...

El éxodo forzoso no ha terminado, no nos engañemos. Muchas de las que permanecemos vivimos lo mismo, pensamos lo mismo, sentimos lo mismo. Deseamos las mismas cosas, soñamos los mismos sueños, comenzamos ya a vivir, con mucho esfuerzo y a menudo a contrapelo, lo que viven las que se han marchado. Luchamos desde dentro, y en muchos casos con ellas, por lo que ellas, con el solo hecho de vivir como lo hacen, luchan desde fuera. Diluyendo fronteras.

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ECLESALIA, 14 de noviembre de 2002

AUMENTA LA PARTICIPACIÓN DE JÓVENES TEÓLOGAS

Crónica de las Jornadas de la ATE, Asociación de Teólogas Española

CARMEN BERNABÉ

MADRID.

El sábado 9 de Noviembre la ATE celebró su Asamblea anual. La jornada, que discurrió en el Colegio Mayor Poveda, estuvo dividida en una sesión matinal donde se presentaron dos ponenecias seguidas de diálogo, y la vespertina que se dedicó a la Asamblea anual de las miembros de la ATE.

A la sesión matinal acudieron unas 100 personas que pudieron reflexionar con la ponencia de Diana de Vallescar Palanca, titulada Género e Interculturalidad: una cuestión abierta, en la que su autora además de exponer los indicadores teóricos y prácticos de la interculturalidad y la necesidad de una mediación para salvar la distancia cultural, expuso una valoración crítica de la propuesta de género y de los feminismos desde esa perspectiva de la interculturalidad. Después de un diálogo muy fecundo, pudimos escuchar la ponencia de Carmen Marquez Beunza sobre Teologías contextuales, un desafío para las teología de hoy, donde, además, de reflexionar sobre cómo surge y se incorpora la cuestión de la contextualidad en el cristianismo, la autora habló de las teologías contextuales elaboradas por mujeres y los retos que plantea esta teología a "la teología".

Hay que destacar la participación cada vez mayor de generaciones jóvenes de mujeres que están terminando sus especializaciones en los diferentes campos teológicos y que comienzan a elaborar con seriedad su pensamiento. Un signo sin duda muy esperanzador para toda la Iglesia.

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ECLESALIA, 18 de noviembre de 2002

NACE UNA ASOCIACIÓN VINCULADA AL INSTITUTO DE PASTORAL DE MADRID

Su nombre: 'Asociación de Antiguos alumnos, amigos y amigas del I.S.P'.

IRENE VEGA

MADRID.

Se ha creado en Madrid la ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS, AMIGOS Y AMIGAS DEL I.S.P. Nace como fruto de la necesidad, sentida por muchas personas vinculadas al Instituto de Pastoral de Madrid de tener un espacio de encuentro y de referencia que ayude a vivir y recrear la Iglesia soñada por el Concilio Vat II.

No hay mejor carta de presentación que los propios fines sociales de la entidad. Se han procurado formular de modo abierto y flexible para que puedan encontrar acomodo todo tipo de iniciativas que se vayan tomando. Tal y como recogen los estatutos, los fines son los siguientes: a ) Apoyar al Instituto Superior de Pastoral de Madrid en todas sus tareas y singularmente en el cultivo del espíritu renovador impulsado por el Concilio Vaticano II, facilitando su recepción y aplicación en todos los ámbitos.; b) Constituir un cauce de diálogo y encuentro entre quienes son o han sido alumnos/a del Instituto Superior de Pastoral, así como con quienes sintonizan en la forma de comprender la reflexión teológica y el trabajo pastoral. c) Colaborar al mutuo enriquecimiento, procurando la formación permanente de sus miembros. d) Organizar encuentros, realizar publicaciones y desarrollar cualquier actividad análoga que coadyuve al resto de los fines de la Asociación. e) Cooperar con instituciones y asociaciones de fines similares.

La mayor riqueza de una asociación son sus asociados y asociadas. No sólo está abierta a sus alumnos y exalumnos sino a toda persona que se sienta atraída por este proyecto. Los interesados pueden conectar con:

-          "Instituto Superior de Pastoral", paseo de Juan XXIII, 3, Madrid 28040. Tlf 915340983

-          Enviar un correo a la siguiente dirección amigosdelisp.ext@telefonica.net

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ECLESALIA, 19 de noviembre de 2002

REFUTAR AL SAMARITANO

JAVIER BOSQUE en www.religiondigital.com  

Cuentan, en un apócrifo añadido a la parábola, que el samaritano misericordioso (Lc.10, 30) se encontró en Jerusalén con el sacerdote que había pasado de largo. Coincidieron en el curso de doctrina que impartía éste y al que el samaritano asistía regularmente porque tenía deseos de convertirse. Precisamente ese día llegó tarde por haberse parado a socorrer al apaleado. Después de contar la causa del retraso, el sacerdote le contestó que le comprendía pero que la doctrina y la misericordia pertenecen a esferas distintas, que, si quería convertirse en un buen judío, tendría que aplicarse mucho a la doctrina y dejar para los ratos libres su afición a ayudar; la enseñanza es el cimiento, apostilló. El samaritano aquel, que quería y respetaba al sacerdote, se fue triste y -dicen- salió afuera y lloró amargamente.

Nuestros sacerdotes de hoy olvidan o marginan, con mucha frecuencia, las duras palabras que Jesús dedicó a los sacerdotes de "aquel tiempo". Éstos, los nuestros, se creen indemnes de la tentación de casta, de superioridad, de privilegio; inmunes ante la tentación de letras sin testimonio, de dominación sin servicio, de apagar en vez de encender el fuego (Lc.12, 49). Bien sé que hay sacerdotes y religiosos, jofaina en ristre, que jamás se desciñen la toalla y ante los cuales he gritado: ¿lavarme los pies tú a mí? (Jn.13, 6). Pero muchos otros -conviene decirlo- ceden a la tentación de los opíparos tiempos y se olvidan de la misericordia, del ejemplo, de los signos, de la austeridad y del servicio.

Os contaré una historia real, de ayer mismo, por si pudiera inducir a reflexión sincera. A mí esta historia me ha hecho pupa y me ha cuestionado seriamente sobre la misión, hoy, de nuestros colegios católicos: ¿Es necesario dedicar tantos de los "pocos obreros" (Mt.9, 37 y Lc.10, 2) a enseñar matemáticas, lengua o física? ¿Qué valores, específicamente cristianos, se practican en nuestros colegios? También ha volteado mi austeridad, mi coherencia, mi solidaridad y mi testimonio, aún frente a la contradicción de los buenos.

Esta es la historia. El que quiera oír que oiga. Mi amigo Félix anda estos días cabizbajo, desconcertado, aturdido. A simple vista no le ocurre nada porque nada ocurre cuando el dolor navega otros ríos. Sin embargo él está dolorido, magullado, sorprendido. Le han pisado la coherencia, le han dicho que dos más dos son... ¡depende cómo se mire!. Su hijo mayor termina este año la educación primaria y el colegio ha organizado un "viaje fin de carrera" para celebrar la conclusión de ciclo. Esta actividad extra, de una semana de duración, tiene un coste de 130 €, unas 22.000 ptas. de ayer. Félix le ha explicado a su hijo que esa excursión puede ser muy pedagógica y muy divertida -cualquier actividad lúdica bien dirigida puede ser educativa para un niño de once años- pero que iba a poner "NO" en el volante de respuesta al colegio. No le parecía oportuno costear una actividad ni necesaria ni exigida por el plan de estudios. "Me parece un lujo prematuro e insolidario hijo, porque todo lujo es insolidario en un mundo que pasa hambre y muchas necesidades", le añadió. Al principio el niño insistió en que quería ir con sus compañeros, que prácticamente todos se habían apuntado, que iba a quedarse solo... Ante la insistencia, mi amigo propuso a su hijo elegir entre esa actividad organizada por el colegio o un cuatrimestre de natación, que ya figuraba en el presupuesto familiar. El niño, como todos los niños, quería las dos cosas y su padre le explicó que la vida es un camino de continuas opciones, que no se puede tener todo, que hay que saber aplicar los recursos limitados de la familia a lo más necesario y más fructífero, sin olvidar nunca a las personas menos favorecidas. Finalmente el niño, con mucha sensatez, eligió la natación porque era consciente de sus mayores y más extensos beneficios. Fiel a su conciencia solidaria, mi amigo Félix transfirió los 130 € al Domund, durante cuya campaña sucedió esta historia. Después le expuso a su hijo que ese dinero podría haber pagado su excursión colegial pero que consideraba más importante ayudar a los misioneros que hacer un gasto no necesario aún sabiendo las posibles ventajas. Todo parecía solucionado. El niño se conformó y los padres aplicaron su pedagogía casera y su escala de valores. Pero a Félix le llamó el profesor del niño y le insistió en los beneficios de la excursión, incluso le propuso hablar con el director para recibir una ayuda, si los motivos de la negativa eran económicos. Mi amigo fue a hablar con el director del colegio, le agradeció el ofrecimiento de ayuda y le reveló que la decisión tomada no era por precariedad económica sino por coherencia con la escala de valores familiar. Por encima de un lujo pedagógico, puramente recreativo, había que poner -en su opinión- el socorro a los necesitados; en este momento el socorro a los misioneros y sus misiones. "Si nosotros no tenemos agallas ni ocasión, al menos podremos aportar nuestro dinero para que la obra de los misioneros continúe", le dijo. El director -religioso y sacerdote- le contestó que ese era un planteamiento simplista, que la educación y la solidaridad pertenecían a platillos distintos, que no se puede mirar constantemente a los necesitados, que había que tomar decisiones al margen de las necesidades ajenas, que le comprendía pero no compartía su criterio y decisión.

Mi amigo me contó que salió del colegio triste, confuso, hundido. Pensaba él que en un colegio religioso comprenderían y compartirían su escala de valores. Al fin y al cabo habían elegido ese colegio para que sus hijos recibieran una educación humana y cristiana. Pero, al parecer, la austeridad y la solidaridad eran valores de cola que había que poner en otro platillo. "Yo -me decía con los ojos humedecidos- no tengo más que un bolsillo donde van a parar las ganancias de mi esfuerzo y el de mi mujer; con ese único bolsillo atiendo las necesidades de mi familia antes que las mías; desde ese único bolsillo canalizo con austeridad lo que hay que gastar y lo que hay que ahorrar para necesidades futuras; desde ese único, reducido y limitado bolsillo me es imprescindible socorrer a los más necesitados porque es imposible mirar a otro lado y sentirse humano. Intento integrar en mi vida todos los valores y me dejo sentir, en cada situación, cuáles son más o menos importantes para decidir en consecuencia. En este caso, me ha parecido más importante aportar un mínimo socorro a las abismales necesidades de los misioneros que mandar a mi hijo a una convivencia para que monte a caballo, aprenda a hacer cestos o experimente el senderismo nocturno. Me ha dolido, y mucho, no sentirme apoyado y alentado por quienes deberían ser la sal de la tierra y los mejores ejemplos de austeridad y solidaridad".

Desde que mi amigo me contó esta historia, tengo una sarta de preguntas clavadas en mi conciencia como anzuelos. ¿Soy realmente católico -universal- y peregrino de la caravana humana o un competidor individual de la moderna Babel? ¿Qué escala de valores estoy transmitiendo a mis hijos? ¿En qué lugar pongo yo la solidaridad? Me temo que en la bolsa amarilla de los reciclables. Doy, o mejor dicho tiro, lo que me sobra, lo que no me sirve, lo roto y gastado. Con eso -pienso- se puede ayudar a alguien y me quedo tan tranquilo. Mi amigo lleva la solidaridad cosida a su único bolsillo, yo tan sólo la llevo hilvanada al monedero: una moneda aquí, otra allá o acullá y conciencia acallada. No se me ocurre transferir 100, 300 ó 600 € al Domund, a Cáritas u otros organismos de ayuda. Tampoco me acuerdo de ese mínimo 0,7 solidario que todos los hartos deberíamos dedicar a quienes pasan hambre y que nuestros gobernantes se niegan a detraer de las arcas comunes. Me he puesto a calcular ese 0,7 de mi sueldo bruto anual y he sentido vergüenza por no haber decidido antes entregar anualmente esa miseria. ¡Gracias, amigo Félix, por tu dolorida confidencia! ¡Gracias por mostrarme tu bolsillo único!

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ECLESALIA, 22 de noviembre de 2002

DENTRO Y FUERA

Seminario de Investigación sobre la Vida Religiosa

VV.AA.

Nuestro punto de partida

Muchas religiosas y algunos religiosos experimentamos un gran malestar dentro de nuestras instituciones y comunidades. Nos hacemos planteamientos que exceden lo particular (aunque los estemos viviendo individualmente) y apuntan directamente a las mismas estructuras y cimientos de la Institución llegando a afectar al sentido de esta vida Religiosa concreta.

Nos resulta difícil, a veces imposible, encontrar interlocutoras dentro de nuestras propias instituciones. Sentimos que la vida religiosa mas allá de sus deseos sigue manteniendo estilos, estructuras, prácticas, subordinaciones que la convierten en un traje que se queda estrecho para vivir la espiritualidad y la inculturación a la que a la vez proclama sentirse desafiada a responder. Ha sido, precisamente, la incapacidad real y práctica (no los discursos sobre ello) para inculturar la VR la que nos lanzó a plantearnos la pregunta de si de verdad tendrá futuro. Por eso, también, la inculturación ha sido el primer tema que decidimos abordar en el seminario.

Percibimos, en efecto, una gran esquizofrenia entre los lenguajes y documentos, y las prácticas y estilos organizativos que continuamos manteniendo. Percibimos poco riesgo en las instituciones para apostar por el ensayo de prácticas nuevas, incluso cuando desde que nos iniciamos en la vida religiosa se nos formó y animó para ello, o incluso cuando todavía se nos anima a que presentemos proyectos nuevos.

Muchas de quienes andamos entre los 35 y 55 años nos sentimos cansadas de propuestas que no conducen a nada, somos más y más conscientes de lo duro que puede ser mantenerse en estas intuiciones. Nos desalienta que nuestras búsquedas sean cada vez más cuestionadas por la propia institución que nos lanzó hacia ellas.

Esta experiencia, contada primero entre amigas y entre quienes nos íbamos conociendo en distintos foros, nos ha ido conectando a distintas mujeres cristianas de diferentes congregaciones.

Quienes somos

El grupo que pusimos en marcha el seminario somos un grupo plural: 10 mujeres, de 6 congregaciones distintas incluida una de vida contemplativa. Nuestras edades oscilan entre los treinta muchos años y cincuenta y tantos.

Coincidimos en experiencias comunes, entre ellas la de ser percibidas por nuestras instituciones como minorías incómodas, anecdóticas o excepcionales -con el consiguiente riesgo de ser ignoradas o fagocitadas por el sistema-, pero somos, también, muy diferentes: generaciones distintas, trayectorias diferentes, talantes resultantes diversos; nos dedicamos a cosas también muy diferentes (trabajo social, educación, universidad, investigación...) y vivimos en lugares dispares.

Queríamos reflexionar sobre la base de nuestra propia experiencia, compartir búsquedas, intuiciones y sueños, pues estamos convencidas de que la vida religiosa no es sólo esta realización concreta, en tantas cosas ya caduca, sino también aquello que deseamos que sea (en otros términos diríamos lo que está llamada a ser) Nuestros sueños también pertenecen a su identidad.

Iniciamos el seminario hace año y medio y dentro de unos meses se pondrá en marcha un segundo grupo con objetivos y metodología similares.

Objetivos

-         Reflexionar sistemáticamente sobre las relaciones entre la vida religiosa y la cultura española desde la perspectiva feminista de género y a partir de nuestras propias historias de vida y la realidad de otras mujeres.

-         Buscar instrumentos de análisis y categorías de interpretación integradoras e inclusivas.

-         Visibilizar las alternativas de vida religiosa, tanto las que ya son una realidad como aquellas con las que soñamos.

Generar red, movimiento dentro de la vida religiosa y de la Iglesia, suscitando “corriente”.

Metodología

-         Crear pensamiento sin hacer dicotomías entre teoría y praxis.

-         Trabajar desde la conciencia de que lo personal es político.

-         Socializar, compartir, ampliar la reflexión que vamos elaborando.

El Seminario mas allá se sus objetivos iniciales se va consolidando como un espacio de empoderamiento, como una comunidad de referencia, que nos invita a colocarnos en las grietas del sistema, también del propio sistema de la vida religiosa, para:

-         Apoyar las opciones y apuestas que van haciendo diferentes personas, sin considerarlas raras, excepcionales, individualistas o anecdóticas.

-         Deshacer y romper estructuras, conscientes de la contradicción que supone vivir en ellas.

-         Discernir entre las contradicciones inherentes a la vida religiosa, con las que tendremos que aprender a convivir, y esas otras que, existiendo, deberían desaparecer.

-         Compartir el deseo y alentar prácticas que identifiquen la plenitud de vida y la felicidad como categorías que definen el estilo de la vida religiosa, así como la creación de pensamiento, la libertad en las relaciones y la inserción en la cultura de la exclusión, el feminismo, la política y las nuevas militancias.

La reflexión que vamos elaborando y compartiendo con otros grupos y redes de Iglesia y sociales en las que también participamos nos van haciendo cada vez más conscientes de que no podemos seguir echando el vino nuevo en odres viejos, ni poner una pieza nueva en un vestido viejo (Mc 2,21-22), por eso queremos seguir buscando y proponiendo alternativas.

Para más información: seminariodyf@terra.es  

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ECLESALIA, 29 de noviembre de 2002

NUEVO LIBRO DEL DIBUJANTE JOSÉ LUIS CORTÉS

'El Señor de los Amigos' es el primer título de toda una biblioteca propia

REDACCIÓN de ECLESALIA, tomado de Herminio Otero en "Religión y Escuela" (noviembre 2002) y nota de prensa de PPC

MADRID.

Miles de personas son hoy más creyentes o se mantienen como tales porque en alguna etapa de su vida leyeron dos libros de José Luis Cortés. Se trata de ¡Qué bueno que viniste! (1976) y Un señor como Dios manda (1979), que, a pesar de los años, han seguido difundiéndose y pasando de mano en mano o se han fotocopiado hasta la saciedad en fragmentos para reproducirlos como ilustraciones o como documentos de trabajo. Han servido mucho a muchos.

Han servido para traducir el evangelio a situaciones vitales y hacerlo más vivo, asequible y comprensible para todos. Y para descubrir una imagen de Dios cercana y purificada. Y para apasionarse por un Jesús vivo y con un mensaje vivo y actual. Y para atisbar una iglesia libre y creíble hoy. Y todo con humor, que llega a otros entresijos del alma y es más difícilmente perseguible. Con esos libros han trabajado presos en las cárceles, jóvenes en diversos grupos o estudiantes en las clases. Fueron hasta regalo de boda para algunas personas.

Muchos profesores y animadores de la fe se los dieron a leer a los entonces alumnos jóvenes y 25 años más tarde éstos eran portavoces del gobierno o secretaria general de algún obispado, por poner dos ejemplos concretos, que reconocen la influencia que tuvieron en ellos aquellos libros. 

LIBRO NUEVO

Los libros, que ya no se encontraban con facilidad, acaban de salir renovados y se han completado con uno nuevo, prometido entonces: El señor de los amigos (PPC, 2002). Así se cierra la trilogía que aborda los orígenes de Jesús, su vida pública y, ahora, la pasión con su muerte y resurrección. El autor lo resume así en el prólogo.

“Hace 25 años apareció ¡Qué bueno que viniste!, sobre la infancia de Jesús, que supuso una grata sorpresa editorial. Al poco tiempo le siguió Un señor como Dios manda, donde se continuaba, siempre en clave de cómic, la narración del evangelio y de la vida pública de Jesús. No se incluía en él, sin embargo, la pasión. Alguien entonces comentó que eso era muy difícil de poner en cómics. No tanto: de cómics sobre la pasión están llenas nuestras iglesias, nuestros retablos, nuestras procesiones, nuestros museos, las biografías de nuestros santos... La razón de no haber incluido entonces la pasión fue, sencillamente, mi repugnancia a hacerlo. En la visión que yo entonces tenía del mensaje evangélico (vitalista, social, post 68) no había lugar para una pasión –pensaba yo entonces... 25 años le enseñan a uno mucho (aunque eso no quiere decir que uno lo aprenda). Uno se convence de que tampoco a él le tocará ser testigo privilegiado del amor entre el lobo y el cordero, ni verá transformarse los misiles en clarinetes. Uno ha visto caer a monseñor Romero, ha visto a la Iglesia oficial amargar la vida a la mayor parte de teólogos de la liberación (a los otros, menos), degenerar el concilio en conciliábulos, a los obreros convertirse en consumidores, engordar a los socialistas, transformarse el amor en olvido y la inocencia en inconsciencia; ha visto demasiados negros hinchados arrojados por la marea a las costas de Cádiz, demasiados niños dándole al pegamento, demasiado eje del mal y cada día más fútbol porque andamos todos tan jodíos que por lo menos con esto se nos pasa... Y así, la pasión que en otro tiempo no tenía cabida en estos libros míos se convierte ahora, a mis 56 años, en ineludible, porque con 56 años ya sabe uno que sin efusión de sangre no hay redención, que la vida en plenitud es fruto del pleno esfuerzo”.

DOS REEDICIONES

Su primer libro, ¡Qué bueno que viniste! se publicó en 1976, llegando a vender más de 45.000 ejemplares y sirvió para iniciar en la fe a miles de niños y jóvenes que hoy ocupan los puestos más variados en la sociedad, desde vicario episcopal a portavoz del Gobierno. El libro trataba, en cómics, de la infancia y adolescencia de Jesucristo, con una visión muy personal.

En 1979 apareció Un Señor como Dios manda, que pasaba revista, siempre en clave de cómic, a la vida pública y a la predicación de Jesús. También este libro alcanzó un éxito inmediato, fue traducido al portugués y al inglés, y ha seguido reimprimiéndose prácticamente hasta nuestros días.

Así nos lo presenta "Cortés" en cada uno de los prólogos.

'¡Qué bueno que viniste!'

"Este libro fue escrito (o, mejor, dibujado) hace veinticinco años, cuando no había móviles. Perdóneseme por tanto lo naïf de algunos dibujos: ¡éramos todos mucho más jóvenes! Pero creo que el mensaje sigue siendo válido: lo que nos nació entonces fue grande, aunque fuera chico. Fue Dios, aunque pareciera un diablillo. Y fue tan gozoso que, durante veinte siglos, ha seguido dando alegría a mucha gente (pienso en Francisco, el de Asís, que inventó el nacimiento. ¡Quién si no él podía hacerlo!). Alguien tan importante que es justo y necesario que se lo sigamos contando a la gente, sobre todo a los pobres, a los humildes, a los buenos, para que también ellos (ellos sobre todo) exclamen: ¡Qué bueno que viniste!"

'Un Señor como Dios manda'

"Este libro se parió hace más de veinte años. Pero cuando lo he revisado para esta nueva publicación, me ha parecido que no había tanto que cambiar. Yo atribuyo eso a dos cosas. La primera, a lo que llevo dicho: creo que está centrado en el núcleo duro del evangelio, y eso no cambia en veinte años ni en veinte siglos. La segunda es más entrañable: este libro fue concebido en el seno de una comunidad cristiana muy especial, una experiencia humana profunda (y por tanto profundamente religiosa) que nos marcó a todos los que tuvimos el privilegio de vivirla. Muchos de los ejemplos que se ponen en este libro, muchos de los nombres que en él aparecen, eran de verdad... Veinte años después este libro va también dedicado a todos los que hoy no se desaniman a pesar de cómo está el patio."

UNA BIBLIOTECA

Ediciones PPC, que en su día publicó ¡Qué bueno que viniste! inicia ahora la publicación de una “biblioteca” que constará, en principio, de 10 títulos. Algunos son reediciones de títulos antiguos, y otros han sido creados expresamente para esta biblioteca.

-         Otoño 2002. ¡Qué bueno que viniste! (La infancia de Jesús). Reedición actualizada

-         Otoño 2002. Un Señor como Dios manda (La vida pública de Jesús). Reedición actualizada

-         Otoño 2002. El Señor de los amigos (La última semana y la pasión). Novedad

-         Primavera 2003. Un Dios llamado Abba. Recopilación con nuevo texto

-         Primavera 2003. Agustín, el del corazón inquieto (Biografía de san Agustín). Reedición

-         Otoño 2003. Tus amigos no te olvidan (Hechos de los apóstoles). Novedad

-         Primavera 2004. Abba y Cía. Reedición

-         Primavera 2004. Francisco, el Buenagente (Biografía de Francisco de Asís). Reedición

-         Otoño 2004. Sobre este pedrusco (Historia de la Iglesia). Novedad, a partir de dibujos publicados

-         Primavera 2005. Dios y hombre con salero (Por una catequesis jovial). Novedad

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